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Coronavirus: alertan sobre una “primavera” para los fraudes online

Qué tienen en común algunos correos electrónicos con datos sobre promociones de Netflix y Disney Plus, las páginas de Internet que venden pastillas que protegen contra el coronavirus durante 30 días y los mensajes que circulan por WhatsApp con instructivos para acceder a subsidios del Gobierno? Que son todos engaños , tramados por estafadores para quedarse con el dinero ajeno. Y las alertas se acumulan, pero aun así los piratas cibernéticos gozan de una maravillosa temporada de caza .

Los estafadores son locales e internacionales. Algunos integran organizaciones criminales domésticas. Pero las ramificaciones de ciertos entramados llegan hasta Estados Unidos, Europa y África. Todo, a un par de clicks, según alertaron el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) -el principal foro intergubernamental del mundo contra el lavado-, Interpol, Europol y la unidad fiscal especializada de la Argentina contra ciberdelitos. Todos detectaron la explosión de páginas de Internet, mensajes por redes sociales y emails diseñados para extraer dinero a los usuarios en medio de la pandemia global.

“El GAFI alienta a los gobiernos a trabajar con las instituciones financieras y otros sectores para afrontar los desafíos planteados por el Covid-19 al mismo tiempo que permanecen alertas contra los nuevos riesgos financieros emergentes”, indicó el organismo desde París, y recomendó reforzar los controles sobre los servicios financieros online mientras se encuentren vigentes “las medidas de distanciamiento social”.

 

Por su parte, la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (Ufeci) alertó sobre “falsas promociones de servicios de streaming” como Netflx, “y otro tipo de engaños” que incluyen el envío de correos electrónicos que direccionan al destinatario a páginas falsas de Internet en los que invitan a volcar los datos de su tarjeta de crédito.

¿Un ejemplo de estafador local a la pesca de dinero? “Vendedores fantasmas por Internet de alcohol en gel, barbijos y lavandina”, detalló el titular de la Ufeci, Horacio Azzolin, a LA NACION . ¿Otro? Correos electrónicos que comunican que su destinatario “ha sido seleccionado para recibir fondos de ayuda de emergencia por pandemia de Microsoft”, con un detalle que sería risueño si no fuera criminal: el remitente se presenta como “administrador del sorteo de rifas”.

Para Azzolin, los usuarios deben extremar su cautela al moverse por Internet y, algo que debería ser obvio pero no lo es, apelar al “sentido común”. Para empezar, porque ninguna donación o anuncio relevante “vienen en mails “random”, explicó. Es decir, aleatorios. “El estafador juega con la psicología. Por eso hay que reaccionar con calma a los mensajes que podamos recibir. Como principio debemos desconfiar de cualquier promoción y acudir a la fuente oficial. Si al parecer nos contactan por email de un banco, hay que llamar a esa entidad para verificar si realmente nos enviaron un correo”, planteó.

El GAFI, en tanto, pidió a los gobiernos que refuercen sus medidas de protección y vigilancia para que los ciudadanos que quieran donar dinero por Internet a alguna ONG u otra entidad durante la pandemia “tengan mayor confianza en que su forma de apoyar llegará a los beneficiarios que se pretendía apoyar”.

¿Por qué esta alerta del GAFI? Porque detectó que “los delincuentes se están aprovechando de la pandemia de Covid-19 para llevar adelante fraudes financieros y otros engaños, incluyendo la promoción y tráfico de medicinas falsificadas, el ofrecimiento de oportunidades financieras fraudulentas o pescar dinero aprovechándose de los miedos vinculados al virus”.

Las trampas incluyen, según detalló el GAFI, desde recaudar fondos para entidades caritativas inexistentes a promocionar medicamentos truchos, además de difundir noticias falsas que lleven a caer en sus engaños y, de inmediato, a abrir sus billeteras.

Los episodios se acumulan alrededor del mundo. ¿Un ejemplo? La policía británica estimó que los fraudes cibernéticos vinculados al coronavirus causaron pérdidas por más de 1,8 millón de libras esterlinas a hospitales, asilos y empresas en Gran Bretaña que buscaban comprar barbijos o alcohol en gel al por mayor, pero fueron víctimas de entramados que llegaban hasta ciertas zonas de la costa oeste de África, según reportó la BBC.

Al otro lado del Atlántico, el New York Times reportó que solo bajo el paraguas de Shopify, una conocida empresa de origen canadiense que desarrolla páginas de Internet para ventas de productos, se estima que se abrieron miles de sitios de comercio electrónico con alusiones a palabras como “corona” o “covid” durante los últimos dos meses.

¿Qué venden esos sitios que pueden abrirse con apenas consignar un correo electrónico y una tarjeta de crédito? Desde productos que afirman que combaten el coronavirus a otros que ni siquiera existen. ¿Ejemplo? Un purificador de aire con forma de collar que ofrecería “protección diaria” contra el virus por 59 dólares. ¿Otro? Una pastilla que ofrece blindar contra el Covid-19 durante treinta días a un costo de 299 dólares.

Desde Shopify confirmaron la erupción de esos portales fraudulentos, pero afirmaron que suspendieron o dieron de baja más de 4500 por publicidad o actividad engañosa. Un número que parece elevado, pero que no lo es: solo la plataforma de Shopify abarca más de un millón de pequeños sitios. Y por día se crean más de 2000 páginas vinculadas a la pandemia, la mitad de ellas para actividades fraudulentas, según la empresa de análisis forense cibernético DomainTools.

¿Y acá, en la Argentina? Además de salir de pesca con páginas de Internet o a través de correos electrónicos, los piratas circularon mensajes por WhatsApp destinados a captar información, según informó el portal Chequeado.com. ¿La excusa? Ofrecen acceder a dinero, alimentos o subsidios del Gobierno por el Covid-19 tras volcar ciertos datos personales en una plantilla de Google.

“Solicitaban introducir el número de DNI y acompañarlo con una foto del documento”, detalló a LA NACION el fiscal Azzolin, quien, por ciertos “patrones” de conducta, sospecha de un par de posibles organizaciones criminales. “Con esos datos, después pueden validar la apertura de cuentas y mover dinero a través de Internet a nombre de la víctima”.

Fuente: La Nación

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