Policiales

“La diferencia entre un robo y la muerte es cuestión de suerte”

El empresario Marcelo Carmena, dueño de la cadena “Tucumán Kioscos”, contó  que el sábado, cerca de las 18, dos jóvenes armados entraron a uno de sus drugstores, ubicado en la calle Monteagudo al 600, en barrio Norte de la capital, y a punta de pistola asaltaron al vendedor.

Según afirmó Carmena, este fue el quinto asalto a uno de sus locales en lo que va del año.

El hombre relató que el sábado, mientras se jugaba el partido de Atlético contra Argentinos Juniors, dos jóvenes que circulaban en una moto se detuvieron frente al negocio y entraron fingiendo ser clientes. Una vez dentro, aprovechando que en ese momento sólo se encontraba el vendedor, ambos sacaron armas de fuego; mientras uno apuntaba al empleado y robaba la recaudación del día, el otro esperaba en la puerta. Posteriormente se dieron a la fuga.

“Por suerte fue solo un asalto, pero podría fácilmente haber terminado en una tragedia. Hoy en día, la diferencia entre un robo y que haya una muerte es simplemente cuestión de tener suerte”, manifestó Carmena. El comerciante manifestó estar preocupado por todos los casos de inseguridad que ocurren a diario en la provincia.

Intranquilidad

Si bien el empresario salió en reiteradas oportunidades  haciendo públicos los constantes asaltos que sufre desde hace años en las distintas sucursales, dijo que lo sorprendió este último atraco porque se dio en barrio Norte y a plena luz del día.

“Ya no hay lugares seguros en Tucumán y es muy preocupante, dudo que alguien pueda circular tranquilo”, expresó.

Los delincuentes que ingresaron al local el sábado fueron captados por las cámaras de seguridad. Sin embargo todavía no pudieron ser identificados por la Policía.

Por último, Carmena explicó que en los cinco atracos que sufrió este año, la modalidad fue la misma: “entran a cara descubierta y con armas de fuego, entran pretendiendo comprar algo y cuando no hay gente o el vendedor se distrae, lo apuntan y se llevan lo que se ganó ese día”.

Fuente: La Gaceta