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La ardua pelea de cientos de voluntarios para evitar la extinción del Tordo Amarillo

El Tordo Amarillo es monumento natural en la provincia de Misiones y ave insignia en la ciudad de Gualeguaychú. A pesar de juntar tantos reconocimientos se estima que quedan en el país solamente unos 600 individuos. Por este motivo la especie es una de las 18 aves declaradas en Peligro Crítico de Extinción por la Secretaría de Ambiente de la Nación.

Las razones del decrecimiento de su población son numerosas pero la pérdida de pastizales en los que habita se encuentra entre los principales. Esta realidad constituye una amenaza para la biodiversidad, especialmente para ciertas especies de aves como el yetapá de collar, la loica pampeana, la monjita dominica y algunos capuchinos.

Las quemas intencionales, el pisoteo del ganado, el monocultivo y los agroquímicos se convierten en amenazas directas. Sin embargo, cuando una población silvestre presenta un número tan bajo de individuos, hay que sumar otra amenaza: el riesgo de que se reduzcan dramáticamente las probabilidades de su reproducción.

Tordo amarillo, una ave oriunda de Misiones

Por todo esto, la tarea de numerosas organizaciones proteccionistas, científicas y ambientalistas que trabajan en el tema se vuelve imprescindible e irremplazable. Instituciones como Aves Argentinas, CONICET, Aves Gualeguaychú o Parques Nacionales son algunas de las que han establecido fuertes alianzas para llevar adelante esta tarea.

Año tras año muchas de estas organizaciones recorren el sur de Entre Ríos y el este de Corrientes buscando colonias reproductivas para poder protegerlas de sus amenazas. En cada temporada los campos, las banquinas y los pastizales tuvieron modificaciones y esto hace que las poblaciones muten sus lugares y hagan más desafiante la búsqueda. Muchas veces se llegan a recorrer 15 mil kilómetros en total de rutas, caminos rurales y vecinales.

Distintas organizaciones luchan para evitar su extinción

Gran parte del éxito se debe a los vecinos, dueños de estancias, peones y otros observadores de aves que están expectantes a la aparición de al menos un individuo cerca. En este sentido, los miembros de la denominada Alianza del Pastizal han sido una pieza clave.

Como en todo gran proyecto ambiental el esfuerzo se reparte entre varios individuos e instituciones que año tras año juntan fuerzas y voluntad para trabajar en la defensa del tordo amarillo. Siempre es bueno saber que son muchas las personas que están dispuestas a ofrecer su tiempo y conocimiento para salvar algo del daño que otras personas le han hecho a la naturaleza.

 

 

 

 

Fuente Infobae


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