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Video: un nene fuera de control convirtió un vuelo de 8 horas en una pesadilla

A menos de que se viaje en primera clase, ser pasajero de un vuelo internacional suele ser una experiencia bastante alejada de lo placentero: poco espacio para moverse, movimiento constante de otras personas, oídos tapados y alguna que otra turbulencia hacen que uno quiera llegar cuanto antes a destino. Y si hay alguien molesto sentado cerca, el mal humor aflora de inmediato.

Eso es lo que les sucedió a los pasajeros de un vuelo de Lufthansa entre Alemania y Estados Unidos, quienes tuvieron que soportar a un nene completamente fuera de control durante todo el viaje.

“Niño demoníaco grita y corre durante un vuelo de 8 horas”, es el título con el que el artista neoyorkino Shane Townley publicó el video en YouTube. Y se quejó: “La madre hace poco y nada para frenarlo”. Si bien las imágenes son del 26 de agosto pasado, se viralizaron recién en las últimas horas.

El material de Townley muestra al “nene de las pesadillas” corriendo por los pasillos del avión, chillando y gritando sin descanso. En un momento, el chico, que parece ser norteamericano, se sienta arriba del asiento y golpea el techo del avión, mientras su madre le implora que se calme. Otros pasajeros, desesperados, se cubren los oídos para aislarse del ruido.

Cuando el avión por fin llegó al aeropuerto de Newark, en New Jersey, la gente parecía aliviada de que el calvario hubiera llegado a su fin. “Qué pesadilla, por Dios. Ocho horas de gritos”, se escucha decir a una pasajera mientras salía de la aeronave.

Townley, el autor del video, le dijo al Daily Mail que no presentó ninguna queja ante la aerolínea alemana, pero que está “seguro” de que alguien más lo hizo, porque “todo el avión fue afectado, todo el tiempo”. El artista explicó que las azafatas de la aerolínea intentaron intervenir para ayudar a calmar al chico, pero que la madre les dijo que “necesitaba usar Internet”.

En tanto, voceros de Lufthansa le dijeron al mismo medio inglés que la mayoría de los pasajeros “entendieron la situación” y que la tripulación “trabajó sin parar para desactivar el mal momento, atender al resto de los pasajeros y asistir a la madre”, aunque evitaron hacer más declaraciones para respetar “la privacidad médica de la familia”.

Se desconoce si el menor tiene algún problema de comportamiento en particular, aunque la madre no les informó a los otros pasajeros que el chico sufriera alguna condición o enfermedad.