Sociedad

Monseñor José María Rossi, presidió su último Tedeum como Obispo

Esta mañana Monseñor José María Rossi presidió por última vez el Tedeum en la Catedral de Concepción ya que se jubilará como Obispo el próximo año. Estas fueron algunas de las palabras durante su homilía:

Cuando el trabajo se hace escaso, cuando no brinda lo necesario para la vida material de la familia, para crecer culturalmente, afectivamente, entonces el corazón del hombre y de la mujer se complica.

Reconocemos y vemos a tantas familias que se empiezan a poner nerviosos, todos, cuando no se puede llegar a fin de mes, cuando no se puede poner un plato digno en la mesa para los hijos. Ahí los nervios nos traicionan y comienzan, complica la relación de la pareja, la relación con los hijos, complica la relación con los vecinos y de ahí todo lo demás que nos indican los análisis más científicos y sociológicos.

El trabajo es lo que ayuda a crecer en dignidad, fortalece el corazón, nos permite vivir en paz y tener alegría.

El trabajo es la clave de la cuestión social, si nosotros pensamos en construir una patria independiente recordando el mensaje del corazón de los patriotas, hace 203 años, nos damos cuenta de que no solamente estamos obligados a una independencia de naciones extranjeras.

Mientras tengamos una familia que sufra la falta de trabajo, en nuestra ciudad, el desafío es nuestro.

Hoy quiero invitar a las autoridades de la ciudad de Concepción, a asumir más todavía, con un esfuerzo más organizado este intento de lograr que todos los habitantes de Concepción, todas las familias puedan encontrar un trabajo que les permita crecer.

Como el esfuerzo compartido no es solo de las autoridades, sino es de toda la comunidad, que sea posible, que se realice un debate abierto en la comunidad acerca de cómo hacer, para resolver esta necesidad de trabajo de todas nuestras familias.

También el Obispo José María Rossi, anunció que este era su último Tedeum, ya que en los primeros meses del año próximo se jubilará al cumplir 75 años de edad. Debo presentar mi renuncia al Santo Padre, a los 75 años los Obispos nos jubilamos, solo Dios y el Santo Padre saben que sucederá luego de mi renuncia.

Fuente: Viento tucumanos


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