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El jefe de los rescatistas de la comitiva oficial: “Yo tomé la decisión de que no venga otro helicóptero”

Marcos Herrera tiene 40 años, es comisario de la Policía de Catamarca y jefe del equipo Kuntur, de operaciones especiales. Dirige un equipo de 20 personas a las que entrena a diario para hacerse cargo de las más variadas operaciones de riesgo. Quiso el destino que ellos mismos hayan dado capacitaciones de rescate en esa zona del cerro Aconquija donde el viernes por la tarde se vio obligado a aterrizar el helicóptero de la Fuerza Aérea con siete funcionarios del Gobierno, que no pudo hacerlo en Termas de Río Hondo ni en Santiago del Estero por las adversas condiciones climáticas. Es uno de los héroes de esta historia, un profesional responsable y entrenado. Cuando se le preguntó qué le dejó la experiencia, contestó: “No es vano el entrenamiento diario”.

—Usted es el jefe de los rescatistas que subieron al Aconquija el viernes por la noche. Cuéntennos cómo organizó ese rescate.

—Efectivamente, soy el jefe del equipo Kuntur, que es un grupo táctico de la Policía de Catamarca, capacitados para realizar misiones de riesgo, entre ellas, rescates en la alta montaña. Es un grupo que tiene 20 personas, 15 ya preparadas y otras cinco que están en formación. Tomamos cursos en distintas regiones del país y nosotros mismos también brindamos capacitaciones.

—¿Les tocó alguna experiencia con el riesgo por el que pasaron este último fin de semana?

—Tuvimos otras de peligrosidad, pero la verdad que como ésta no, porque el factor climático, la nieve, jugaron un papel importante. Pero justamente las capacitaciones que nosotros brindamos las hacemos en ese mismo cerro, así que lo conocemos suficientemente bien. Por eso, cuando me llamó la subjefa de la Policía de Catamarca y nos dio las coordenadas del accidente, además de convocar a tres miembros del Kuntur, pedí la colaboración del sargento 1º Jesús Maza, que se formó con nosotros y ahora está en otro sector, pero conoce a la perfección la zona porque se crió allí, en esos cerros.

—¿Cuánto tiempo les llevó subir hasta donde estaban las 13 personas que tenían que rescatar?

—Apenas me avisaron convoqué a la gente, e inmediatamente nos pusimos a planificar el ascenso. Analizamos con Google la zona, y Maza se ubicó perfectamente por dónde tomar el camino más corto y más seguro. A las 23 salimos de la capital y a la 1 de la mañana llegamos a la base desde donde subiríamos. Allí caminamos por el río, encontramos una zona donde hicimos fuego, tomamos café para calentarnos, nos preparamos, y a las 5:30 iniciamos el ascenso. Llegamos a las 11.

—¿Y qué pasó a partir de entonces?

—Nos hicimos cargo de la situación porque somos los que tenemos la preparación adecuada, y cada uno cumplió la tarea específica que tenía asignada. Lo primero fue realizar primeros auxilios, verificar el estado de salud de cada uno, había uno que estaba apunado y le dimos una pastilla y los consejos para superarlo, hicimos fuego, preparamos café para calentar el cuerpo, les dimos abrigo, porque no tenían botas ni camperas. Y seguimos la ley de la montaña, el jefe que está arriba toma las decisiones. Así fue que decidí que no había posibilidad de pasar otra noche en la montaña y si había que bajar a pie, tendríamos que llegar siendo de día. Por eso, esperamos tener noticias de algún helicóptero hasta las 13; como no hubo, empezamos el descenso.

—¿Cuándo apareció el helicóptero?

—Antes sucedió otro hecho. A los 40 o 50 minutos aparecieron un baquiano y un bombero voluntario. Esperamos que se recuperaran y tomaran café, y después emprendimos la marcha de nuevo. De repente, en forma inesperada, escuchamos un helicóptero. Claro, cuando empezamos a bajar las condiciones estaban muy mal, pero en ese momento estaban un poco mejor. Nos avisa que va a hacer un rescate aéreo. Y aquí quiero rescatar la pericia del piloto, porque tuvo que hacer una maniobra arriesgada, y casi se estrella contra la montaña, pero pudo descender y subieron los siete civiles, que era exactamente el lugar que había en el helicóptero.

—¿Por qué no vino otro helicóptero a rescatarlos a ustedes y a los tripulantes?

—Porque no había condiciones climáticas. Estábamos en perfectas condiciones, así que yo tomé la decisión de que no se arriesgue a ningún otro helicóptero más, el cielo se estaba cerrando y no era necesario. Nosotros estamos preparados y podríamos llegar sin problemas, porque tenemos entrenamiento. El helicóptero trajo elementos de proveedora que nos dejó y seguimos el descenso a pie. Todos llegamos muy bien a las 19:30. Los tripulantes fueron enviados a revisión médica, pero todos bien. Nosotros tuvimos ese servicio también, pero no lo usamos.

—Marcos, ¿qué le dejó esta experiencia que le tocó vivir con su gente?

—Que no es en vano el entrenamiento diario. Como le dije, nosotros somos un grupo táctico para misiones de riesgo, nos preparamos para llevar adelante distintas misiones, y nos demostramos a nosotros mismos que teníamos el entrenamiento físico y técnico adecuado. Tengo satisfacción por eso y alegría, también.

—¿Por qué cree que se armó esta discusión en torno a que fueron abandonados en la montaña?

—No sé qué objetivos pueden tener otros. Se dijeron muchas cosas que no fueron así. Las decisiones las tomé yo en el lugar, en ningún momento se abandonó a nadie. Tal vez haya algún tinte político, pero nosotros trabajamos para toda la comunidad, sin hacer diferencias de ningún tipo.

 

 

Fuente: Infobae