Sociedad

Falleció el arquitecto tucumano César Pelli

El reconocido arquitecto César Pelli murió este viernes, a los 92 años. El Gobernador de la provincia, Juan Manzur, fue el primer funcionario en expresar sus condolencias en Twitter. “Con mucho pesar recibimos la triste noticia del fallecimiento. Quiero hacer llegar mis condolencias a toda su familia, sus amigos y a su equipo de trabajo“, fueron sus palabras.

Pelli se graduó en la Universidad de Tucumán, en 1948. A los 28 años obtuvo una beca para capacitarse en los Estados Unidos y, desde aquella época, reside en el país del norte.

En las muchas décadas en que el arquitecto tucumano, nacido el 12 de octubre de 1926, lleva residiendo y trabajando en los Estados Unidos, llegó a ser decano en la Universidad de Yale. Aún con trabajos que lo llevaban a remotos lugares, siempre veía la manera de pasar días o semanas en la Argentina.

En una entrevista con el diario La Nación, en noviembre de 2012 y previo a recibir el premio Konex de brillante, Pelli recordaba el camino que lo llevó al éxito internacional.

-¿Era el típico niño que ya desde pequeño hacía las torres más altas con bloques en el jardín de infantes y del que todos decían “ése va a ser arquitecto”?

-Creo que ésos son cuentos que se inventan después. Yo nací en Tucumán, me crié en Tucumán, me hice arquitecto en Tucumán y no sabía qué iba a estudiar. Mi madre era una educadora de profesión que tenía la idea muy de avanzada de poner a los niños desde muy jovencitos en la escuela, así que yo hice primaria, secundaria y la universidad con dos o tres años menos que mis compañeros. No me daba cuenta entonces, pero eso significó que los varones no me querían en su equipo de fútbol y que las chicas no me prestaban la menor atención. Pero también significó que, a los 16 años, yo ya estaba para entrar en la universidad, y, aunque no tenía ninguna idea concreta, me animé a probar con arquitectura, que era una carrera muy nueva en Tucumán, sabiendo que si me equivocaba no importaba perder un año.

-¿La arquitectura lo sedujo enseguida?

-En la facultad enseñaban con un concepto muy antiguo, heredado de la École des Beaux-Arts: aprendíamos a usar tinta china, estirar las láminas y hacer órdenes clásicos. Yo lo hacía muy bien pero no tenía ni idea de para qué iba a servir. Pero al fin del primer año vinieron dos jovencitos de Buenos Aires como profesores y las cosas empezaron a cambiar. Me hicieron analizar un edificio de Frank Lloyd Wright en vez de un palacio renacentista y tuve que diseñar una parada de ómnibus en vez de una tumba o una urna. Ahí me empezó a entusiasmar la cosa, porque veía que combinaba el arte con el sentido social.

-¿Pudo empezar a construir en cuanto se recibió?

-Después de que me recibí tuve un par de obritas muy chicas. El primer edificio construido fue una casa de vacaciones para mis futuros suegros.

-Si luego le entregaron a la hija, supongo que quedó bien.

-Quedó preciosa y, sobre todo, fue baratísima. Ellos habían comprado un terreno con los cimientos de una escuelita, y los usé para abaratar costos, quedó bien, cuadrada y muy simpática; en Campo Quijano, Salta.

-¿Y viviendas más masivas?

-Empecé a enseñar en la facultad, mientras trabajaba en una organización creada por el gobierno de Perón. Me pusieron a cargo de la construcción de viviendas sociales. Hasta entonces, lo que se hacía eran conjuntos de casitas californianas en lo que se llamaba un “barrio jardín”, pero terminaban siendo para gente de clase media que tenía contactos, así que pensé: “Los voy a jorobar”, y a propósito, diseñé edificios sobrios muy utilitarios, de un solo piso extendido, como usa la gente en el campo. Nunca vi la obra construida hasta este año, en uno de mis últimos viajes fui a Tucumán y fue emocionante encontrar que allí seguían? ¡pero las habían arreglado muy bonitas, con flores, y con mamparas para armar compartimentos!

-¿Cómo fue que tomó la decisión de iniciar una carrera en Estados Unidos?

-Fue raro y nada fácil. Llegué con una beca de 95 dólares por mes a la Universidad de Illinois, teníamos una habitación en una casa compartida con varias parejas ¡y mi señora embarazada! Así que tuve que trabajar de bibliotecario nocturno y otras cosas, hasta que un profesor de la escuela de posgrado de arquitectura me consiguió trabajo en el estudio de Eero Saarinen, a dos dólares con cincuenta la hora. Naturalmente acepté y estuve en el estudio de Saarinen diez años. Luego fui director de Diseño en un estudio de ingeniería en Los Ángeles, donde diseñé obras que se publicaron mucho y de allí pasé al estudio de Victor Gruen, por primera vez como socio y no como empleado. Diseñé la embajada estadounidense en Japón y un edificio muy popular llamado la Ballena Azul. Para entonces ya era conocido. Philip Johnson me ofreció proponerme como decano de Arquitectura en Harvard, pero le dije que no me interesaba.

-¿Por qué?

-No me gustó nada el sistema, nada. En Harvard, a diferencia de Yale donde el puesto es para una sola persona, hay una división entre el decano y el chairman ; uno se ocupa de la parte académica y otro, del dinero, con el resultado, previsible, de que quien se ocupa de la parte académica no tiene poder “real”. Además, cada escuela se vale por sí sola, mientras que en Yale siempre esta la “Madre Yale” que viene a rescatarte. Por suerte, parece que en Yale se enteraron de mi manera de pensar y me ofrecieron ser decano aquí. Me mudé aquí dispuesto a hacer vida académica.

-¿No fue así?

-Duró poco. A los dos meses de decanato, me convocaron para ampliar y renovar nada menos que el MoMA de las calle 53 entre la Quinta Avenida y la Sexta, algo que todavía no puedo creer, porque no es que yo no tuviera estudio, ¡no tenía ni un tablero! Mi señora consiguió este lugar, llamé a un muy joven arquitecto de apellido Clarke, hoy mi socio, que estaba en la Universidad de Rice, y empezamos de la nada.

Algunas de las obras más emblemáticas de Cesar Pelli

Torres Petronas en Kuala Lumpur,Malasia
Torre de Cristal, Madrid
Torre Iberdrola, Bilbao
World Financial Center, Nueva York
Torre Repsol YPF, Buenos Aires
Embajada de Estados Unidos, Tokio
Torre República, Buenos Aires
Torre Bank Boston, Buenos Aires
International Finance Centre, Hong Kong
Ampliación del MoMA, Nueva York
Centro de Artes Dramáticas, Charlotte

FUENTE: La Nación


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