Sociedad

Un barrio del Conurbano bonaerense unido para ayudar a un pueblito de Tucumán

Un vecino se acerca con una caja cerrada al mostrador de un local de electrodomésticos de Villa Bosch. Susana Zingale lo recibe con un beso en la mejilla, toma la caja y la lleva al depósito, junto a tantas otras donaciones que llegan todos los días.

Parte de las donaciones que ya tienen listas para llevar a Tucumán.

Después vuelve al mostrador para seguir atendiendo y charlando con el nuevo voluntario solidario. La secuencia se repite todos los días en Santos Vega 5058, donde el dueño de “Ledo Hogar” ofreció el lugar para que Susana, su empleada, juntara lo que la gente le alcanza.

Desde 2015, se organizan para mandar todo lo recolectado a Medinas, un postergado pueblito de Tucumán, y ayudar a la principal escuela secundaria.

Vecinos solidarios de Villa Bosch donan libros para mandar a Tucumán.

La idea surgió a raíz de las charlas con Marita, una amiga que trabaja en una Secundaria en Medinas. Me contaba sobre el mal tiempo con el que debían lidiar en Tucumán. Entonces se me ocurrió juntar ropa, abrigos y calzado. Luego del primer envío nos enteramos de que las casas estaban destruidas, por lo que hice una campaña con amigos cercanos para recolectar artículos de primera necesidad. Desde ese momento nunca paramos”, relata la ideóloga.

Una abuela de Villa Bosch, homenajeada por colaborar con el pueblito de Tucumán.

La campaña comenzó a través de Whatsapp y se fue expandiendo a otras redes. “Primero lo difundí en un grupo que tengo con amigos del barrio que en seguida se animaron a ayudar. Luego lo divulgamos no sólo a través del boca a boca, sino también a partir de una página de Facebook con el nombre ‘Por la vuelta a casa de nuestros hermanos tucumanos’”, cuenta la vecina de Villa Bosch.

Hicimos eventos a los que se acercó muchísima gente. Es hermoso ver cómo se unieron vecinos para lograr un mismo objetivo”, asegura.

El mayor desafío que enfrentan es el traslado. Enviar las donaciones a Tucumán les cuesta $37 mil. “Hoy no podemos afrontar los gastos. Al principio nos ayudó Javier, un vecino que hacía viajes al interior con su camión. Lamentablemente él ya no va a Tucumán y sólo podemos mandar pocas bolsas en los espacios vacíos de un micro”, detalla Susana.

Ahora tengo 100 bolsas de ropa y calzado, 40 cajas de libros, cochecitos y hasta televisores, entre otras cosas”. Para cumplir su meta, esta vez buscan ayuda extra. “Necesitamos un medio de transporte”, pide. Y aclara: “Los tucumanos lo esperan”.

FUENTE: Clarín