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Llegó con neumonitis a una guardia porteña y le aplicaron el protocolo del coronavirus

Le dolía la cabeza y casi no podía dejar de toser. Pese a llevar ocho días de antibióticos, la neumonitis no cedía. Daniela Vallejos, de 50 años, llamó a su médica algo preocupada porque sus síntomas eran similares a los del coronavirus, la enfermedad que tiene en vilo al sistema sanitario mundial, aunque en Argentina aún no se detectó ningún caso: tos, fiebre, dificultad para respirar, decaimiento, dolor de cabeza, síntomas que no mejoran con la medicación.

La doctora que pidió que la fuera a ver de inmediato a la clínica Swiss Medical Center Microcentro, sede 25 de Mayo, en pleno centro porteño. Cuando detalló su cuadro en la recepción de la clínica se activó el nuevo triage de emergencias, que establecía el protocolo que había llegado desde el Ministerio de Salud hacía un par de días y que indica cómo tienen que actuar en caso de sospechar que un paciente tiene coronavirus. Le preguntaron si había viajado al exterior. Ella dijo que sí. ¿China? “No, Uruguay”, contestó. No había ido de vacaciones, sino a realizar un trámite, apenas unos días. El riesgo bajó, pero la alerta ya se había activado.

Le dieron un barbijo, la llevaron a una salita aislada de los demás pacientes. Las enfermeras y médicos que la atendieron se colocaron un barbijo quirúrgico y le practicaron distintos estudios. Después, mientras esperaba los resultados, le pidieron que se sentara en un sector separado de la sala de espera, en el que no había otros pacientes. Finalmente, la mandaron a su casa con la indicación de no sacarse el barbijo en el viaje, hasta llegar a su hogar. “Hasta conocer al patógeno, actuamos igual que ante una epidemia de gripe, procediendo al aislamiento respiratorio del paciente, en todos los casos sospechosos y ante todas las infecciones de origen respitatorio, haciendo énfasis en la protección del personal con guantes, barbijos, camisolines, máscaras o lentes que protejan el árbol respiratorio”, explica a La Nacion Juan Carlos Cha Torea, jefe de políticas y servicios médicos de Swiss Medical. No hay que alarmar sino prevenir, detalla. Significa que todo paciente que llegue con infección de origen respiratorio a los centros de la prepaga será atendido de esa forma, apuntó.

Lo que ocurrió con Vallejos es consecuencia del protocolo de atención que emitió el Ministerio de Salud, a partir de la alerta de la Organización Mundial de la Salud, de vigilancia epidemiológica ante la aparición de casos de coronavirus. De hecho esa es la forma en que deben actuar clínicas privadas y hospitales públicos ante la sospecha de un caso. Aislar al paciente, colocarle barbijo, realizar estudios de mucosas, desde hisopados hasta aspiraciones de laringe para descartar coronavirus. Así lo confirmaron distintas autoridades de clínicas y sanatorios consultados por LA NACION.

” Tenemos en alerta máxima todo el sistema de Sanidad de Fronteras, que depende del Ministerio de Salud, para que, ante cualquier síndrome febril compatible con algún síntoma (del coronavirus), aunque sea inespecífico, el paciente sea inmediatamente derivado. Hay todo un protocolo de cómo actuar en estos casos”, dijo esta mañana el propio ministro de Salud, Ginés González García, tras reunirse con el presidente de la Nación para informarle de la situación epidemiológica.

“Si bien China ha tomado medidas extremas, es la cuarentena más grande de la historia, acá [en la Argentina] no han habido casos, ni síntomas. De todas formas, estamos en alerta”, dijo el ministro en conferencia de prensa tras el encuentro.

“El riesgo de llegue a la Argentina es muy bajo, pero ya se han puesto en marcha y reforzado los protocolos para la vigilancia y la prevención ante un hipotético ingreso al país. Está preparado el hospital de Ezeiza, ante la llegada de pasajeros de la región con cuadros febriles, para que ni siquiera bajen del avión sino que sean atendidos y derivados en el momento. Nunca uno puede decir que está tranquilo. Pero, yo veo el riesgo por hoy, lejano”, dijo González García.

LA NACION tuvo acceso al protocolo de alerta del coronavirus en la Argentina: allí se aclara que dado que la información que se dispone hasta la fecha es parcial y la situación epidemiológica es dinámica, las recomendaciones son de carácter provisorio.

” Los servicios de salud deben notificar de forma inmediata a través del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud todos los casos desde la sospecha y con datos completos”, dice el documento, y detalla qué se entiende por caso sospechoso, caso probable y caso confirmado.

Caso sospechoso es el paciente con infección respiratoria aguda grave: fiebre, tos y requerimiento de internación, “sin otra etiología que explique su cuadro” y que haya viajado a Wuhan, provincia de Hubei, China, en los 14 días anteriores al inicio de los síntomas, o que estuvo en contacto cercano con un caso confirmado o con alguien que viajó a China o algún país donde haya casos confirmados. O bien o que sea un trabajador de la salud que tuvo contacto con pacientes con ese cuadro.

El caso probable es el caso sospechoso que una prueba positiva para pancoronavirus y negativa para otros tipos de coronavirus. “Solo casos confirmados son pacientes con laboratorio confirmado de 2019-nCoV independientemente de cualquier signo o síntoma”, dice el protocolo.

Según establece el texto, “todos los casos de infección respiratoria aguda grave e inusitada (IRAGI) son eventos de notificación obligatoria y deben ser notificados por el personal de salud al Sistema Nacional de Vigilancia de Salud”.

Señora, colóquese el barbijo.

Lo primero que le dijeron a Daniela Vallejos fue que se colocara el barbijo. Lo segundo fue que avanzara hasta una salita aislada, donde médicos y enfermeras la revisaron con barbijos con filtro de aire. “No me asustaron ni fueron alarmistas. Me explicaron que era el protocolo, me dijeron que podían ser muchos otros virus, entre los que me nombraron el coronavirus”, dice Daniela.

“Pero como era el primer barbijo que ponían en la clínica fue toda una revolución. Las enfermeras iban y venían. Me dijeron que me quedara tranquila, que era muy poco probable porque no había viajado a China, ni estado en contacto con gente que viajó. Finalmente, como los estudios dieron negativo me mandaron a casa. Me atendieron pronto, porque me dieron prioridad. Como consideraron que no había riesgos, me dijeron que me podía ir a mi casa con un cambio de medicación. Que lo mío es una neumonitis con obstrucción respiratoria. Me dejaron el barbijo y me dijeron que no me lo sacara hasta llegar a casa. Me tomé un taxi. Tenía miedo de que no me llevaran, pero por suerte el taxista no me dijo nada”, dice Daniela.

Fuente: La Nación

 

 

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