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Alcohol, nafta y pasta de cocaína terminan en una trampa volátil y mortífera

La combinación de las drogas usadas por los jóvenes en Morillo., Salta,  es letal para el organismo, tanto como el fuego que los quema cuando acercan el encendedor al rostro y los vapores volátiles que inhalan terminan provocándoles quemaduras gravísimas. La costumbre de inhalar permanentemente, los impregna y convierte a la ropa en una trampa volátil y mortífera de donde no hay escapatoria.

Al ingresar al organismo a través de los pulmones, los vapores de la nafta ingresan rápidamente al torrente sanguíneo, provocando un efecto placentero de muy corta duración; apenas unos segundos que se repiten cada vez que se inhala.

La bibliografía señala que este método genera balbuceos, euforia y al mismo tiempo inhabilidad para coordinar movimientos por los mareos y aturdimientos.

Con esta sintomatología es obvio pensar que los jóvenes bajo estos efectos puedan ser presa fácil de las llamas.

El método también provoca alucinaciones, lo que concuerda con el relato de los vecinos, que aseguran ver a los chicos en un estado de delirio extremo, con lo cual tampoco podrían reaccionar ante el fuego.

El consumo se efectúa mediante botellitas de gaseosas con un trapo humedecido con el combustible o bien en cajas de tetra brick que hacen las veces de inhalador.

En la crisis

Las áreas especializadas de adicciones en el país ya habían notado a principios de la década pasada esta modalidad, cuyo uso se hizo más perceptible durante la crisis de 2001. La combinación con el paco surgió años después. Ahora, el uso de estas drogas con alcohol medicinal en forma de bebida agrega un elemento que potencia lo nocivo de la práctica.

Cuando se dieron los primeros casos en Morillo, los vecinos pensaron que se trataba de intentos de suicidio a lo bonzo, pero posteriormente pudieron determinar el origen de los sucesos.

Fuente: El Tribuno

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