Política

Fernández sacó ventaja en el primer debate, ante un Macri bastante entero

El candidato peronista mantuvo la ofensiva, pero se lo notó un poco arrogante. Macri muy apegado al coach perdió sorpresa, pero se lo vio bastante entro para la crisis que enfrenta. Alberto Fernández tiró la primera estocada en los primeros 45 segundos de presentación. El peronista acusó a Macri de mentiroso al recordarle el debate de 2015 contra Daniel Scioli donde el actual presidente había prometido hambre cero, no ajustar y no ir al Fondo Monetario Internacional, entre otros compromisos: “Vine a decirles la verdad”, descargó Fernández. No parece casual que en la previa del debate, Fernández se haya mostrado con Scioli.

El candidato del Frente de Todos buscó polarizar con Macri en cada una de sus intervenciones. Además de pedirle al presidente que no mienta, lo acusó de no entender la realidad en que está la Argentina: “No sé en qué país vive Macri, no puedo dejar de asombrarme”, lanzó Fernández y agregó mientras se debatía sobre economía que “de los 39 mil millones de dólares que Argentina contrajo de deuda, 30 mil millones se fugaron, se lo llevaron sus amigos señor presidente, no fueron para punetes ni rutas, algún día van a tener que dar explicaciones, esa es la única verdad, es hora de que deje de mentirnos”.

Fernández demostró la solvencia de años de política, pero dejó traslucir cierto tono arrogante, señaló con el dedito en más de una ocasión a un Macri que se apegó a un coaching menos elaborado de lo que se podría prever de su equipo, se supone uno de los más profesionales. El apego de Macri al libreto le hizo perder buena líneas de entrada para los puntos flacos que arrastra el kirchnerismo y perdió tiempo enumerando programas de gestión de poco impacto y que poca gente conoce.

Solo al final del primer bloque, luego de tratar los ejes de política exterior y economía, el presidente atinó a meter una chicana al recordarle a Fernández las críticas que hizo a Cristina en sus años de distanciamiento.

“Me alegra que el Frente de Todos ahora reconozca el problema de la corrupción, en próximo debate tendremos mucho para hablar”, apuntó Macri haciendo alusión al debate que se desarrollará el próximo domingo en la Facultad de Derecho de la UBA. Pero más allá de lo previsible de su performance, se lo vio entero, con el rostro bastante lozano, lejos de la idea de un presidente agobiado por la crisis que golpea la Argentina.

Macri apeló a su gestión en la ciudad de Buenos Aires donde el primer mandato no terminó con la mejor imagen pero pudo remontarla en el segundo. En la previsible parte de la autocrítica reconoció que la carga sobre la clase media “ha sido muy grande” y aseguró que conoce lo difícil que es para una familia poder llegar a fin de mes, acaso para contrarrestar la idea que es un millonario ajeno a los problemas de la gente de a pie, como incluso empezó a reflejar la prensa internacional como hizo este domingo el Financial Times.

Alberto, al que lejos de los comentarios que hizo en la previa se lo vio bastante coucheado, con inicios de bloque efectistas, volvió a perder una oportunidad de aclarar su posición sobre Venezuela. No quiso catalogar al régimen de Madudo como dictadura o alguna otra categoría y se limitó a ratificar que su postura es la no intervención, aunque reconoció el drama que viven los venezolanos.

Para Alberto Fernández el principal fracaso de Macri fue en la economía porque “no entiende nada” y explicó que en Argentina se consume 70% de lo que se produce y que cuando se afecta el consumo se afecta la producción y eso genera desempleo y pobreza. “Usted va a terminar su mandato con 5 millones de nuevos pobres”, lo castigó en uno de sus pasajes más sólidos. Y acaso en un mensaje a futuro advirió que “si me toca ser ortodoxo voy a ser ortodoxo”.

Macri justificó la deuda externa al afirmar que dos de cada tres pesos que ingresaron fue para pagar deuda del gobierno anterior y el otro peso, al déficit fiscal y sostuvo que los compromisos financieros crecieron en su gestión el 25% del PBI mientras que durante el kirchnerismo el 38%. Estos números fueron rebatidos por Alberto, que en otro de los bloques confirmó el anticipo de LPO y anunció que si gana creará el ministerio de la mujer, la diversidad y la mujer, cargo que en el Frente de Todos creen terminará recayendo en manos de la diputada Victoria Donda.

Roberto Lavagna buscó todo el tiempo situarse por encima de los cruces de Macri y Fernández, aunque fue evidente que estaba más cerca de este último, que en una ocasión incluso rescató una de sus afirmaciones. Según trascedió Alberro Fernández rechazó semanas atrás una sugerencia de Cristina Kirchner de que nombre a Lavagna en Economía si gana las elecciones, pero es evidente que por lo bajo hay contactos.

De hecho Lavagna no se privó de atacar a Macri a quien le dijo que “no es cierto que las exportaciones estén subiendo. Desde el 2005 hasta ahora, hay 1700 empresas que han dejado de ser exportadoras”.

En educación, Espert sorprendió con la propuesta de arancelar la educación universitaria y con ese presupuesto volcarlo al nivel primario y secundario. Lo hizo en el Paraninfo, un edificio que se construyó bajo el espíritu de la Reforma Universitaria en 1938. En la sala de prensa, que se ubicó en un edificio adyacente al Paraninfo y la cobertura se limita a seguirla desde la transmisión televisiva, fue unánime el abucheo de los estudiantes colaboradores en la organización que siguen el debate junto a los periodistas.

Además, el economista apuntó contra el gremialismo y pidió sacarle la medicina a las obras sociales sindicales que “en ningún lugar del mundo manejan la salud”. Ya en el primer bloque había apuntado contra los representantes de los trabajadores: “Que Moyano se deje de currar con la justicia social”, provocó.

Otro momento de chispazos se dio cuando Macri elogió las mejoras en Pami que “ahora funciona de manera transparente y los abuelos tienen las recetas en sus celulares”. “Ay presidente, los abuelos no tienen celulares, hablemos en serio”, aprovechó Fernández.

En el último tramo, Macri pareció tomar más confianza y se mostró más relajado. Hasta se dio el gusto de pegar al candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, a quien lo chicaneó diciendo que iba a hacer “narcocapacitación en las escuelas”.

Fue en respuestas al ataque de Alberto quien recordó la frase del presidente sobre los “chicos que tienen que caer en la escuela pública” y de Vidal cuando cuestionó que haya casas de altos estudios en el Conurbano porque “los pobres no van a la universidad”.

La frase de Macri cayó muy mal en el entorno de Vidal porque el Presidente pareció dar por perdida la elección en la provincia.

En las conclusiones Lavagna apuntó a los últimos ocho años “de fracasos” y pidió a sus dos principales competidores “dejar de burlarse de los argentinos y asumir los errores”.

“Desde posiciones ideológicas opuestas sus resultados económicos han sido igual de decepcionantes”, afirmó el ex ministro de Economía refiriéndose al último mandato de Cristina Kirchner y el de Macri.

Para finalizar, Macri se percató del tono de Alberto que lo aprovechó para recriminar que “volvió el dedito acusador, el atril, la cancherada. El kirchnerismo no cambió, es lo mismo”.

Fernández no levantó el guante y en su conclusión se dedicó a recordar los dos mil puntos de riesgo país e ironizar sobre la vuelta al mundo de la Argentina. “Nos dicen que siempre chocamos con la misma piedra y la piedra son ellos”, concluyó./lapoliticaonline

 

 

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