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Lacalle Pou ganó por mínimo margen al cabo de un escrutinio para el infarto

Al cabo de un escrutinio digno de una película de suspenso, el candidato del Partido Nacional (Blanco) y de una alianza que va del centro-derecha a la derecha dura, Luis Lacalle Pou, se impuso anoche en el balotaje presidencial uruguayo por algo más de 30 mil votos.

Pero ningún resultado estaba garantizado y al cierre de esta edición, Daniel Martínez, su rival frente amplista, lo dejó en claro cuando saludó a los seguidores que lo esperaban en las inmediaciones del escenario dispuesto en la Avenida 18 de julio. “La diferencia no va ser superior a los que son los votos observados, por lo tanto hay que esperar para conocer el resultado final”, afirmó.

La reacción del oficialista cayó como piedra para el por ahora vencedor. En un acto en la Avenida Artigas ante cientos de personas, afirmó: “Tenemos la convicción de que el marzo asume un gobierno multicolor. Formalmente lo confirmaremos los próximos días. Lamentablemente, Martínez no se comunicó”.

Visiblemente caldeado, reveló que el presidente Tabaré Vázquez ya se había comunicado pero que por la actitud del candidato oficialista, no podrán iniciar la transición. “Vamos a tener una semana inédita. Si supimos perder, vamos a saber ganar”

Cuando las primeras proyecciones privadas, más favorables a la oposición, fueron anunciadas cerca de las 20.30, una parte de la ciudadanía reaccionó con bocinazos y gritos y hasta hubo fuegos artificiales. “Se van”, vociferaban entusiastas desde los balcones en el acomodado barrio de Pocitos. Cinco minutos después, cuando las mismas achicaron la diferencia, se impuso el silencio.

Analistas, sin embargo, explicaron que para dar vuelta el apretado triunfo de su rival, que pone fin a 15 años de hegemonía del Frente Amplio, Martínez debería quedarse con la abrumadora mayoría de los sufragios observados, lo que parecía reducir sus chances. El escrutinio definitivo comenzará mañana y duraría tres días.

El resultado dejó al descubierto una polarización mayor que la conocida habitual en la sociedad uruguaya, que en su vida democrática reciente se había acostumbrado a abrazar por una mayoría clara a sus nuevos líderes, salvo en 1994, cuando se demoró un día completo en proclamar vencedor al colorado Julio María Sanguinetti, debido a que la diferencia era mínima: 20.000 sufragios. Anoche, la compañera de fórmula de la oposición, Beatriz Argimón, reconoció que había 30.000 votos observados, un número similar a la diferencia entre los dos competidores, por lo que la historia parecía repetirse./ambito

 

Ajustado balotaje en Uruguay: Lacalle Pou obtiene un 48,8% de los votos y Martínez el 47,4%

 

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