Sociedad

Los niños viajan de manera muy insegura a sus escuelas

Sin cascos, en transportes truchos, sin cinturones, cruzando a mitad de cuadra.

Son las 13.45. Tienen tiempo todavía para que no les cierren las puertas de la escuela, pero igual bajan del transporte a las apuradas, como ovejitas blancas arriadas por un pastor. Mientras, una moto se sube a la vereda del lado izquierdo de la calle. Ese papá y su niña sí llevan casco, pero no todos los que llegan después. Esta situación se ve a diario en Santiago y Muñecas, pero se repite en muchos lugares de la ciudad, donde también abundan la doble y hasta la triple fila de autos. En esta descripción hay que incluir los riesgos: niños y padres que no miran antes de cruzar; escolares que viajan en transportes ilegales, amontonados, sin cinturón; y conductores que no respetan las normas mínimas de Tránsito. Así se trasladan a muchos de los chicos que van y vienen de los 347 edificios de establecimientos educativos de San Miguel de Tucumán.

“Los mandan al matadero”, sostiene Guillermo Totongi, presidente de la Asociación de Propietarios de Transportes Escolares y Docente, cuando se le consulta qué opina sobre los consumidores de transportes que no tienen la licencia correspondiente. Luego, confiesa que hay muchos truchos y que eso es lamentable porque las licencias son gratuitas, no como sucede con las de taxis.   

“Al trucho le gusta andar de trucho, pero también detectamos casos en los que hay colegas con dos combis licenciadas y dos truchas”, detalla Totongi sobre la actividad ilegal. Y sobre cómo viajan los niños, describe que primero son vehículos que no han tenido los controles técnicos y de seguridad correspondientes (se hacen dos anuales; la próxima es en septiembre). “Llevan los chicos encima, amontonados. Es que no responden a ninguna normativa. Pero nos duele más que los padres no se fijan en eso, sino en el que les cobra más barato. Nuestra tarifa testigo mensual es de $ 1.700 por cada chico. Un trucho puede cobrar $ 1.100 por ejemplo. Piensan con el bolsillo y no con la cabeza y no entienden que mandan a sus hijos al matadero. Si algo pasa, caemos en al volteada todos”.

A los transportes escolares se les realizan una inspección técnica mecánica y de servicio de acuerdo a lo previsto en los artículos 15 y 16 de la ordenanza municipal 3.159. Entre varias características, los transportes deben estar pintados de naranja (la mitad inferior) y con la inscripción visible en las partes laterales “Transporte escolar”. Además debe contar con las obleas entregadas por la Municipalidad y por la Verificación Técnica Vehicular, poseer pisos antideslizantes, matafuegos, un celador (persona que baja y ayuda a cruzar a los escolares) y puertas y carrocería en buen estado. Además, no deben trasladar a más de 20 niños, y por supuesto deben ir sentados.

Minutos antes de las 14, en Córdoba y Muñecas una combi sin ninguna identificación, completamente blanca, se para a varios metros del cordón porque hay una parada de taxis que le impide estacionar. Sólo bajan dos niños con una mujer. Luego siguen su curso y se divisan niños parados, haciendo equilibrio y otros sacando un tercio de sus cuerpos por las ventanillas.

“Otro de nuestros grandes problemas es el estacionamiento. Desde hace unos 6 a 7 años que ya no tenemos espacio pintado para nosotros. Nos dijeron del municipio que eso se hace ahora sólo por pedido del colegio o escuela. Es algo ilógico. Actualmente nos tenemos que dar maña para bajarlos, porque entre varias dificultades que tenemos están la doble y la triple fila de padres apurados. Pero el inspector nos corre a nosotros. Deberían ser más pacientes y entender que los chicos no pueden correr riesgos”, concluye su descargo Totongi.

Puntos problemáticos

Arterias angostas, autos hasta del lado izquierdo y un tránsito a veces colapsado, pesado, soberbio. Así se podría describir a los lugares más conflictivos del microcentro adyacentes a los establecimientos escolares. Enrique Romero, subsecretario de Tránsito y Transporte Operativo agrega otras características: bocinazos, frenadas, doble fila y embotellamientos, conductores infringiendo las normas de Tránsito y poniendo en riesgo a los alumnos mientras bloquean las salidas de los garajes y las rampas de acceso en las esquinas. Lo más grave -detalla el funcionario municipal- ocurre en el colegio Santa Catalina, cuando los padres se detienen en doble fila en el sentido oeste/este y hacen cruzar a los chicos subiendo la platabanda de la avenida Sarmiento y de ahí al colegio.

Fuera de las cuatro avenidas no es muy diferente el panorama, pero el mayor desorden lo producen las motos que circulan por cualquier lado, sin respetar la mano y la dirección de las calles, como sucede en la escuela Herminia Paz de Gallo, en Álvarez Condarco primera cuadra, según cuenta Romero. Tampoco tienen prudencia al cruzar la calle, ya que no lo hacen por las esquinas o por la senda peatonal.

¿Qué se puede hacer? Romero sostiene que sí se hacen controles a transportes y que también se labran actas de infracción a todo tipo de vehículos que infringen las leyes. Y agrega que el futuro no es negro, que los cambios empezaron a llegar de a poco, como pasó con el Boleto Estudiantil Gratuito (“el intendente Germán Alfaro disminuyó en un 90% el riesgo de alumnos que eran trasladados en moto por sus padres o hermanos”) y con el Plan Estratégico de Seguridad Vial Escolar, en las inmediaciones de las escuelas y colegios más convocantes de la ciudad (prevé que los días hábiles de 7.30 a 19.30 no se estacione frente a los establecimientos educativos, reservando el espacio sólo para ascenso y descenso de alumnos). También tiene previsto hacer lomadas fuera de las cuatro avenidas. “En lo que va del año el programa Sumando Conciencia Vial ya ha visitado 90 establecimientos enseñando Educación y Prevención Vial. Pero es necesario que la Legislatura sancione una ley para que en desde el preescolar hasta el nivel secundario se incluya en la currícula de los planes de estudio la materia Educación y Prevención Vial, prevista en la Ley Nacional de Transporte 24.449”, opina el funcionario.

> Consejos para elegir un transporte escolar

– Primero, pedir papeles: certificado de inspección habilitante de la Municipalidad, con fecha del año en curso (marzo o abril).
– Asegurarse de que el vehículo tenga pegado en el parabrisas la oblea que faculta que tiene licencia.
– Pedir que les muestren los papeles chofer y del seguro.
-n Una combi legal también debe estar pintada de naranja (sólo la mitad de abajo); los asientos deben tener cinturones,botiquín y matafuego.
– Debe contar con un celador que ayude a subir y a bajar a los chicos, además de acompañarlos hasta la puerta del establecimiento.

Fuente: La Gaceta