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Situaciones que estresan a tu gato y quizá no lo sepas

Tú no eres el único que puede sufrir estrés, tu gato también. Como lo oyes, los animales y, en concreto, los felinos se estresan tanto como los seres humanos. ¿Tu peludo inexplicablemente ha dejado de usar el arenero y hace sus necesidades en mitad del salón? ¿De repente ha dejado de comer sin motivo aparente? ¿Se pone agresivo muchas veces sin venir a cuento? ¿Se pasa el día escondido o no deja de acicalarse? Todo esto son claros síntomas de que la mascota está estresada y detrás de su malestar puede haber algún tipo de complicación extra, préstale atención y llévala al veterinario si observas estas señales preocupantes. Como siempre, las complicaciones tienen mejor solución si se cogen a tiempo.

¿Por qué razones puede estresarse un gato?

Pero ¿por qué se puede estresar un gato si no lleva el trepidante ritmo de vida que sí seguimos muchos humanos? Te preguntarás… Pues aunque el minino no tenga que trabajar más horas que un reloj, cargar con responsabilidades que parecen multiplicarse, conciliar vida laboral y profesional y demás obligaciones del mundo humanos, él también tiene sus motivos.

Una de las situaciones que más estresan a los gatos son las mudanzas. A los mininos no les gustan nada los cambios y una mudanza supone una alteración considerable de su vida: cambio de lugar de residencia, quizá de rutinas, presencia de muebles y objetos muchas veces desconocidos, el desorden de cajas de cartón, personas desconocidas que intervienen en ella… Es demasiado para ellos.

La llegada de otros animales a casa y principalmente si el nuevo es un perro será motivo de gran estrés para el gato. También se desequilibrará si alguien que no conoce de repente aparece en tu casa, tanto si se instala en el hogar como si solo va a pasar unos pocos días. De nuevo se trata de cambios en su vida cuyo impacto tendremos que amortiguar presentando a los animales y a las personas sin forzar y respetando los tiempos del minino.

¿Quieres saber que otras circunstancias no lleva muy bien tu gato? Te contamos más en la galería a continuación y te damos soluciones para intentar minimizar su estrés.

Qué hacer en una mudanza
Es inevitable que el gato ande un poco descolocado durante un cambio de residencia pero podemos minimizar su estrés reservando una habitación con todas sus cosas y dejándolo allí mientras fuera tiene lugar el trasiego de la mudanza. Las feromonas sintéticas son muy útiles en estos casos. Te contamos más detalladamente otros consejos si te mudas con tu gato.

Qué hacer si llega un perro a casa
Jamás presentes a un perro y a un gato a las bravas, es decir, juntándolos en contra de su voluntad. Para que la convivencia empiece con buen pie y el gato se estrese lo menos posible, tendrás que seguir escrupulosamente ciertas pautas.

Qué hacer si llega un nuevo gato a casa
Para que el gato que ya vive en el hogar esté lo más tranquilo posible cuando llegue el nuevo inquilino gatuno, habrá que llevar a este último a una habitación aparte (alejada del territorio del otro felino) con todas sus cosas. Cuando el gato que llegó primero se acerque a oler la puerta cerrada de la habitación del otro, será el momento de que intercambies mantitas con los olores de cada cual. Estarán preparándose para que los presentes en una habitación bajo tu supervisión.

Ir al veterinario
Esta situación de estrés la comparten con los perros y es complicada de revertir.

La razón por la que el gato que se queda en casa se muestra hostil con el que llega de la clínica es que no reconoce su olor después de que, por ejemplo, lo hayan esterilizado. Para evitar el enfrentamiento, una buena idea es aislar al recién llegado en una habitación hasta que se acicale y así recupere su olor de siempre. Todos los objetos que han estado en la clínica y que sean susceptibles de tener “olor a veterinario” deberás quitarlos de la circulación y lavarlos.

Que le castiguen
Para educar a un gato, al igual que a un perro, lo ideal es servirse de las técnicas del adiestramiento en positivo y no del castigo (menos aún el físico) y los gritos. Las regañinas producen estrés y malestar en los mininos.

Llega alguien nuevo a casa
La llegada de un nuevo inquilino a casa puede estresar a tu gato, aunque la persona solo vaya para pasar una semana.

En la medida de lo posible, trata de mantener las rutinas que tenéis juntos, no te olvides de él y respeta su espacio. En cuanto al recién llegado, cuéntale cómo le gusta a tu gato que lo acaricien, cuáles son sus lugares preferidos, cómo le agrada que le den premios… Y jamás forcéis el acercamiento.

Fuente MuyMascotas

 

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