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“Pulga” Rodríguez: “Termino con Colón y me presento en Atlético”

Cuenta que ya se lo avisó a Mario Leito, el presidente de Atlético Tucumán y jugó fuerte: “Me voy a retirar allá, así me tenga que pagar solo”. Dice que la política siempre está presente en su vida y que empezó a hacer el curso de entrenador, porque a futuro no descarta nada.

Cuesta encontrar un mercado de pases donde el “Pulga” Luis Miguel Rodríguez no sea noticia, mucho más cuando hace un año y medio pegó el portazo en el mismo living de su casa: “Me voy sí o sí”, le dijo a Mario Leito, el dirigente que cambió el curso de la historia del fútbol tucumano todo.

Esa decisión del ídolo dejó a todos con la boca abierta y lo que en su momento parecía “La Venta del Siglo”, sólo le costó a Colón 300.000 dólares. “Cobramos menos que un préstamo”, confesaron varios meses después, cuando el jugador ya estaba instalado en Santa Fe.

Hace poco, en el receso, se encontró con el propio Mario Leito cerca de Simoca. A los pocos días, un llamado de cortesía del propio “Pulga” al “Vikingo”, Ricardo Zielinski, “para ver cómo andaba todo por ahí”. Y finalmente, un llamado más: el de “Pulga” grande (su hermano) a un dirigente importante del “Decano” para avisar que “Luis se viene para acá cuando termine el compromiso con Colón”.

Como se sabe, le quedan diez meses de contrato y la “calentura” con Colón se termina. La novia de toda la vida, que se hizo esposa y amante a la vez, está en 25 de Mayo 1351 del Jardín de la República. Su contrato original no tiene cláusula de salida ni nada por el estilo. Amado y cuestionado por los hinchas sabaleros; tratado “como uno más” por parte del “Barba” Domínguez, tiene algo importante a favor en Colón: un raro código de convivencia con José Néstor Vignatti. Hay que decirlo así: se respetan mutuamente.

Vignatti lo fue a buscar para salir campeón y, más allá de todo, quedó a un partido y 500 milímetros en el recordado 9/11 de Asunción del Paraguay. Eso potenció el respeto mutuo. Los dos, discusiones de premios mediantes, tiraron de una cuerda que se tensa pero no se corta. Por algo el “Pulga” no mandó ninguna carta-documento, a pesar de la “guerra pública” de su manejador (Roberto San Juan) con el propio Vignatti.

El “Pulga” sabe que acá, al menos él, va a cobrar lo que acordó con José. Lo que Vignatti no le puede asegurar es que sea titular. Como ya lo vimos, con el “Barba” no se jode: 4-4-2 y a correr todos. Nadie tiene “coronita” con Eduardo Domínguez a la hora de armar el once titular. Acaso ahí esté el gran desafío del “Pulga”, antes de volver a su primer amor tucumano: cómo reinventarse en este Colón “fresco, rápido y corredor” que quiere el yerno del dueño del celular de Dios.

En las últimas horas, como cada vez que habla para medios de su provincia, el “Pulga” volvió a revolucionar el Mundo Decano: en declaraciones a Radio Rivadavia Tucumán 97.1 prendió la mecha: “Mi idea es terminar mi contrato con Colón y ver lo que pasa. Quiero terminar bien las cosas y no pelear con nadie, también ver las posibilidades del mercado. Siempre está en mí el volver a casa, que es Atlético Tucumán”.

Y fue mucho más allá, a los 35 años: “Me siento ciento por ciento jugador todavía. Si me retiro es con la camiseta de Atlético, así me tenga que pagar solo. Le dije a Mario Leito que una vez que termine mi contrato con Colón me presento en el club, me voy a Tucumán”.

En cuanto a su “nueva vida”, cuando deje de jugar al fútbol, el ex PR7 en Tucumán y actualmente PR10 en Colón: “Estoy haciendo el curso de técnico. Uno nunca sabe que va a ser en el futuro. Me gusta mucho la idea del “Indio” Solari”, dijo de quien fue uno de sus orientadores en el “Decano”.

De pasada, deslizó cómo está en medio de esta pandemia: “Físicamente llegue bien a Santa Fe. Con la pelota me falta un poco. Hay que ponerse en línea por si existe la posibilidad de volver a jugar”. Hay que recordar que, luego de cumplir cuarentena en Santa Fe, se sumó a los grupos que armó el profe Santella junto con Eduardo Domínguez en el predio deportivo del Club Atlético Colón.

Sin mayores detalles de fechas (se volvería la última semana de septiembre) ni de formato (varias zonas con el clásico en el medio; esta vez de local), el “Pulga” sobrevive en Santa Fe. Se podría plagiar a Eliseo Subiela y afirmar que Luis Miguel Rodríguez es “Un hombre mirando al Norte”. Le quedan diez meses. Pueden pasar rápidos y disfrutarlos. O pueden ser interminables si no juega. A sus 35 años, lo peor para el “Pulga” sería parar la maquinaria.

 

Fuente: El Litoral

 

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