Sociedad

Faltan monedas y hay cruces por el vuelto en los negocios

La falta de monedas es un dolor de cabeza para los comerciantes. Deben recurrir a diferentes artimañas para poder dar el vuelto. Aunque los que más pierden ante este cotidiano problema son los clientes. En la mayoría de las compras reciben cualquier cosa en lugar del vuelto en dinero. Los comerciantes afirman que los bancos no los proveen de cambio justificándose en la falta de envío de monedas. Mientras que el Banco Central asegura que hay disponibilidad del metal.

El billete de dos pesos tuvo en un primer momento como tope de circulación el 30 de abril, luego el Banco Central extendió la fecha hasta el 31 de mayo para poder cambiarlos. El primer problema que mostró la eliminación del billete fue la recepción del papel legal que saldría prontamente de circulación. Muchos comercios se negaban a recibirlo. Ahora, el problema es reemplazarlo.

Caramelos, maníes, pañuelos, pastillas, frutas, rótulos, vales, redondeos, listas de deudores o acreedores. Los artilugios a los que los comerciantes echan mano para reemplazar la falta de monedas son varios. No hay un comercio que por estos días no afronte estos problemas, incluyendo desde el almacén del barrio hasta los grandes supermercados.

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El fastidio es evidente. En una revistería está Bernardina Vera, ofuscada por la “molestia selectiva” de algunos clientes. “No hay monedas, no te quieren recibir golosinas, en los súper los reciben callados, aquí mirá (muestra un frasco de caramelos), me los tengo que comer yo porque nadie me los quiere recibir, quieren la moneda, me dicen “yo te doy plata, no te doy caramelos’, pero no hay“, cuenta mientras acomoda las revistas. La solución a la que recurrió es perder ella. “Redondeo para abajo el peso, no me queda otra, es preferible perder un peso y no a un cliente. Para colmo no se está vendiendo nada“, se lamentó.

Por estos días, el frasco de caramelos ya es parte de cualquier revistería. A una cuadra del negocio de revistas de Bernardina, entre las dos peatonales está Mario Torrico, también con sus caramelos. Define a la situación como “un problema grande” y cuenta que fue al banco pero “no existe, para qué sacan los billetes de dos pesos si no los van a restituir“, cuestiona. Mario cuenta que ante la molestia de los caramelos, muchos optan por directamente no comprar, y otros, en cambio, le dejan el vuelto. El problema es de todos, al relato de su revistero se sumó Aníbal González, dueño de un almacén que pregunta “¿Pierdo yo, o el cliente?“, mientras cuenta los últimos problemas que le trajo el precio sugerido del pan (12 pesos). Los clientes de la zona sur también se enojan. “Me dicen te vas a hacer rico con los 2, 3 que me hacés, si redondeás para arriba algunos se enojan“, advierte.

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En las farmacias, como la que Cristina Atamñuczuk tiene a su cargo en el microcentro, dan de vuelto pastillas o pañuelos. En las confiterías, equilibran con las propinas, “redondeo para abajo. Por ahí te dicen que te cobres de la propina lo que falta, si no no hay forma“, contó Noelia Acosta, cajera de un café.

La lista es otro recurso. Gabriela Videla atiende un drugstore, una imagen vale más que mil palabras. Ante la consulta, muestra la caja vacía. La solución que encontró el negocio que atiende por las mañanas es poner precios redondos en los cigarrillos y golosinas y procurar tenerlos a la vista, o el listado. “Con los que son clientes nos vamos anotando… te debo, me debés”, contó.

Gabriela asegura haber ido a los bancos, pero la respuesta fue que “ni a ellos les llegan”, “en los barrios te dan vales, pero nosotros no podemos”, agregó. Los clientes que llegan al drugstore agregan sus diferentes experiencias, en ninguno de los relatos aparece la moneda de dos pesos.

En los barrios la solución son los vales. Dora Cabezas, mientras juega a la tómbola, busca su cartera. “Tengo la billetera llena de vales”, contó divertida. “En el barrio vos vas a comprar la verdura y te quieren dar vales, como siempre termino tirándolos, les pido un huevo, un poco de apio o esas cosas”, indicó Dora mientras recibía caramelos de su tombolero.

Algunos taxistas afirman que redondean según el humor del cliente. “Por ahí nos dejan el vuelto y por ahí quedan debiendo uno o dos pesos. Yo al menos tengo la costumbre de darle antes de entrar en problemas, si tengo que darle ocho y no tengo, le doy diez, y evito conflicto con el pasajero, otros te dicen te debo”, contó Miguel Cabrera en una de las paradas de taxis de la zona bancaria. En la misma línea se expresó Oscar Ortega, que dice redondear para abajo porque “si no la gente se enoja”. El chofer también espera algún cliente “bondadoso” para equilibrar.

A pesar de ser grandes comercios, los supermercados no están exentos. Para Marcos García, encargado de una sucursal de una cadena de supermercados ubicado en una de las peatonales, “la moneda de dos pesos es como el oro”. Los cajeros ya tienen previamente preparadas bolsitas con maní, verduras o frutas equivalentes a diferentes valores. “ La gente sí acepta porque sabe que la situación es en todos lados”, comentó.

Los supermercados son provistos de cambios por la misma compañía que recauda el dinero al final del día. “Pero ellos solo nos cambian billetes, tampoco tienen moneda”, asegura García, y añade que los bancos piden un mínimo para poder cambiar por monedas, “creo que es cinco mil pesos”, indicó.

FUENTE: El Tribuno de Salta

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