Policiales

Lo condenan a prisión por matar a su pareja, la madre de la víctima estaba acusada de encubrimiento pero la absolvieron

Vanina Bellier recibió un disparo cuando se encontraba en su casa de Banda del Río Salí, el 3 de julio de 2014 Según el acusado, se trató de un accidente. Antes, había dicho que todo había ocurrido durante un robo.

La primera versión que dieron los implicados hablaba de un asesinato cometido durante un intento robo. Luego se descubrió que se trataba de una farsa. Entonces, el novio de la víctima llegó a juicio acusado por homicidio simple; y la madre de la joven, por encubrimiento.

El 3 de julio de 2014, Vanina Bellier recibió un disparo cuando estaba en su habitación con Jesús Lizárraga, quien era su novio. De acuerdo con las pericias, el tiro se realizó a corta distancia y Vanina habría intentado defenderse. Ambos tenían restos de pólvora en las manos.

La semana pasada se realizó el juicio. Fue dirigido por los jueces Wendy KasarFabián Fradejas y Emilio Páez de la Torre (Sala IV). La Fiscalía de Cámara estuvo a cargo de Marta Jeréz de Rivadeneira. Lizárraga fue condenado a 12 años de prisión porque fue declarado culpable del delito de homicidio simple. Alicia López, madre de la víctima, fue absuelta del delito de encubrimiento.

La primera versión que Lizárraga había dado a la Policía consistía en que a las 22 de aquel 3 de julio habían sido víctimas de un intento de robo a una cuadra de la vivienda, a 50 metros de la esquina de avenida Avellaneda y pasaje Ibatín, en Banda del Río Salí,; y que al acelerar la moto en la que viajaban les dispararon.

Durante la investigación se demostró que la secuencia fue diferente: Lizárraga le disparó a su pareja con un revólver calibre 38 largo, mientras estaban en la casa de la muchacha. La bala penetró el abdomen y salió por la espalda de Vanina, quien murió a las 23 en el Centro de Salud.

La versión del robo había sido avalada por la madre de la víctima. Durante la instrucción, explicó que su hija le pidió que declarara que se había tratado de un intento de robo. En el juicio, en cambio, dijo que estuvo amenazada.

“Él sostuvo que fue un accidente y que estaba seguro de que el arma no tenía balas. Dijo que la había adquirido porque estaba por ingresar a trabajar en una distribuidora y por seguridad, porque lo habían asaltado para robarle la moto tiempo atrás. La joven le habría pedido a su madre que dijera que le dispararon durante un robo”, explicó Juan Hermosa, abogado de Lizárraga.

“Ella contó que no habló antes por miedo. Pero no ocultó información ni encubrió a nadie. Durante el juicio contó que la pareja estaba en crisis y que Lizárraga ingresó violentamente a la casa y le disparó a Vanina. Al formular sus últimas palabras, ella dijo: ‘Yo fui condenada al momento de que mataron a mi hija’”, contó José Luis del Río, defensor de López.

La investigación

El primer indicio de que no había existido el robo surgió luego de la inspección que hizo la división Homicidios en el supuesto lugar del intento de robo. No había manchas de sangre ni vainas servidas, y ninguno de los vecinos se había percatado del sonido de un disparo. Incluso declararon que se habían enterado de la muerte de Vanina a la mañana siguiente. Tampoco las cámaras de seguridad de la zona registraron el supuesto ataque.

Los únicos vecinos que vieron algo son los que residen en las inmediaciones de la casa de Vanina, quienes escucharon los gritos de Lizárraga y cuando salieron vieron a la joven tendida en la vereda de su casa, rodeada también por sus familiares. Cuando el Laboratorio Toxicológico confirmó que tanto Vanina como su novio tenían restos de pólvora en las manos, el fiscal Diego López Ávila descartó la hipótesis del robo, allanó la casa de Lizárraga y de la víctima, y detuvo al joven.

La Policía Científica también comprobó que el dormitorio de Vanina había sido lavado, y que había manchas de sangre en la puerta. Durante la feria judicial de julio, el fiscal Washington Navarro Dávila avanzó en la investigación del encubrimiento, y detuvo a López y al hermano y al primo de Vanina (Matías Bellier y Walter Pereyra), quienes también estuvieron en la casa cuando ocurrió el crimen. Después fueron liberados ante la falta de pruebas de su participación en el encubrimiento.

“Consideramos que si bien el fallo es injusto y sostenemos que fue un accidente, somos respetuosos del tribunal y lo aceptamos. La madre tuvo muchas contradicciones durante el juicio. Cambio tres veces la declaración y ahora volvió a hacerlo. Era una pareja que se llevaba bien. No se probó ninguna discusión ni crisis”, sostuvo Hermosa.

“Mi defendida pidió disculpas por modificar sus declaraciones. No participó de ningún encubrimiento. En realidad, estaba shoqueda”, dijo Del Río.

Fuente: La Gaceta