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De acuerdo al consumo eléctrico, cuando juega Argentina se paraliza el país

Mientras Lionel Messi juega, cae tanto la demanda residencial como la de las industrias. Hasta el subte queda vacío. Fuertes bajas durante el tiempo de juego y una marcada alza en el entretiempo exigen al sistema el equivalente a 1,5 Atucha I

Decenas de analistas políticos y sociólogos teorizan por estos días (y en la previa de cada Copa del Mundo) sobre el desvío de la atención del público de los temas cotidianos hacia los 64 partidos que se disputarán en el Mundial de fútbol, en este caso desde el jueves 14 en Rusia. También todos deben conocer a alguien que cancele o postergue reuniones, eventos o compromisos solo porque ese día y en ese horario juega la Selección de Argentina. “Durante los partidos del Mundial se paraliza el país”, es lugar común. Tomando como base el consumo eléctrico nacional, que es sinónimo de la actividad, esa afirmación es parcialmente cierta.

 

El blog economiadelaenergia.com.ar detectó, con datos de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa), que mientras juega el equipo que capitanea Lionel Messi la demanda eléctrica cae tanto en el primero como en el segundo tiempo, con un repunte en los 15 minutos de entretiempo. Eso lleva asociado un costo extra para el sistema por el menor despacho que se necesita. Esto es, que como el sistema está preparado para un consumo mayor, estar preparado para la oportunidad representa un costo que nadie paga.

El domingo 13 de julio del 2014, la Argentina perdió por 1-0 contra Alemania la final del Mundial de Brasil, con el gol de Mario Götze en el segundo tiempo suplementario, algo que muchos no logran (logramos) cicatrizar. El partido comenzó a las 16 de la Argentina. La demanda eléctrica media hora antes era de 13.000 MW de potencia, casi la mitad del récord histórico que se alcanzó el jueves 8 de febrero de este año (26.320 MW). Pero hay que tener en cuenta que fue un día de fin de semana en invierno. Por caso, ayer hubo un pico de demanda del Sistema Argentino de Interconexión (SADI) de 18.500 MW.

Mientras la gente “fue dejando de hacer sus tareas y se acomodó frente al televisor”, el día en que Gonzalo Higuaín, Rodrigo Palacio y Messi erraron chances claras de gol el consumo eléctrico bajó hasta los 12.440 MW sobre el final del primer tiempo, a las 16,45. Según los datos de Ibope, el rating en Capital Federal y Gran Buenos Aires llegó a un pico de 44 puntos para la TV Pública y a 17,1 en el cable, ya que TyC Sports también transmitía la final. Eran más de seis millones de hogares metropolitanos conectados.

“Al comenzar el entretiempo, todos se levantan de su puesto en el sillón y aprovechan para ir al baño para lo cual debe prender varias luces, poner agua para el mate uso de pavas eléctricas o calentar el café con leche sobrante de la mañana en el microondas. Todo esto confluye para generar un aumento de demanda que no se ve habitualmente. En cinco minutos recupera los 500 MW que había bajado durante el primer tiempo. Esto es un aumento del 4% de la demanda en un par de minutos. Para tener una idea de orden de magnitud, la histórica central nuclear de Atucha I tiene una potencia instalada de 362 MW, por lo que la variación de demanda en esos cinco minutos de comienzo del entretiempo requeriría el arranque instantáneo de una central similar a 1,5 vez Atucha I”, se explica en el blog.

Al comienzo del segundo tiempo, el consumo volvió progresivamente a 12.500 MW, patrón que se repitió al final del tiempo reglamentario y en los alargues, que determinó que Messi pasara triste al lado de la copa, sin poder tocarla.

Sobre estos números, distintos economistas opinaron en Twitter que esta fluctuación es “un desafío para el despacho eléctrico”, aportaron que la Forestadora Tapebicuá en Corrientes redujo su consumo al mínimo el día del partido contra Alemania e incluso Rafael Skiadaressis, especialista en Economía del Transporte, reveló que los viajes en subte durante la semifinal contra Holanda (el feriado del 9 de julio) y la final citada cayeron a un mínimo en esos horarios.

Que Messi nos traiga la copa no solo implicará que durante el lapso de siete partidos por un mes las reuniones habituales traigan algunos kilos de más, sino también que caiga el consumo eléctrico y se viaje menos en subte. Si no se para el país, quedará a media máquina.

Fuente: Cronista