Salud

Una nena de 10 años cambió de género: “Les pido a mis papás que me acepten como soy”

Cuando tenía 6 años creyó que era gay. Dos años después, supo que en realidad lo que quería era no ser más un nene. “Vos me tenés que aceptar como soy, soy tu hija, no tu hijo”, le dijo en ese momento a su papá. Ahora, a los 10, se convirtió en el primer caso de una nena en cambiar de género en la provincia de Salta y tiene su nuevo DNI con el nombre que siempre quiso: Tiziana.

El proceso no fue fácil. Ni para ella ni para su familia. “Fue un golpe en el medio de la fe y el machismo“, describió su papá. Pero también fue un aprendizaje y finalmente, pueden ver los frutos. “Esta lucha y todo lo que pasamos valió la pena“, dijo este viernes por la mañana a TN Damián y remarcó: “Nuestra recompensa es ver su felicidad“.

En el colegio fue bastante difícil“, recordó su mamá, Graciela. El problema no habían sido, como podía esperarse, las burlas de los otros chicos. Ellos pudieron entender y aceptar mucho más rápido lo que le pasaba a Tiziana. Los que no podían aceptarlo fueron los adultos, y esa incomprensión a nivel institucional es la que resalta hoy con tristeza la familia.

No fuimos muy apoyados en la escuela“, dijo la mujer, y señaló lo complicado que era poder dar cada paso. “No le permitieron cambiar su nombre en el registro y le tomaban asistencia con uno que a ella no la representaba“, explicó. También los hacían a ellos firmar actas permanentemente, por ejemplo, para que su hija pudiera llevar el pelo largo y usar aritos.

Sin embargo, todo eso ahora quedó atrás. Al igual que ese chico triste, tímido y enojado que tenían en su casa cuando todavía cumplir este sueño parecía imposible. “Nosotros siempre respetamos sus tiempos y la acompañamos“, dijeron felices de ver como, finalmente, “se va sintiendo aceptada y libre“.

Desde que se reglamentó la ley de identidad de género, en 2012, en la provincia fueron siete los menores de 18 años que pidieron cambiar su género, todos adolescentes. El de Tiziana es el primer caso de una nena.

FUENTE: El Tribuno