Política

Gerardo Morales insistirá en ampliar Cambiemos y tiende puentes a Roberto Lavagna

El gobernador quiere influir en la discusión nacional y pide definiciones.

Gerardo Morales espera un triunfo contundente en la elección del domingo en Jujuy para meterse de lleno en la discusión de la estrategia nacional. El gobernador radical, que va por su reelección, viajará entre el lunes y el martes a Buenos Aires para influir en las decisiones que mantienen en vilo a sus correligionarios y al Gobierno.

Los llamados telefónicos ya empezaron Todavía sueña con la posibilidad de ampliar Cambiemos y plasmar una gran PASO, que incluya a Alternativa Federal y a Roberto Lavagna, al que acompañó como candidato a vicepresidente en 2007 y tiene a sus candidatos para radicales para la vicepresidencia.

El gobernador adelantó los comicios provinciales para asegurar el triunfo y no dejarse arrastrar por la mala imagen de Mauricio Macri en su distrito. Evitó las referencias a Cambiemos y a Mauricio Macri en su largo discurso de cierre del jueves. Por la misma razón también evitó las entrevistas con medios nacionales.

Sin embargo, en su entorno apuestan que antes del cierre de alianzas, mantendrá reuniones con el candidato presidencial de Consenso 19, con quien ya tuvo contacto en las últimas semanas. Para acortar la distancia con el ex ministro de Economía apostará a los oficios de Ricardo Alfonsín, a quien imagina -dentro de un hipotético paraguas de Cambiemos o de la nueva alianza que podrían conformar la UCR, el PRO, la CC con posibles nuevos socios- como candidato a vice de Lavagna.

Durante su próxima excursión porteña, el gobernador de Jujuy visitaría la Casa Rosada para reclamar a Marcos Peña y al Presidente más apertura. El gobernador pegó el faltazo el martes a la primera reunión de la mesa de acción política de la UCR en Balcarce 50.

Esta semana, en una entrevista con medios locales, Morales exteriorizó su punto de vista. “Hay que incorporar más peronismo. Yo haría un acuerdo con Roberto Lavagna y Alternativa Federal, invitaría al Gringo (Juan) Schiaretti, (Juan Manuel) Urtubey”, sostuvo. También le gustaría sumar a Sergio Massa, porque le preocupa los votos que el tigrense pueda llevarse al kirchnerismo de cara a una primera vuelta.

Sin embargo, los funcionarios de su riñón cuentan que el gobernador no come vidrio. Sabe que el tiempo se agota, que Lavagna tiene pretensiones y que será muy difícil sumar voluntades antes del 12 de junio. Considera que el Gobierno “no operó” y que obturó negociaciones con potenciales socios.

Morales preferiría tejer acuerdos para la primera vuelta y no apostar a una confluencia en el balotaje: “la tesis de Peña”, como la llama. “En el Gobierno no conocen a los peronistas, no saben que si ven que un peronista tiene chances, se va a ir con él”, explican en Jujuy. Conocen el paño, el vicegobernador es el peronista Carlos Haquim, que hará campaña por un mandatario del PJ.

El gobernador quiere que el Gobierno cierre cuanto antes las incógnitas que tiene abiertas: la posibilidad de las colectoras, el lugar de Massa y Lavagna, si habrá PASO y hasta la candidatura a vicegobernador de Daniel Salvador que no da por segura.

Cerca de Morales afirman que el mandatario jujeño no ignora que acaso la única carta que tiene la UCR es la de la vicepresidencia y temen que el PRO pueda querer reservarse ese lugar. Sus preferidos son Ernesto Sanz y su amigo Mario Negri, a quien ya había propuesto para el cargo antes de la elección cordobesa. A Alfredo Cornejo lo imagina en Diputados.

El gobernador no solo está molesto con el macrismo. También le echa culpa al sector de la UCR que maneja Enrique “Coti” Nosiglia, que logró sentar a Emiliano Yacobitti en la mesa negociadora con el Gobierno.

Morales tejió una amistad con Macri. En el radicalismo jujeño creen que esa la explicación del 60% del total de la imagen negativa que acumula el gobernador. Morales le reconoce al Presidente la ayuda del Gobierno a Jujuy y en especial su apoyo por Milagro Sala.

En vano le recomendó que cambiara el discurso y afirman que el Jefe de Estado está convencido de que “está haciendo patria”. En el palacio de Gobierno de la provincia creen que muchos de los CEOs fracasaron, que al Ejecutivo y a la economía les faltó política y que el mercado tomó nota.

“El señor Ahora12” -como algunos lo llaman en Buenos Aires- logró arrancarle al Gobierno planes para reactivar el consumo. Las diferencias entre el Ejecutivo y el radical son algo más que gestuales: en las últimas semanas pasó a planta permanente a 5 mil empleados provinciales.

 

Fuente: Clarín


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