Policiales

Ana Ríos había denunciado cuatro veces a su novio y la única causa por maltratos estaba archivada

Preocupa la cantidad de casos de adolescentes y jóvenes que sufren castigos físicos.

Ana Ríos vivió una pesadilla hasta que supuestamente fue arrojada al vacío por su novio Facundo Guerrero el viernes pasado. Luego de su muerte, comenzaron a conocerse detalles sobre la tortuosa relación de pareja que mantuvo la estudiante.

Sus familiares confirmaron que ambos fueron compañeros en un secundario de San Salvador de Jujuy. Se pusieron de novios a los 17. Ella, con el apoyo de su familia, decidió mudarse a Tucumán para estudiar la carrera de Veterinaria. Él dudó en un primer momento, pero finalmente decidió acompañarla para cursar una carrera universitaria.

Pese a que mantenían una relación desde hace más de nueve años, vivían en departamentos diferentes. Ella residía en Muñecas al 300 y él, en un edificio de San Juan al 800, donde se desencadenó la tragedia el viernes pasado.

Ayer se confirmó que habrían sido al menos cuatro las denuncias que realizó por violencia de género en los últimos dos años. Pero las agresiones, según confiaron sus amigos y compañeros que declararon ante la Justicia, se venían produciendo desde mucho tiempo antes. Algunos habrían dicho que inclusive hubo incidentes antes de que se instalaran en nuestra provincia. Ayer se supo que la única causa que existía en Tribunales fue archivada porque “Ani”, como la llamaban sus amigos, no prosiguió con la acción penal.

Ayer Guerrero se abstuvo a declarar ante la fiscala María del Carmen Reuter.Pero la investigadora tiene elementos en contra del joven. Sólo falta un estudio para corroborar la hipotesis de que él la habría arrojado desde el balcón de un cuarto piso. Por las graves lesiones que sufrió, falleció el domingo en el hospital Padilla.

Reacciones

“Este es un caso gravísimo. Pese a que no conozco el hecho en profundidad, sí puedo decir que había un vínculo muy dependiente y terminó como terminan estas relaciones”, aseguró Vicky Disatnik, representante de la Casa de las Mujeres Norma Nassif. “Y lo más grave del caso es que una vez más nos estamos lamentando de una muerte de una persona que había denunciado la violencia en contra suya y nadie la ayudó”, indicó.

Ana Ferreyra explicó que este caso marcará un antes y un después en nuestra provincia. “No es común que una persona con el nivel intelectual de Ana haya terminado siendo víctima de femicidio. Pero también es un claro llamado de atención porque cada vez son más jóvenes las víctimas de violencia de género”, explicó.

La especialista sostuvo que está siendo capacitada por profesionales de la Universidad Nacional de Tucumán para que dicte, junto a otras personas, talleres en las escuelas secundarias. “Es tan grave el problema que tenemos que recurrir a esta herramienta para que las chicas puedan salvarse. Lo primero que debe hacer la víctima es terapia para que pueda salir de ese círculo vicioso en el que se encuentra encerrada”, indicó.

La secretaria de Derechos Humanos de la provincia, Érica Brunotto, también se mostró preocupada por el panorama. “Estamos realizando un plan con Educación y Desarrollo Social con el fin de recorrer las escuelas para analizar los pasos a seguir. Hay que aclarar que no necesariamente hay que entender que violencia de género es una agresión física, sino un grito, una escena de celo, el excesivo control de celulares y redes sociales. Por todo lo que estamos viviendo estamos realmente preocupados y por eso decidimos lanzar este plan”, comentó la funcionaria.

Fuente: La Gaceta