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Ritual macabro: Ofrendaban mascotas y luego las devoraban

El culto satánico sumado al maltrato animal llevó a la detención de dos personas.

Un matrimonio que habita uno de los barrios más viejos de la ciudad de Tartagal, Salta, fue detenido días pasados tras la denuncia de sus vecinos por el maltrato a los que sometían a diversas mascotas, a las que luego -denunciaron- sacrificaban para comer su carne.

En ese orden se sucedían los hechos en la vivienda señalada del barrio Santa Rita, confirmó ayer una fuente de Tartagal.

La misma graficó que en la tarde del miércoles una comisión de Gendarmería llegó hasta el domicilio indicado por los vecinos como un lugar de sacrificios y ofrendas de animales para un supuesto culto pagano y familiar.

La sorpresa, según se informó, es que los gendarmes no hallaron elementos que vinculen a los moradores con delitos federales, pero sí se dieron con una postal de la crueldad sobre las mascotas.

Según la fuente, los vecinos se presentaron en las afueras del procedimiento, pero minutos más tarde el mismo quedó en jurisdicción de la Policía de la Provincia.

Sorpresivamente el fiscal actuante ordenó la detención del matrimonio y la puesta en custodia de los hijos de la pareja demorada.

A partir de allí surgieron un sinnúmero de hipótesis sobre los supuestos delitos que se estaban cometiendo en la morada denunciada.

Minutos más tarde llegó al lugar otro patrullero para trasladar a siete mascotas, en estado deplorable, hacia un centro de atención animal.

Una fuente barrial señaló que en una parrilla existente en el lugar había animales (mascotas) faenados cocinándose y que los mismos se tratarían de gatos y perros que habían sido sacrificados por la mañana, cuando los vecinos escucharon desgarradores lamentos (aullidos y maullidos) y alertaron finalmente a las fuerzas de seguridad.

La detención se produjo tras las reiteradas denuncias casi de todo el vecindario de Santa Rita.

Según medios de Tartagal, se trata de una familia que desde hacía varios años, de acuerdo al testimonio de los vecinos, maltrataban a sus animales: pegándoles, teniéndolos todo el tiempo encadenados a la intemperie con cadenas cortas que les impedían moverse o hacer sus necesidades. Los vecinos aseguraron que los utilizaban para realizar rituales satánicos, sacrificándolos luego para comer su carne.

“Los tenían sin los cuidados necesarios, torturándolos. Siempre escuchábamos los aullidos por las noches y que eran desgarradores”, fueron los testimonios de la gente del barrio recogidos por los medios de comunicación de la ciudad norteña.

Como este tipo de violencia está penado por ley actuó la Fiscalía con jurisdicción.

En las noches, aullidos lastimeros

Los vecinos del barrio Santa Rita aseguraron que en las noches se sentían aullidos desgarradores.
Muchos de los habitantes de ese núcleo ya no sabían qué hacer, año tras año, soportando escuchar la crueldad con que eran tratados los animales.
Dijeron que fueron decenas los animales torturados que pasaron por esa vivienda.
Según una fuente barrial, ayer la casa del matrimonio estaba vacía, cerrada y en la puerta se veía un policía de custodia.
Se supo que los tres hijos menores de edad del matrimonio se encuentran en custodia con la hermana del dueño de casa.
Los animales rescatados fueron llevados a un refugio para darles contención, alimentación y medicamentos.
En Tartagal ayer se viralizaron videos cortos donde se ven efectivos de Gendarmería y también a policías que sacan a los animales en jaulas de transporte.
Una institución proteccionista subió a su blog el testimonio de uno de sus socios, quien afirma: “Cuando uno los quiere acariciar es lastimoso ver cómo lloran de terror, es como si temieran ser golpeados o torturados. Es desgarrador… una cosa es contarles y otra es verlos en vivo”, relata.
Las versiones sobre la suerte corrida por los animales pasaron todos los límites de la razón y comenzaron a rozar mitológicas creencias muy enraizadas en la zona norte del país. Todo eso condimentado con el tiempo del carnaval, donde por unos días reinan otras fuerzas.

Fuente: El Tribuno