Actualidad

El 107 se convirtió en el “delivery” de la emergencia en tiempos de pandemia

La línea 107 es el número telefónico directo para contactarse con la Dirección de Emergencias de la provincia durante las 24 horas y recibir asistencia médica en domicilio o de traslado a un centro asistencial  En otros tiempos ver recorrer y escuchar las sirenas de las ambulancias por las calles era algo común para la sociedad. Sin embargo, para los trabajadores de la emergencia nunca lo fue y hoy, en tiempos de pandemia, mucho menos.

Por estos días ver el movimiento constante de estos móviles es saber que en su mayoría trasladan a personas que pueden ser portadoras de la nueva enfermedad coronavirus; y el hecho de que la vida del paciente tiene un riesgo potenciado es algo que conmueve al mundo.

De acuerdo  a lo explicado por el director del área, doctor Francisco Barreiro, la Dirección de Emergencias ha aumentado su frecuencia de trabajo porque hoy no solo se ve lo habitual, que es la accidentología, sino que también se traslada a todos los pacientes que tienen Covid-19.

“Se traslada pacientes con diferentes grados de complejidad: desde aquellos que tienen síntomas mínimos como fiebre o dificultad respiratoria, hasta los más graves como los que van con un respirador”.

Siguiendo las estrategias de trabajo consensuadas para este ‘delivery’, por la situación epidemiológica que está viviendo la provincia, se considera a todos los pacientes que trasladan bajo sospecha de estar con Covid. Por eso cada vez que una de estas ambulancias sale a hacer una prestación, más allá de que sea un accidente y saber que el paciente puede o no estar con coronavirus, el personal va con todas las precauciones: camisolín, guantes, barbijo, antiparras o un traje completo que los cubre todo el cuerpo y cabeza.

Actualmente los accidentes de tránsito se presentan como si la vida se desarrollara  normalmente y eso genera un retraso en cualquier tipo de atención. Pero aun así el trabajo no se detiene y se potencia para llegar a cualquier lugar y dar respuesta a lo que se solicitó al 107.

Así lo aseguró el capitán del admirable ‘delivery’ de emergencia: “Si bien antes no teníamos Covid y se daba mucha asistencia, hoy se trabaja igual. Hemos llegado a tener un frecuencia de 27 accidentes diarios sumado a los 40 traslados de pacientes con Covid. Hasta se llegó a hacer cerca de 300 prestaciones asistenciales durante el día entre lo que es el Gran San Miguel de Tucumán. Esto implica que tengamos las ambulancias y todos los equipos permanentemente expuestos”.

Es así que los trabajadores de la emergencia también se contagiaron de Covid y hasta algunos de ellos no pudieron vencerlo y hoy están en algún lugar del universo atendiendo una emergencia.

Eduardo es enfermero, tiene 36 años y fue unos de los primeros en contraer esta enfermedad dentro de la repartición. En su relato de lo vivido se emociona con tan solo recordar lo que le tocó vivir junto a su familia que tanto ama. “Cuando me dieron el resultado positivo pasaron por mi cabeza muchas cosas malas. Yo esperaba lo peor. Sentí que era lo último que me podía pasar viendo cómo se presentaba el panorama en los pacientes que trasladamos. No es fácil”.

Eduardo recuerda que en uno de esos tantos viajes le ha tocado asistir en las ambulancias a pacientes leves, moderados, graves y muy graves. “Hemos pasado por todas las instancias y vemos cómo se va complicando. Pocas veces vemos cómo se van recuperando porque nosotros asistimos principalmente en la emergencia. Sabemos que debemos asistirlo rápido y eso implica dar lo máximo para brindarle una mejor sobrevida al paciente. Verlos graves nos impacta como personas, como profesionales; ya que sin conocerlos nos ponemos en su lugar en empatía con ellos y con la familia”.

A Eduardo cuando le toca hablar de su familia de sangre se le hace un nudo en la garganta, se le aflojan las piernas. Pero aun así no se rinde y cuenta de pie: “Los profesionales de la salud no tenemos miedo por nosotros porque estamos expuestos todo el tiempo, sino por nuestras familias y eso no tiene explicación”.

Sin lugar a dudas para salir de esta situación el apoyo de un ser querido es clave. “Cuando me dijeron que estaba de alta no sabía si era así o no. Porque uno se acostumbra a estar guardado. Pensé en ese momento en ir a abrazarlos pero me volvía a preguntar si era o no que estaba dado de alta por la precaución de no querer contagiarlos. Fue un sentimiento raro. Finalmente fui a abrazarlos. Fue muy duro. Tan solo uno lo sabe cuando lo pasa”.

El conmovedor relato de este trabajador no quedó allí. En plena recuperación deseaba regresar a trabajar y a cumplir con su deber de salvar vidas. “La verdad es que uno cuando ingresa a un lugar agradable como es el 107, donde se maneja la emergencia, la pasión está por encima de todo. No se puede explicar. A mí no me importaba volver al trabajo con Covid, si no fuese porque podía contagiar a mis compañeros. Yo quería volver porque siento que más productivo soy afuera que  adentro de mi casa porque hay gente que me necesita, que se está muriendo y yo puedo hacer algo para salvarle la vida o colaborar con un compañero. Es un sentimiento raro saber que voy a quedarme en casa con mi familia. Prefiero salvar a la población y venir a trabajar. Esto es la pasión en la emergencia”, finalizó el valiente enfermero.

Y a las claras está que asistir en la emergencia no es para cualquiera, porque el teléfono suena las 24 horas. “Y ese espacio se vuelve tu hogar”. Con esas palabras calificó al servicio otro guerrero: Pablo. Lleva once años trabajando en la emergencia sanitaria. “Trabajar acá es muy gratificante, muy emocionante. Puedo decir que no es mi segundo hogar, sino mi hogar, porque pasamos muchas horas aquí y más allá de eso estamos dispuestos a cualquier horario y en cualquier momento. Como por ejemplo con las inundaciones estamos abiertos las 24 horas. Me emociona y es reconfortante trabajar acá y, como siempre digo, formar parte de esta gran familia que es el 107. Y mi familia ya se acostumbró a saber que tengo horario de salida y no de llagada a casa. Pero me apoyan porque me debo a esta base de emergencias.

En cuanto al Covid, Pablo no lo contrajo pero sabe que puede pasarle si los que llaman para una asistencia están contagiados, quizás por no haber cumplido con los protocolos sanitarios.

Así como Eduardo y Pablo entregan su vida por el otro, Barreiro contó orgulloso que esto se da con todo el equipo del 107. “Nuestro personal tiene un valor agregado: la predisposición al servicio. Uno de los recursos más valorables que tenemos en el sistema es el recurso humano. Es una población bastante expuesta de médicos, enfermeros, choferes e incluso personal administrativo que está dispuesto siempre. Hay muchas fuerzas aquí porque el valor agregado que tiene este equipo es las ganas de volver y estar en la línea de batalla, fundamentalmente los que ya han pasado por el transcurso de la enfermedad, y eso es lo que más estimula a seguir prestando los servicios que estamos teniendo de una manera eficiente.

Sanitización del personal y de las ambulancias
Algo que no sucedía con frecuencia era observar tantas ambulancias para una desinfección y hoy, en estos tiempos de pandemia, la situación cambió radicalmente ante  la atención que se da por cualquier llamado al 107. Cada vez que vuelve una ambulancia  de hacer una prestación, pasa por dos procesos de sanitización. El primero es a través de un túnel donde se la rocía con amonio cuaternario y luego se la desinfecta de la misma manera por dentro con amonio cuaternario de la quinta generación. Y el personal esencial del 107 para su protección  pasa por una cabina de sanitización con la ropa de trabajo inicial, la cual luego se elimina como desecho biológico.

“Nos alarma la cantidad de compañeros enfermos”, dijo Carim Asus


Nuestro Face