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Proponen que en la provincia se produzcan aceites derivados del cannabis

La intención es que el Estado provincial produzca plantas de cannabis sativa y aceites medicinales derivados, para fines clínicos y de investigación. Este proyecto fue presentado en la Legislatura por Claudio Viña, legislador por Nueva Fuerza (Cambiemos).

La idea es crear una empresa estatal con autonomía para realizar investigaciones, cultivos, importaciones, compra y distribución, como así también la producción de aceites derivados de cannabis.

En caso de ser aprobado el proyecto y ser ley, la empresa se llamará Cannabis Medicinal Tucumán Sociedad del Estado.

Hasta acá, el Estado no controla los productos que se venden con este ingrediente.

Mucha gente acude a estos derivados para reducir los dolores y mejorar la calidad de vida.

El cultivo de cannabis en Argentina solo está autorizado para el INTA. (Foto: Shutterstock)

La reglamentación de la ley 27.350 autoriza el uso con fines terapéuticos y paliativos del cannabis. Determina que las acciones de promoción y prevención deben estar dirigidas a las personas a las que, por padecer una enfermedad bajo parámetros de diagnósticos específicos y clasificados por la Organización Mundial de la Salud, se les prescribe el uso de la planta y sus derivados.

Si bien la provincia se encuentra adherida a la ley nacional 27.350 (de Cannabis Medicinal), lo cierto es que el Estado sigue sin dar respuesta a quienes necesitan la provisión del aceite de cannabis. Esta desidia estatal, genera que los que padecen las distintas dolencias que se tratan con los canabinoides deban recurrir a distintas prácticas, algunas ilegales, para intentar proveerse.  Así, se acude al mercado negro de pomadas y líquidos sin ningún control científico. En otros casos se importa a un elevado costo en dólares y, en determinadas situaciones, se recurre a la plantación y fabricación casera, infringiendo las disposiciones del Código Penal“, sostiene el proyecto presentado en la Legislatura tucumana.

Por fuera de esta regulación, hay productores informales que ofrecen cremas “calmantes” o “antiage“, champúes, geles para traumatismos y golpes, variedades de infusiones y aceites. Las promesas suelen no cumplirse. Se trata de productos que en su composición no dejan clara la incidencia de derivados de la planta.

El laboratorio CG/EM (Cromatografía Gaseosa con Espectrometría de Masas) de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) detectó, por ejemplo, que comercializan aceite de la semilla del cannabis, pero en presentaciones extremadamente diluidas. “También vemos que hay mucha gente que consume los aceites y no tiene ningún asesoramiento ni supervisión del médico“, explicó el decano de la Facultad de Bioquímica, Esteban Serra.

Cuando una persona accede a un medicamento -que se considera un bien social, no un bien de consumo- tiene derecho a acceder a un producto de calidad controlado por la secretaría de salud o por la institución delegada para tal fin. En nuestro país, es la Administración Nacional de Medicamentos Alimentos y Tecnología médica es la ANMAT“, explica el doctor Carlos Damin (M.N. 81870), jefe de Toxicología del Hospital Fernández. La ANMAT autoriza la importación del aceite de cannabis sólo para la Epilepsia refractaria.

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