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VIDEO: Se difundieron las primeras imágenes de los niños rescatados en Tailandia

Aún faltan los abrazos, pero no la emoción. Hubo lágrimas y gritos de alegría cuando los chicos que fueron rescatados de una cueva en Tailandia por fin pudieron ver a sus padres. Como los nenes se encuentran en cuarentena, el primer contacto que tuvieron con sus familias fue con un vidrio de por medio.

Sin embargo, algunos ya podrán reunirse con sus familias, indicaron las autoridades. “Hay que mantener un protocolo de seguridad debido al débil sistema inmunológico de los menores” que estuvieron atrapados durante más de dos semanas en el interior de la montaña, indicó durante una rueda de prensa uno de los médicos que evalúa al grupo.

En declaraciones a CNN, Tanawat Viboonrungruang, el padre de Titun, de 11 años, dijo que se sintió aliviado de ver que su hijo estaba “sano”. Según explicó, lo único que quería era abrazarlo. “Me puse a llorar, todos comenzaron a llorar”, dijo. “Quiero agradecer a aquellos que rescataron a mi hijo. Y lo ayudaron a tener una nueva vida, es como un renacimiento”. “Tengo muchas ganas de abrazar a mi sobrino”, dijo anoche a los medios Amporn Srivichai, tía de Ekapol Chantawong, el entrenador de los “jabalíes salvajes” y quien fue el último en abandonar la caverna.

Los padres pueden ver a sus hijos a través de las ventanas.

Los chicos “se encuentran en muy buenas condiciones mentales”, indicó el funcionario local de salud Thongchai Lertvilairattanapong. “Puede ser porque pasaron todo el tiempo juntos como equipo, ayundándose unos a otros”, supuso.

“Todos están en buenas condiciones físicas, sin fiebre o infecciones graves. Sólo tres de ellos tienen infecciones pulmonares menores”, explicó Thongchai. Los nenes perdieron en promedio dos kilos cada uno durante los días que estuvieron atrapados.

Los médicos precisaron que los papás y mamás de ocho de los 13 liberados podrán acceder a la sala donde se encuentran sus seres queridos ingresados en el hospital provincial de Chiang Rai, aunque deberán mantenerse a una distancia de dos metros, con guantes y ropa especial.

 

 

Fuente: El Tribuno

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