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Mary Bell, la psicópata de diez años que mató a dos niños

Los expertos en psicología y comportamiento infantil afirman que es durante este período de nuestra vida cuando se desarrollan las facultades positivas y negativas del ser humano. Aquí forjamos nuestro carácter, nuestras aptitudes y actitudes, y también nuestras patologías. Por eso una infancia problemática en la que los abusos y la extrema violencia sean los elementos primordiales acaba generando en el niño lo que se conoce como psicopatología. Si además, la madre es el origen de todos sus miedos, expresará toda esa frustración de la misma manera. Eso fue lo que le ocurrió a Mary Bell, una psicópata de tan solo diez años que mató y mutiló sádicamente a dos niños.

La pequeña, al ser despreciada por su progenitora, gestó una incapacidad emocional para relacionarse con los demás. Por lo que, cuando su madre la trataba mal -despectiva y agresivamente-, ella hacía lo mismo con los que la rodeaban. De ahí la terrible frialdad que exhibió durante los asesinatos.

Cuando los psicólogos examinaron a Mary Flora Bell durante el juicio, culparon a su madre, Betty, de ser la única responsable de su psicopatología. Nacida el 26 de mayo de 1957 en Newcastle (Inglaterra), nunca fue una niña querida por su progenitora. La repulsión que la madre sintió por Mary empezó durante el embarazo y aumentó con el parto. El rechazo no cesó en ningún momento. Se pensó que sufría de depresión posparto, pero aquel odio perduró durante toda la infancia de Mary.

De hecho, Betty intentó asesinarla en varias ocasiones fingiendo que había sufrido varios accidentes, para llamar la atención de sus familiares y amigos. Seguramente padecía el síndrome de Münchausen , que se caracteriza por lesionar voluntariamente a un familiar para conseguir la simpatía ajena. Quienes sufren esta patología son personas que tienen hijos no deseados o que no están casadas. Betty cumplía ambos requisitos.

Obligada a prostituirse y a consumir drogas

Si nos fijamos bien en la imagen, vemos que Mary era una niña muy bonita, que “parecía una muñeca”, como decían algunos. Pero la realidad era peor que las apariencias. La pequeña era obligada a consumir toda clase de estupefacientes. Con tan sólo un año sufrió una sobredosis y con tres masticaba las pastillas que su madre escondía en la comida.

Mary empezó a distanciarse y a evitar relacionarse con los demás. Con dos años su comportamiento ya era muy frío y no se alteraba ni siquiera cuando su madre la golpeaba. Sin embargo, lo más espantoso fue cuando Betty empezó a prostituirse y obligó a la niña a hacer lo mismo.

El primer asesinato: un día antes de cumplir 11 años

La utilizó para que realizase juegos sexuales con otros niños y la vendió por dinero a un pedófilo para que perdiese su virginidad. En la mayoría de ocasiones, Betty participaba de estos abusos sujetando a la pequeña en las felaciones de los clientes. Mary jamás se quejó, por lo que nadie supo jamás lo que estaba padeciendo. Cuando la madre la rechazaba, dándola incluso en adopción, Mary lloraba amargamente para que volviese a aceptarla. Ambas forjaron una relación tóxica y adictiva.

Ante esta situación Mary, solo podía actuar con agresividad. Le gustaba maltratar y torturar animales, y un día intentó estrangular a un compañero de escuela, pero la profesora lo evitó.

Su primer asesinato lo cometió un día antes de su undécimo cumpleaños. El cuerpo de un niño de tres años llamado Martin Brown fue encontrado detrás del cobertizo de un pub. Presentaba un fuerte golpe en la cabeza. El pequeño en cuestión era primo de Mary. Según fuentes oficiales, Martin se había caído desde la cornisa mientras jugaba.

En el juicio por el segundo crimen, Norma aseguró que Mary fue quien lo empujó y que, como aún seguía vivo, lo remató estrangulándolo. No obstante, cuando se realizaron las investigaciones pertinentes del caso de Brown, se supo que las dos niñas habían escrito una nota explicando que ellas lo habían asesinado. La policía creyó que era una broma infantil.

“Apreté su cuello y presioné sus pulmones, así es como lo matas”
PALABRAS DE MARY BELL A SU AMIGA NORMA

El 31 de julio de 1968, un mes después del anterior crimen, otro niño de tres años llamado Brian Howe desapareció. Horas más tarde se encontró su cadáver completamente mutilado cerca de una zona en construcción. Le habían amputado los genitales. Las autoridades iniciaron la búsqueda del culpable.

Las primeras sospechosas fueron Mary Bell y su amiga Norma. Su extraño comportamiento las delató. El tono jocoso con el que preguntaban a la familia de Brian sobre los detalles del crimen hizo que la policía las detuviera. Durante el interrogatorio averiguaron que Mary Bell era la responsable del homicidio.

Unas tijeras delataron a Mary Bell

Tras cercenar el pene y estrangular al niño, le había grabado la letra M en el abdomen. La hermana de Brian explicó que las asesinas la despistaron haciéndole creer que buscaban a su hermano. Uno de los policías recuerda que la niña “estaba constantemente sonriendo, como si fuera todo una gran broma”.

Pero la investigación no había hecho más que empezar. Cuando parecía que todas las pruebas apuntaban a Mary como la verdadera culpable, ésta recordó ver a Brian acompañado de un niño de ocho años. La niña negó su participación en el crimen y acusó al desconocido de ser el asesino. No obstante, su mentira se derrumbó cuando reveló detalles claves que no habían salido a la luz. Nos referimos al objeto con el que se perpetró la mutilación, unas tijeras. En ese momento los investigadores se percata- ron de que Mary, Norma o las dos eran las asesinas de Brian.

Un segundo interrogatorio esclareció el caso. El detective Dobson cambió de táctica y acudió al domicilio de Norma. Le preguntó acerca del asesinato y la niña explicó con sumo detalle lo que su amiga había hecho: “Apreté su cuello y presioné sus pulmones, así es como lo matas. Mantén seca tu nariz y no se lo digas a nadie”. Y añadió: “Sus labios estaban violetas. Mary recorrió sus labios con sus dedos. Ella decía que le gustaba”.

A las doce de la noche la policía fue a casa de Mary y Dobson la interrogó de nuevo. Como no sacaba nada en claro, volvió a citarla en la comisaría y es allí donde acusó a Norma de ser la autora del crimen. Ambas fueron arrestadas en la comisaría de Newcastle West End a la espera del juicio.

La vista se inició el 5 de diciembre de 1968 y atrajo la atención tanto de los medios de comunicación como de la opinión pública. La primera en subir al estrado a declarar fue Norma, que asintió cuando la fiscalía le preguntó si su amiga le había explicado cómo matar a niños. Cuando llegó el turno de Mary, se formó un gran revuelo en la sala. Ésta reconoció que la nota que dejaron en la escuela había sido obra de las dos, pero automáticamente acusó a Norma de haber asesinado a los niños. Sin embargo, su complicidad era más que palpable. Se miraban continuamente y aplaudían su actitud.

Nueve días después, llegó el veredicto. Norma fue declarada “no culpable” y Mary Bell fue acusada de homicidio y sentenciada a cadena perpetua. Pero sólo tenía once años y no podía ir a la cárcel, así que la ingresaron en un reformatorio.

Doce años después, cuando ya contaba con veintitrés, le concedieron la libertad condicional y le dieron una nueva identidad. Se sabe que tuvo una hija y que se casó. En mayo de 2003 ganó un recurso a la Corte que impedía que se desvelase públicamente su nuevo nombre.

Eso sí, durante todos estos años la madre de Mary Bell se aprovechó de la fama de su hija para vender su sufrimiento a los medios de comunicación.

Fuente La Vanguardia