Salud

Urgen medidas para prevenir la alta tasa de suicidio adolescente

El suicidio es la segunda causa de muerte entre los adolescentes, detrás de los accidentes. Es un fenómeno mundial, pero tiene mayor incidencia en los países menos desarrollados. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), el 75% de los casos de muertes autoprovocadas se registran en naciones de ingresos medianos y bajos. Esa tendencia, aunque no exactamente en el mismo porcentaje, se observa en el reciente informe de Unicef sobre el mismo tema que se realizó en Argentina, en el que se resalta que Salta, Catamarca y Jujuy tienen tasas 10 veces más altas de suicidio adolescente que el promedio nacional .

Según el estudio del organismo para la infancia de Naciones Unidas, el índice de suicidio entre los 15 y 19 años en el país es de 12,7 cada 100.000 adolescentes y los casos se triplicaron en los últimos 30 años.

Si bien Unicef no lo especifica en su documento, al consultar los datos de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud de la Nación (misma fuente de la institución multinacional) se puede conocer que en Salta la cantidad de suicidios entre personas de hasta 24 años tienen grandes fluctuaciones, de acuerdo a los años. Así, en 2014 se registraron 112 casos; en 2015, 90; en 2016, 76 y en 2017, último dato disponible, se computaron 104 decesos por esa causa.

A pesar de los esfuerzos de la Provincia (ver página 3), los indicadores de suicidios entre adolescentes salteños no escapan a la realidad que señala la OMS, sobre que se presentan más casos en poblaciones más postergadas y con mayor desigualdad. Esa situación aparece claramente en el listado que encabezan los distritos con mayores tasas de muertes autoprovocadas entre adolescentes: 1- Catamarca, 2- Salta, 3- Jujuy, 3- La Rioja, 4- Formosa, 5- Chubut. En el puesto 24 se encuentra Capital Federal.

Si bien está estudiado que la muerte autoprovocada nunca es el resultado de un solo factor o hecho, desde Unicef explicaron que pueden identificarse algunas causas que, combinadas con otras situaciones, podrían llevar a una conducta suicida. Entre otras, se enumera “la ausencia de personas significativas o instituciones que puedan contener, sostener, proteger y acompañar a los chicos y las chicas en su desarrollo psicosocial. Las dificultades para cumplir con los estándares sociales aceptados al momento de atravesar la transición de la juventud a la adultez, el padecimiento mental no atendido y el abuso sexual son otros factores que podrían precipitar la decisión de quitarse la vida”.

Abordar el suicidio desde el periodismo puede resultar engorroso y en algunos casos contraproducente, como lo demostraron los denominados suicidios “por contagio” que se produjeron tras la difusión de ciertas noticias. Hay decenas de documentos de instituciones prestigiosas como la OMS para tratar la temática. Siguiendo esas pautas sobre qué y cómo, se informa se puede llegar a terminar contando muy poco o no tratar la problemática con la profundidad que amerita. Lo cierto es que gran parte de esas recomendaciones están elaboradas desde las perspectiva de países o contextos del primer mundo, pero las mayores tasas de suicidios se producen en lugares donde se vive una realidad opuesta. Entonces, al apuntar a esas condiciones de pobreza, desigualdad y precariedad, en definitiva de la ausencia del Estado es también una forma de abordar el tema del suicidio adolescente.

En esa línea, otro estudio de Unicef sobre la pobreza infantil multidimensional de la Argentina (que midió factores estructurales, como educación, saneamiento, vivienda y empleo, entre otros) aporta un dato esclarecedor: más de la mitad de los niños y adolescentes salteños están bajo condiciones de pobreza estructural.

 

 

 

 

Fuente: El Tribuno

Nuestro Face