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Temor en el norte de Salta por la posibilidad de nuevas inundaciones

En las últimas horas del domingo el río Pilcomayo volvió a registrar una creciente que provocó inundaciones en algunas comunidades aborígenes. Los más afectados fueron los pobladores que viven en las cercanías, principalmente los de la misión Padre Coll, a unos cuatro kilómetros antes de la localidad de Santa María. Esto sucedió en momentos en que la gente ya había comenzado a reacomodarse en sus ranchos, luego de los terribles momentos que vivió con las inundaciones de los primeros días de febrero que afectaron a una vasta región del Chaco salteño, en el norte de la provincia.

En el pueblo de Santa Victoria Este el agua del Pilcomayo no llegó con el mismo torrente de aquellos días. Esto fue atribuido al trabajo mancomunado de criollos y aborígenes, quienes a pico y pala armaron un anillo para desviar el curso de agua y de esa manera evitar que llegue a las casas. Sin embargo el agua de una cañada fue la que en esta oportunidad desbordó y anegó las calles.

La inundación dejó, otra vez, en pésimo estado las calles de esa población del departamento Rivadavia. Santa Victoria, como se recordará, fue la principal afectada por las sucesivas tormentas que como nunca cayeron en la zona. En este caso el desborde del Pilcomayo fue el que provocó los mayores estragos, lo que obligó a que muchas familias fueran evacuadas en las poblaciones del departamento San Martín. El desborde de la cañada puso de nuevo en estado de alerta a los vecinos, pero no fue necesaria la evacuación de nadie.

Corte en la 54

Ayer no se registraron tormentas en esa zona del Chaco salteño, pero el Pilcomayo continúa siendo una amenaza permanente. Por el avance de las aguas se produjo un corte en la ruta provincial 54 que conduce a la frontera con la República del Paraguay. El anegamiento de la red caminera se produjo a la altura de las misiones aborígenes La Gracia y La Estrella.

Por esta situación los habitantes de Misión La Paz -que limita con la localidad paraguaya de Pozo Hondo- otra vez quedaron virtualmente aislados por el anegamiento de los caminos y sendas alternativas.

De acuerdo con los datos aportados por un lugareño, un grupo de familias aborígenes que residen en el Kilómetro 2 -cerca de Misión La Paz- decidió autoevacuarse el domingo trasladándose a una zona más alta. Hasta ayer seguían pernoctando en precarias chozas para protegerse de las lluvias y del frío en horas de la noche. Muchas vecinos de esta población ya sufrieron las consecuencias de las inundaciones de los primeros días de febrero. Como nadie quiere ser evacuado buscan la forma de refugiarse en las zonas altas para capear el temporal, pese a los riegos que ello implica.

Las fuentes consultadas informaron que la situación sigue siendo inestable en toda la zona de Rivadavia Banda Norte. Por ese motivo las comunidades criollas y aborígenes se mantienen en estado de alerta tanto por la crecida del río como de las cañadas y de las lluvias que se registren en la región, pero sobre todo en la cuenca alta del Pilcomayo, en territorio boliviano.

Muchos todavía esperan la ayuda solidaria, mientras otros esperan el refuerzo de provisiones de mercadería, calzado, agua mineral, medicamentos y otros. Las autoridades refirieron que la demora en la entrega de provisiones obedece a los caminos anegados, lo que impide el ingreso de vehículos. Los pocos que han podido atravesar los vados para llegar a los inhóspitos lugares han sido los tractores, pero las pocas maquinarias que hay en la zona impide que se pueda agilizar la entrega de los productos que la necesita.

Reclamos por la ayuda que no llega 

Mientras se mantiene el clima de alerta por la amenaza de nuevas inundaciones, otro tramo de la ruta 54 también se mantiene cortado. En este caso no es por anegamiento del camino sino por un reclamo de las comunidades originarias de la misión aborigen Santa María. Los pobladores reclaman al municipio de Santa Victoria Este el envío de las donaciones de mercadería, calzado, agua mineral y medicamentos que a diario llegan a ese centro de distribución. También piden el envío de un equipo médico para atender las enfermedades que afectan a la gente, sobre todo a niños con problemas de diarreas, desnutrición y otras patologías.
Según los representantes de la comunidad, un gran porcentaje de la ayuda se distribuye a los habitantes de los parajes El Rosado y La Curvita. “No puede ser que a nosotros nos dejen pintados”, se quejaron. Un vocero señaló que “necesitamos colchones, plásticos y mercaderías varias porque nuestros hijos no tienen qué comer”. Explicó que “todas las donaciones llegan a la Municipalidad de Santa Victoria Este y no sabemos cuál es el método que utilizan para el reparto de las cosas”. Santa María es un poblado que está al costado de la ruta provincial 54 y, como todos en la zona, sufre las consecuencias de las inundaciones.