Policiales

Lebbos dijo que, cuando desapareció Paulina, hubo un operativo de la Brigada muy violento en su casa

Después de que Alberto Lebbos denunciara la desaparición de su hija Paulina, un equipo de la ex Brigada llegó al domicilio de su familia, en el barrio Nicolás Avellaneda, en Alderetes. Los policías secuestraron un cepillo con cabellos, fotos y un aerosol para el asma. Ayer, declararon dos uniformados que participaron de esa medida. “Fuimos a buscar información y los tratamos bien”, aseguró Gustavo Orellana. Lebbos, en cambio, sostuvo que: “Llegaron con una brutalidad tremenda, mis hijas los corrieron. La familia estaba en una situación terrible”.

Orellana fue quien tomó la denuncia de Lebbos. Era el secretario del comisario general Raúl Antonio Ferreyra, quien era el subdirector de la ex Brigada de Investigaciones. Ferreyra también prestó declaración en la jornada de ayer. Sobre la polémica medida en la casa de los Lebbos, contó que “firmó las actas del procedimiento” a pesar de que, según contó, esperó afuera de la casa mientras personal bajo sus órdenes registraba la propiedad. “Le comunicamos a Lebbos que iríamos a su casa. Fue una medida tranquila”, dijo.

“Es un personaje nefasto, misógino y salvaje, con expresiones groseras y en una actitud invasiva. Fue a atacar a mis hijas. Les dijo que Paulina andaba con pollerita corta. Era un personaje brutal y violento”, consideró Lebbos durante un cuarto intermedio.

Ferreyra señaló que, entre otros elementos, buscaban la libreta universitaria de la joven estudiante. “La búsqueda era específica en el dormitorio de ella (Paulina). Buscamos anotaciones o números de teléfonos; también la libreta universitaria”, relató. El testigo agregó que tomó nota de las actuaciones pero “no estuvo en el lugar”.

Además, se refirió a un dato curioso: como se rompió la computadora que habían llevado “tuvimos que utilizar la de la familia Lebbos”, indicó. “A mí no me gustó la idea, pero había que tener en cuenta que había una persona enferma (Rosa Racedo, madre de Paulina), fue por una cuestión de humanidad”, fundamentó.

“Les dije que se retiren, que ellos no iban a faltarnos el respeto y menos a mi hermana que no estaba. Lo primero que me dicen es ‘capaz que tu hermana se ha ido por su propia voluntad’. Les digo que no, que siempre teníamos que avisar donde íbamos”, contó Marisa Lebbos, hermana de Paulina, al declarar durante el debate. “Me llamaron para decirme si sabía algo de mi hermana. Les contesté: ‘Espero que me llamen para decirme que encontraron a mi hermana’”, dijo la joven que respondió.

El padre de la víctima también había hecho referencia a esa situación cuando prestó declaración en las primeras jornadas del juicio.

“Ocurrió otro hecho muy doloroso. Me llama mi hija llorando porque se había presentado un grupo de policías en mi casa de manera violenta, de malos modos, encabezados por Raúl Ferreyra segundo jefe de la Brigada”, indicó.

 

La pista cordobesa
Ferreyra dijo que una de las pistas apuntaba a un hermano de Jorge Jiménez, el compadre de César Soto. “Formaba parte de una banda que llevaba mujeres a Córdoba”, dijo. Esa línea no fue investigada.

Reunión en la escena
El testigo confirmó que en el lugar del hallazgo estaban: el fiscal Alejandro Noguera, el secretario de Seguridad Eduardo Di Lella y los comisarios Hugo Raúl Sánchez, Luis Nicolás Barrera y Enrique García.

Fuente: La Gaceta