Redes

Vero, la nueva red social que promete romper moldes

VERO. una nueva red social que promete algo distinto.

“Una red social real”. Con este logo, y con algunos más, se presenta al mundo Vero, una nueva plataforma que, aunque lleva tres años pululando por el fondo de internet, no ha sido hasta esta última semana cuando ha saltado a la fama.

Lo ha hecho con fuerza, con una especie de relanzamiento, intentando ganar ese espacio que han empezado a dejar Facebook, Snapchat, Twitter o Instagram con el agotamiento de sus usuarios. Pero hay un problema, y es que repite la fórmula que llevó al fracaso a muchas de sus antecesoras.

Desde que internet se instaló en medio mundo, decenas de emprendedores y grandes compañías han intentado ganar un hueco con el negocio de las comunidades ‘online’ (solo hace falta recordar nombres tan célebres como MySpace, Tuenti o el propio Google +).

Momentos

Como Vero, esas plataformas también tuvieron su momento de revolución y llegaron a despuntar (incluso se habló de que harían temblar a Facebook), pero por un motivo o por otro se acabaron hundiendo pisoteados por los grandes que aún resisten en nuestros móviles y ordenadores.

Sí, hay casos como Instagram que han conseguido mantenerse a flote contra todo pronóstico, pero en el caso de Vero hay varias razones que muestran que va más camino de engordar la lista de los que se fueron hacia el fondo que la de los que acabaron por mantenerse.

Es fácil sacar 5 características que la compañía, creada y capitaneada por el multimillonario estadounidense Ayman Hariri (hijo del expresidente de Líbano Rafiq Hariri), ha tomado de negocios anteriores y que ya se demostró que no sirven para enganchar al gran público.

Es cierto que no se puede saber si esta nueva red va a seguir el mismo camino que las anteriores, pero estas semejanzas no son un buen augurio.

1. Ruptura con el resto de redes

Todos lo dicen e incluso la propia aplicación lo destaca: es un servicio que va contracorriente. Vero está centrada en ir con el paso contrario a los gigantes. Esta, que podría ser una buena línea, se convierte en un error cuando ves que al final la ‘app’ deja de ser un producto original y rompedor para convertirse en una reacción contra el sistema.

Si Facebook tiene publicidad, Vero no, si Twitter genera ruído, Vero se centra en evitarlo, si en Instagram se ‘posturea’, en Vero te venden que hacen todo lo posible para que sea una “red natural”. Si al final desarrollas todo pensando en tu enemigo harás que este se fortalezca.

En el pasado esto ya lo intentaron servicios como Ello o Diaspora. Nacieron como respuesta contra lo establecido, pero al centrarse solo en eso no ofrecieron nada que les diferenciara.

2. Enfocada en artistas e ‘influencers’

La cantante estadounidense Rita Ora, la revista Paris Match o el director del último Superman Zack Snyder están presentes en esta red social en la que se da bastante importancia a los famosos e ‘influencers’.

Al igual que en otras plataformas, en Vero los puedes seguir, interactuar con ellos o saber quiénes son los personajes más influyentes que hablan de un tema concreto.

¿El problema de todo esto? La red, igual que pasó ya con otras como Vippter o incluso Google+, no empieza desde abajo, como si ocurrió con Instagram, sino que se busca ganarse a los usuarios a través de los famosos, empezando desde la cima. Pero, ¿quién va a ir a una red social aunque estén sus actores favoritos si no están sus amigos?.

3. Gratis y de pago. A la vez

Como ‘app’ que rompe con el ‘statu quo’, una de sus primeras cruzadas pasa por acabar con la publicidad. La ausencia de esta se publicita por Vero como si fuera una de sus grandes banderas, a nadie le gusta que la publicidad invada su móvil y ellos te aseguran que si usas su ‘app’ esto no pasará. Eso sí, a cambio, para ser rentable, te piden que te gastes un dinero al año en ella. Un modelo que ya usan otros servicios como Spotify.

Hasta ahí todo más o menos correcto, el caos viene dado, en este caso, porque la aplicación ha anunciado que hasta conseguir el primer millón de usuarios nadie pagará por el servicio y no especifica en ningún lado cuanto se tendrá que pagar por estar en la ‘app’, ni cómo lo harás. Algo parecido ya lo intentó Ello hace algunos años, y la ‘app’ sigue viva sin pena ni gloria.

4. Demasiadas características

Compartir canciones, comprarlas, subir imágenes, vídeos, enlaces… En Vero quieren que seas lo más natural posible, así que han decidido que puedas hacer desde un mismo perfil todo lo que quieras. Una amalgama de posibilidades que puede ser tan beneficiosa como perjudicial.

Tenemos dos casos que son buenos ejemplos muy buenos en este sentido. Google+ y Facebook. El primero se ahogó entre tantas opciones y características, el segundo triunfó con lo simple y ha ido creciendo hasta convertirse en un monstruo que tiene prácticamente de todo.

Habrá que ver cómo se desarrolla la ‘app’ y, sobre todo, que utilidad le encuentran sus usuarios, pero está claro que ,como demostraron LinkedIn, Instagram o Musical.ly, la clave para poder competir en un sector tan complicado y comandado por un gigante como es el de Mark Zuckerberg,pasa por la especialización. Redes sociales nicho centradas en la fotografía, el entorno laboral o la música.

5. Un diseño excesivamente complejo

De sobra es sabido que si quieres triunfar en internet tienes que crear algo sencillo. Amazon y su compra en un click, el cuidado de Facebook con sus botones… Ambos basan parte de su éxito en dar al usuario un entorno tan simple como funcional que no solo responda a las expectativas del portal, sino que también sea intuitivo.

Vero, sin embargo apuesta por un diseño más abigarrado, con colores verdes y negros y una cantidad de botones mucho mayor que sus principales competidores.

De nuevo, si echamos la vista atrás, nos viene a la cabeza Google +, una red social que pese a tener una buena posición y una tecnología a la altura de sus competidores se hundió por no saber conectar con el usuario ni transmitir correctamente todo lo que ofrecían. En Vero puedes hacer, en principio, muchas cosas. Otra historia es que sepas hacerlas.

FUENTE: El Confidencial