Sociedad

Reparan el órgano de la Catedral que data de 1.850

Uno de los patrimonios artísticos más antiguos de la provincia, emplazado frente a la plaza Independencia, está pidiendo auxilio. El órgano de la Iglesia Catedral, construido en París en 1850, funcionó hasta la misa de la última Navidad, cuando uno de sus componentes más importantes dejó de funcionar.

Luego de 170 años de uso continuo, el órgano instalado en el coro del templo dijo basta. En diciembre se rompió lo que el padre Marcelo Barrionuevodescribe como la “placa madre” del instrumento. Se trata de el “secreto”, una plancha de madera perforada que mantiene a los más de 1.000 tubos que componen la pieza en forma vertical.

“Al envejecerse, la madera se arqueó y se quebró. Debido a esa rotura el aire sale al exterior y cuando eso ocurre la melodía no existe”, explicó Pablo Paverini, organista, restaurador y sonidista de la iglesia.

Para llevar a cabo los arreglos se solicitaron dos presupuestos: uno en una fábrica de Alemania llamada Laukhuff, donde se fabrica el “secreto” a medida, y otro en Buenos Aires, donde residen dos reconocidos especialistas que se encargarían de la mano de obra, Juan Helmut Pedro Weinhold y Alejandro Galli. En el primer caso ronda en una cifra de $400.000 y el segundo de $180.000.

Una joya

“Es una joya artística que merece ser cuidada y protegida. La Catedral es la iglesia de todos los católicos y es importante concientizar sobre su cuidado y mantenimiento. Nosotros estamos dispuestos a trabajar con la comunidad y con las autoridades competentes para lograr una restauración profesional”, explicó el padre Barrionuevo.

El antiguo órgano es reemplazado por uno electrónico pequeño, que apenas se escucha durante las celebraciones religiosas. Su sonido es opacado por el canto de las 35 personas que componen el coro.

Entre otras cuestiones, la limpieza de altares y la iluminación del bautisterio y la cúpula son tareas aún pendientes a realizar.

Cada 9 de julio, durante la misa de celebración de la Independencia, el órgano se convierte en uno de los protagonistas más atractivos. En la iglesia esperan que este año la tradicional melodía no se apague.

“Este órgano tiene tantos sonidos que acerca las almas a las realidades celestiales”, asegura Paverini, anhelando volver a tocar “Juntos como hermanos” o “Pescador de hombres” en cada misa, como lo hacía antes de la última Navidad.

Fuente: La Gaceta