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La información en tiempo de coronavirus

Entre un 43% y un 45% de encuestados reconoció haber recibido noticias falsas sobre el coronavirus a través de apps de mensajería y redes sociales.

La canción La Memoria, de León Gieco, dice en su verso trece “fue cuando callaron las iglesias, fue cuando el fútbol se lo comió”, que podría readaptarse en estos días a “fue cuando se vaciaron las iglesias, fue cuando la pandemia se lo comió todo”.

Desde el 20 de marzo la agenda mediática argentina registró uno de los giros más brutales de nuestra historia reciente y se produce en un momento en donde los consumos digitales crecen y se consolidan
cada vez más. “La digitalización y la portabilidad favorecieron una modalidad de consumo ágil y con prevalencia de contenidos breves: cae la lectura de libros, pero proliferan varias actividades realizadas en Internet que implican lectura; cae la asistencia al cine, pero aumenta el consumo de contenidos audiovisuales a través de plataformas on-demand o sitios online; cae la compra de discos físicos, pero cada vez se escucha más música en Internet”, sostiene un análisis de la segunda Encuesta Nacional de Consumos Culturales, realizada por el Sistema de Información Cultural de la Argentina.

Este es el escenario que recibió la noticia de la llegada de la pandemia de Covid 19 a nuestro país. En Argentina, la agenda de los medios se volvió casi monotemática desde el 20 de marzo. El Observatorio de Medios de la Universidad Nacional de Cuyo hizo un estudio sobre los diez principales medios digitales del país y puso en evidencia que la curva informativa sobre la pandemia creció más rápido que la propia enfermedad. “Fue cuando la pandemia se lo comió todo”.

El tema Covid 19 puede asemejarse al impacto de la caída de un meteorito sobre el mundo de los medios. La noticia provocó que casi todos y todas posemos nuestros ojos de inmediato sobre las pantallas de teléfonos, tablets, computadoras y televisores para tratar de entender de qué se trataba, envueltos en una nube de incertidumbre.

En Argentina el Covid 19 disparó el consumo de noticias y las vías más usadas fueron los canales de televisión y los medios digitales. Es el país con el porcentaje más alto de personas que se informan online, un 90%, de acuerdo a los últimos resultados de una encuesta del Reuters Institute y la Universidad de Oxford, sondeo que se hizo en Alemania, Corea del Sur, España, los Estados Unidos, el Reino Unido y nuestro país con el objetivo de tratar de entender cómo las audiencias se informaron sobre el coronavirus.

También Argentina, en comparación con Alemania, el Reino Unido, Corea del Sur, España y Estados Unidos, es el país que registra la mayor cantidad de usuarios que utilizaron motores de búsqueda y las plataformas sociales como fuentes de información sobre el Covid 19: el 65% recurrió a Google Search, el 53% accedió a noticias desde Facebook, el 46% desde Youtube, el 31% desde Instagram y el 21% recurrió a Twitter.

Si se hace un zoom en un recorte de los jóvenes comprendidos entre los 18 y los 24 años, se observa claramente que confían mucho más en las redes nuevas y visuales, como Instagram y Snapchat para obtener información sobre Covid 19. Hasta TikTok, que crece en popularidad entre los y las adolescentes, fue usado para diseminar mensajes de salud pública. Por ejemplo, la canción y el baile vietnamita que se hizo viral sobre cómo lavarse de manos.

¿Qué pasó en nuestro país en esa franja etaria? El uso de Instagram trepó de manera exponencial, un 49% dijo que usaba Instagram para acceder a contenido sobre Covid 19. Y aquí jugaron un rol clave los famosos e influencers, al compartir música, clases de gimnasia pero también opinar sobre temas de salud. Claro que en un primer momento hubo errónea información, en algunos casos, por lo que Instagram puso en marcha una campaña de difusión sobre el coronavirus referenciando fuentes oficiales.

De infodemia, fake y false news

Cuando en nuestro país Covid 19 nos parecían iniciales exclusivas de la ciencia, lejanas, algo que estaba ocurriendo al otro lado del mundo, el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, sostenía en una conferencia en febrero: “con el brote y la diseminación del COVID-19 no sólo combatimos una epidemia: también luchamos contra una infodemia (también conocida como fake news, una práctica que consiste en difundir noticias falsas sobre la pandemia para generar pánico en las sociedades)”.

Natalia Aruguete, doctora en Ciencias Sociales, sostuvo en una entrevista en Página/12: “Las fake news no son lo mismo que las false news. Estas últimas no necesariamente tienen un objetivo o son fruto de la intencionalidad. Puede ser un error involuntario o falta de verificación. En cambio, a las fake news se las identifica a partir de la intencionalidad política que un actor determinado puede tener con la propagación de ese mensaje y no necesariamente tiene que tener un contenido falso”. “Tienen como propósito último ser capitalizadas política o económicamente”, agregó la autora del libro “Fake News, burbujas, trolls y otros encantos”. Subrayó que las fake news buscan, en un determinado escenario comunicacional, enlodar la cancha y vaciar de contenido la discusión.

El reciente estudio del Instituto Reuters indicó que el 47% de los argentinos y argentinas reconoció haber recibido información falsa o engañosa sobre el Covid 19 de personas que no conocen y un 31% de personas que conoce. Y aquí juegan un rol clave las redes sociales y las apps de mensajería, ya que el 45% sostuvo que recibió esa información falsa o engañosa de las apps de mensajería (como WhatsApp, en gran medida) y un 43% a través de las redes sociales (en donde cada usuario elige a sus amigos y les otorga cierto nivel de confianza).

Está claro que en tiempos de cuarentena los hábitos de consumo de noticias cambian. Las redes sociales y apps de mensajería son las vías por las que más se distribuyeron las fake y false news. Con el paso de las semanas los voces de expertos, especialistas y del propio gobierno han ganado terreno pero la avidez y la incertidumbre sobre la pandemia persiste y es terreno fértil para quienes se proponer generar ruido y embarrar la cancha para beneficio propio.

Fuente: David Correa

 

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