Policiales

Detienen a los padres del bebé muerto en el “Sifón”, al que habrían asfixiado porque no dejaba de llorar

El niño ingresó sin vida a un CAPS. Las lesiones que presentaba alertaron a los médicos. La madre, que quedó detenida, se abstuvo de declarar.

Ayer, Valeria Frías tuvo la dolorosa tarea de hacerse cargo de las diligencias para el sepelio de su nieto. Acondicionó una habitación de la humilde vivienda familiar de calle Asunción al 1.800, en el barrio Juan Pablo II (“El Sifón”), donde esperó que le entregaran el cuerpo del bebé de un mes de vida para velarlo. La mujer permanece conmovida. Su hija quedó detenida hasta que se aclaren las circunstancias en las que se produjo la muerte del pequeño Mirko Joel.

“Yo llevé al bebé al CAPS; cuando llegamos lamentablemente ya estaba muerto. En el dispensario nos dijeron que se broncoaspiró, que fue una muerte súbita. Lo único que me dijeron es que espere hasta que me entreguen el cuerpo. No nos dieron ningún informe”, contó la abuela del pequeño.

A las 12.30 del martes, el bebé ingresó sin vida en el CAPS Eva Duarte. Lo llevaron su madre y su abuela. En principio, los médicos establecieron que se trataba de un caso de “muerte súbita por broncoaspiración”. Entonces, dieron aviso a la Fiscalía de Instrucción VIII, de Adriana Gianonni. Allí se dispuso la intervención de Medicina Legal para que el niño fuera examinado por un médico de Policía. Esa medida se concretó en la Morgue. Allí, los expertos habrían observaron lesiones en el cuerpo del niño. Sus padres, Alfredo Reynaga, de 22 años, y Daiana Rodríguez, de 21, se encontraban en el lugar. Cuando Giannoni recibió ese informe, solicitó la aprehensión de la pareja. La fiscala, además, pidió que se practique una autopsia.

La joven, quien se abstuvo de declarar, quedó detenida. Casi 24 horas después del hecho permanecía en estado de shock. “Llamó la atención su estado emocional. Estaba muy tranquila”, señaló una fuente consultada.

La habrían detenido luego de que se descubriera que el bebé tenía lesiones en la clavícula y que a través del primer estudio se determinó que el niño murió asfixiado.

Los especialistas que examinaron el cuerpo del bebé creen que la mujer habría levantado violentamente al pequeño (de ahí la lesión en su clavícula) y le tapó la cara con mucha presión y eso lo asfixió. Esa reacción se habría producido porque Mirko no paraba de llorar. Creen que el llanto era de hambre.

La joven tenía cuatro hijos. Uno fue dado en adopción hace mucho tiempo porque tenía problemas de salud. Los otros dos quedaron al cuidado de su abuela.

La pareja, que vive en una situación de extrema pobreza, aseguró no tener problemas de adicciones, según dijo una fuente judicial.

Tristeza en el barrio

Por la mañana, las calles de la populosa barriada de la zona norte de la capital estaban intransitables por la lluvia y el barro.

Para arribar a la casa, hay que llegar hasta una plaza que parece abandonada, donde el camino termina. El lugar está lleno de ramas y de basura. Luego, hay que caminar unos 20 metros y bajar de nuevo a la derecha, por una resbalosa pendiente.

Desde temprano, los vecinos se acercaron a la casa para acompañar a la familia del niño fallecido. Algunos grupos de mujeres caminan tomadas de la mano para no caerse y buscaban pisar donde hubiese piedras que sirviesen como soporte. Todos lamentaban la muerte de Mirko Joel y no podían explicarse por qué los padres del niño permanecen detenidos. “Venimos a acompañar a la familia. Estamos conmovidos. Son gente con la que nunca tuvimos problemas. Yo creo que se trató de una tragedia”, contó Ana María, una vecina.

“Mi hija lo encontró. Se asustó y me llamó. Ellos (por los padres del bebé fallecido) quedaron demorados cuando estuvimos en la Morgue. Decían que era una muerte dudosa y que los tenían que revisar a los papás”, agregó Valeria Frías, madre de la joven detenida.

Fuente: La Gaceta

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