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Aprendió a leer y escribir a los 70 años en el medio del campo y gracias a la radio

Mendoza – La clase dura 15 minutos y se emite cada día a las 20. El alumno sigue atentamente las indicaciones y las pone en práctica en un cuadernillo.

Después, para apuntalar los conceptos vertidos en la radio, una docente recorre las casas para dar apoyo y evacuar las dudas que se presenten en los estudiantes.

El programa que lleva un año de vigencia lo implementan las docentes a cargo del Centro de Educación Básica de Jóvenes y Adultos Luis Francisco Grassi, en El Nihuil.

La gran mayoría de los alumnos vive en puestos o zonas relativamente alejadas del distrito sanrafaelino y las edades oscilan entre los 50 y 80 años.

El común denominador entre los estudiantes es que vieron truncadas sus posibilidades de asistir a la escuela cuando eran niños, por cuestiones culturales de los padres, económicas o de distancia (vivían internados en el campo), y llegaron a la adultez sin el mínimo conocimiento para leer y escribir.

“La idea comenzó a  dar vueltas en 2016. Pensábamos cómo hacer para que la gente mayor se interesara en aprender. Ir a la escuela de forma tradicional sabíamos que no lo iban a hacer porque no les interesa, les da vergüenza o tantas otras razones. Empezamos dar vueltas, a pensar qué podíamos hacer y salió esta iniciativa”, relató María del Valle Cabaña, directora del CEBJA.

Después de salir a recorrer casa por casa para interesar a los posibles candidatos, en 2017 pusieron en marcha el proyecto. Hubo 15 interesados en un primer momento de los cuales 5 quedaron en el camino pero el resto siguió a paso firme y para este año consiguieron sumar 3 estudiantes más.

“¡Es tan lindo saber escribir el nombre!”, dijo Humberto Estives (55) y sus palabras estaban tan cargadas de sentimiento que erizaba la piel.

El proyecto lo trabajaron en conjunto: María del Valle con la maestra de campo Patricia Gil; el supervisor Pablo Moralejo; la psicopedagoga Eliana Pascual y un agente territorial, Eduardo García. Para completar el equipo llegó Sebastián Roco, que pone voz a las lecciones radiales.

Cada alumno recibió un cuadernillo con el material a trabajar y el primer paso es aprender las vocales. Para que la persona identifique las letras, cada una tiene un color distintivo y a través de la FM lo que se hace es guiarlos en la tarea que deben realizar.

Completar una línea punteada, dibujar tal cual ve la letra a lo largo de todo un renglón, colorearlas, marcar los dibujos que comiencen con la letra que se está practicando, entre otras. También el locutor reitera varias veces cómo es la pronunciación adecuada.

Los programas radiales educativos se emiten de lunes a viernes a las ocho de la tarde. Hay tres emisiones semanales con clases distintas y los otros dos días se repiten para quien se retrasó o  perdió una lección.

“Cuando visitamos la primera vez a la gente estaban como dudosos, pero fueron interesándose y ver el esfuerzo que hacen es muy gratificante. La verdad es que hasta ahora no habíamos tomado dimensión real del proyecto. Ver la cara cuando descubren que esas iniciales que escribían son las letras del nombre es algo increíble”, comentó Patricia Gil, la maestra.

“La ventaja que ofrece implementar el proyecto en El Nihuil es que nos da la posibilidad de medir los resultados con más facilidad”, agregó la directora.

¡Qué lindo es saber!

Humberto Estives, de niño, vivía en medio del campo, en territorio malargüino. Por esa razón nunca fue a la escuela. De grande se trasladó hacia la zona de El Nihuil y allí armó una vida. Se las rebusca con trabajos de carpintería o changas.

“A mí me gusta mirar revistas, no sé leer pero las miro”, dijo con total sinceridad y luego siguió el relato: “Cuando me fue a buscar la maestra estaba durmiendo y me levantaron. Ahora me gusta estudiar, hay gente que no pero a mí, sí. ¡Es tan lindo saber leer y escribir!”, reafirmó Humberto.

La historia del puestero es similar a la de Ada Moreno (70). Cuando ella era niña los padres decidieron enviarla a la escuela. La llevaban a caballo desde el puesto a una escuela albergue. Pero a la mitad de primer grado, en las vacaciones, la retiraron y nunca más regresó.

“Les dije a mis hijos: “Yo no tuve la posibilidad de estudiar porque mis padres no me mandaron, pero ustedes sí van a ir a la escuela”, afirmó Ada.

Desde el primer momento, Ada estuvo prendida a la radio “y hacía lo que decía, después iba la maestra. Ahora sé poner el nombre y otras cositas como el número de documento, el del teléfono y también estoy aprendiendo a sumar y restar”, contó orgullosa la mujer.

Esfuerzo

Parte de 2016 le tomó al equipo armar el programa de alfabetización y conseguir los recursos para implementarlo. Hubo que buscar colaboraciones, como la del locutor, la Municipalidad les donó las impresiones de los cuadernillos y la lista sigue.

Ese esmero que demostraron con la sola finalidad de enseñar lo replican en los distintos ámbitos escolares.

Amasan y venden tortitas, entre otras tareas, para juntar fondos. Una de las necesidades que buscan satisfacer y con urgencia es la de terminar un tinglado para resguardo de los autos, en invierno nieva y en verano el granizo hace estragos. Cuentan con la estructura pero no tienen las chapas.

Tanto las docentes como maestros especiales viajan a diario para dar clases. El Nihuil está a 65 kilómetros de San Rafael ciudad.

 

 

Fuente: Los Andes


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