Política

Una resolución reduce los trabajos de carácter exclusivo a varias carreras

Foto La Gaceta. Los miembros de Feput analizaron la resolución con el vicerrector de la UNT, Sergio Pagani.

Arquitectos, psicólogos, bioquímicos y otros profesionales discuten por estos días sobre su rol frente a la comunidad, luego de que una resolución del Ministerio de Educación de la Nación reconfigurara el mapa de “incumbencias” a diversas carreras universitarias consideradas de “interés público”.

La nueva disposición, principalmente, dispone que diferentes carreras pueden compartir actividades específicas y limita las incumbencias reservadas a determinadas carreras. Apenas tomó estado público, comenzaron las consultas, ya que uno de los reproches de los graduados es que la medida fue concebida con un razonamiento mercantilista de la educación, favoreciendo el pase de contenidos a los posgrados pagos. Este recorte, según las voces críticas, supone que para readquirir las incumbencias quitadas y desempeñarlas los graduados deberán cursar posgrados específicos.

“Esta gente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) está trabajando demasiado tozudamente, y no consulta con los que obligadamente tienen que consultar. Además actúa de modo desarticulado con las instituciones de contralor, con negligencia, sin medir las consecuencias”, graficó Carlos Roberto Fernández, presidente del Colegio de Bioquímicos de Tucumán.

La Ley de Educación Superior (de 1995) creó la figura de “carreras de interés público” y estipuló que el Estado debe aprobar sus contenidos y estándares mínimos, además de controlarlas periódicamente a través de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria. Allí se encuentran carreras como Medicina, Ingeniería, Arquitectura, Psicología, Odontología, Farmacia, Bioquímica, Veterinarias, Agronomía, Biología, Química, Geología, Computación. En mayo, mediante la resolución 1254/2018, Educación precisó lo que se entiende por “alcances” de un título universitario y por “actividades profesionales reservadas exclusivamente” a un título. Así. modificó resoluciones y redujo las actividades profesionales que pueden ejercer los graduados.

Las reacciones más fuertes surgieron en Psicología (de 16 actividades reservadas pasó a contar con sólo cinco), en Arquitectura (de 20 a cuatro) y en Bioquímica (de 13 a cinco). “Si bien las actividades quitadas no dejarán de ser actividades ejercidas por los psicólogos, el recorte producido redundará en una invasión de otras disciplinas o tecnicaturas, lo que empobrecerá el ejercicio profesional”, explicó María Laura Paz Posse, referente de la Agrupación Horizontes de las Psicologías de Tucumán. Y detalló algunas de las actividades reservadas que desaparecen con la nueva resolución. “Educacional, laboral, jurídico forense, social comunitaria y sanitaria como campos disciplinares propios de la Psicología”, enumeró.

Un pronunciamiento firme de rechazo emitió también el Colegio de Arquitectos de Tucumán (CAT). “Esta resolución genera un controvertido y poco claro punteo de las actividades reservadas para los arquitectos, que pone en duda los alcances de los títulos de grado”, precisó la entidad que preside Juan Saravia. Entre las actividades propias y exclusivas que se perderían, según los arquitectos, aparecen la planificación urbana, las pericias y las tasaciones de obras de arquitectura, entre otras.

Tras el revuelo, la Federación de Entidades Profesionales de Tucumán (Feput) comenzó una ronda de consultas entre los colegios para analizar un pronunciamiento. Con ese propósito, se reunieron el jueves con el vicerrector de la UNT, Sergio Pagani.

En medio de la polémica, en Educación y el ámbito universitario aclaran que la resolución limita su alcance a la formación profesional y no al ejercicio. “Este acuerdo del sistema universitario, lejos de cercenar competencias profesionales, las potencia y amplia, tanto para universidades como para estudiantes y graduados”, remarcó Paulo Falcón, director nacional de Gestión y Fiscalización Universitaria.

 

Fuente: La Gaceta