Policiales

Mendoza: Por los robos, las estaciones de servicio restringen cargas de noche

Hay bombas en las que no se vende combustible a motos por la noche, mientras que algunas cierran para todo tipo de vehículos.

“Prohibido el expendio de nafta a motocicletas después de las 23”. Con fondo blanco, letras negras y la imagen de un motociclista montado en su vehículo y tachado con la típica señalética de prohibido, el cartel sobresale en todas las bombas de la estación de servicio Shell ubicada en calle Talcahuano y lateral del Acceso Este, frente a un conocido hipermercado en Guaymallén, en Mendoza.

“En los últimos meses hubo en el lugar unos 5 o 6 asaltos, y todos fueron cometidos por personas que iban en moto. Por eso es que el dueño tomó esa decisión”, indicó a modo de explicación y en confianza uno de los trabajadores de la boca de expendio al ser consultado sobre el cartel y la decisión.

Sin embargo, no se trata de un episodio aislado. Es que -dependiendo de la zona- son cada vez más las estaciones de servicio que restringen de distintas formas la venta nocturna de combustible.

En algunas, la restricción implica simplemente el pago excluyente con débito -para no manejar efectivo-, mientras que en otras la decisión es suspender el expendio en determinadas franjas horarias y hasta durante días enteros (fines de semana) también.

“La inseguridad es una problemática cada vez más común y más crítica en las estaciones. El jueves tuvimos una reunión en el consejo directivo y estuvimos hablando del tema. De los presentes, prácticamente la mitad de los dueños de estaciones confesó que ya está tomando medidas. Argumentan que les están robando mucho, y la verdad que la situación es grave”, destacó a Los Andes el presidente de la Asociación Mendocina de Expendedores de Nafta y Afines (Amena), Domingo Franchetti. Además, sostuvo que a veces las situaciones son robos en motos prácticamente al pasar, mientras que otras son “golpes comando” bien planificados.

El vocero indicó que ante los constantes robos las opciones son varias y -por lo general- los estacioneros van desde las más moderadas hasta las más drásticas.

“Cada operador toma sus decisiones. Nosotros venimos trabajando con la Policía desde hace tiempo, y ellos hacen el máximo esfuerzo posible pero la situación a veces se torna muy difícil. A ello se le suma el drástico aumento que hubo en el costo de las horas de servicio para los uniformados. Entonces, cada vez se le hace más cuesta arriba a las estaciones”, siguió el presidente de Amena.

Entre las medidas más comunes y recurrentes que adoptan los dueños y trabajadores de bombas de nafta, se destacan algunas que se van sucediendo con otras.

Por ejemplo, comienzan instalando cámaras de seguridad o evitando el uso de efectivo, hasta llegar a la decisión de no trabajar (por decisión forzada).

“Por lo general se dan etapas. Primero se comienza bloqueando surtidores de noche, y vendiendo solamente con algunos en los que pueda haber un mayor control visual. Si esto no da resultado, el paso siguiente es restringir la venta con efectivo y trabajar después de cierta hora sólo con crédito y débito. Ya más extremista, la decisión de cerrar después de una determinada hora. Allí cada dueño decide si lo hace después de las 23, la 0 o la 1. No es una decisión fácil”, sintetizó Franchetti.

El empresario resaltó que ocurre en zonas de todos los departamentos de Mendoza, e -incluso- indicó que los mismos clientes podrían prever esta situación para evitar imprevistos. “Los consumidores tendrían que ver cada vez con más naturalidad la restricción de ventas. El de combustibles es un consumo que se puede prever, por lo que se puede cargar durante el día, la tarde y antes de los fines de semana”, sintetizó.

“El sábado de la semana pasada, a la madrugada, quise cargar combustible en la estación que está en la esquina de Remedios de Escalada y Rivadavia (Godoy Cruz) pero estaba cerrada directamente la estación, por lo que tuve que ir hasta el Puente Olive. Eran las 2 y no había nadie en el lugar”, resumió por su parte Alejandro (34). “En parte se entiende que tengan que hacer eso”, agregó casi con resignación.

Fuente: Los Andes