Sociedad

Se investiga si hay punteros dirigiendo las usurpaciones

La ciudad de Yerba Buena parece encontrarse en el centro de una epidemia de usurpaciones de tierras. Para empezar, cuando febrero todavía despuntaba, unas personas se instalaron en un terreno situado atrás del viejo country del Jockey Club, en la calle Las Lanzas. Pocos días después, pasó lo mismo en el barrio Apunt: aparecieron nuevos vecinos. Con colchones bajo sus brazos, se metieron en un predio. Y por último, el martes hubo otro ingreso a una parcela en la calle La Rioja, cerca del puente que lleva al country Los Azahares. En este caso, la tormenta que se desató esa noche les jugó en contra a los ocupantes, pues desalentó a la mayoría de ellos.

Al cabo, la situación de las apropiaciones es la siguiente: la toma en Las Lanzas recayó en la fiscalía a cargo de Washington Navarro Dávila. Se sabe que el propietario debía presentar la documentación de sus lotes. En el episodio del barrio Apunt intervino el fiscal Arnoldo Suasnábar. El predio pertenece al gremio de los no docentes de la Universidad Nacional de Tucumán. Su representante, Ángel Morales, ya había concluido con la entrega de pruebas. Por ello, en breve el funcionario judicial podría ordenar un desalojo. Con respecto a la ocupación lindera a Los Azahares, la fiscala Adriana Giannoni citó a dos supuestos punteros políticos (un hombre apodado “Cali” y una mujer conocida como “porteña”); tras eso, los invasores abandonaron el lugar.

“Estamos investigando si hay algún contacto con el municipio. Los usurpadores tenían datos precisos sobre algunas cuestiones. Sabían, por ejemplo, que la propiedad de La Rioja y Camino de Sirga era de descendientes de españoles. Y que los impuestos no se estaban pagando con normalidad”, declara Giannoni. Enseguida, la fiscala revela otro dato que abona su teoría sobre una trama: “fueron tres intentos en pocas semanas. En todos los casos, los inmuebles tenían algún problema de regularización”.

Anticipándose a lo que podría ocurrir, Giannoni añade que cuenta con información sobre una probable nueva ocupación, en ese sector. “Estamos tratando de confirmar el dato. Si se produce, actuaremos con celeridad y firmeza”. El secretario de Seguridad de Yerba Buena, Mauricio Argiró, coincide con ella. Afirma estar “absolutamente convencido” de que los usurpadores se encuentran dirigidos. Y apunta a “gente que quiere volver a gobernar Yerba Buena”, aunque no proporciona los nombres de sus sospechas. También él afirma que el municipio responderá con “contundencia”.

Otro que habla de una conspiración es el concejal peronista Héctor Aguirre. Cuando se produjo la usurpación en el terreno de atrás del country del Jockey, se encontraba a cargo del Ejecutivo local, como intendente interino. “Para mí, hay algo oculto. Me causan sorpresa estos ataques; todos seguidos. Alguien quiere convulsionar el ambiente”, conjetura.

Normalidad, de regreso

Aunque hoy en los alrededores de Los Azahares no quedan rastros de lo sucedido, los vecinos sienten miedo. Al punto que, antes de hablar, piden resguardo de su identidad. “Fueron dos días de tensión. Ellos pasaban cargando cosas y miraban hacia las casas. Estaban armados con palos”, cuenta una residente. En su relato, se oyen puntos en común con lo expresado por los funcionarios. Dice que los ocupantes parecían conocer los orígenes de las tierras (”contestaban que ‘sabían’ que no tenían dueño y que sólo iban a marcharse si les mostraban las escrituras”).

Otro ciudadano que presenció la escena de ese martes relata que cuatro o cinco propietarios llegaron aún antes que la Policía provincial y la Guardia Urbana municipal. Entre ellos, corrieron, por sus propios medios, a los ocupantes. Pero un número menor se trasladó hacia el perímetro en el que resistió. “Decían que había mujeres y niños; que no los toquen. La realidad es que fueron mandados por algún sector político que quiere agitar. Y que eso es lo que viene pasando en toda Yerba Buena”, declara, también, este testigo.

Al cierre de esta nota, se produjo otro intento de ocupación, en un terreno perteneciente a Verónica Conejos, al oeste del country del Pilar. Tras eso, Argiró tenía previsto reunirse con el intendente, Mariano Campero. “Pediré patrullas preventivas. Están atacando distintas zonas. Esto requiere otro tipo de acciones”, agrega. En dos ocasiones, este diario quiso hablar con las personas instaladas en la calle Las Lanzas; fueron reacias.

Fuente: La Gaceta