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En Buenos Aires instalan medidores de agua y el derroche ya impacta en la factura

El cobro según los litros usados se extiende en Capital y el Conurbano. Con las nuevas tarifas, una canilla que gotea sumará $ 94 a la boleta. Y un inodoro que pierde, $ 2.450.

El sistema de cobro con tarifa plana, con montos que no varían si se usan 20 gotas o 20.000 litros, acostumbró por décadas a los porteños a cuidar poco el agua. Dejarla correr al afeitarse o enjabonar los platos, desperdiciarla al limpiar la vereda o convivir largos años con canillas que gotean son sólo algunos de los hábitos que llevaron a Buenos Aires a tener el nivel de consumo más alto de la región, casi duplicando lo registrado en Uruguay, Chile y Brasil. Pero esto, por decisión del Gobierno, empezó a cambiar.

Como parte de un megaplán para “generalizar” el cobro en función del uso, cada 10 minutos se instala un nuevo medidoren Capital y el Conurbano. Y para esos clientes, que antes pagaban un monto fijo según la superficie de su hogar, cada pequeño derroche de agua ahora “pasará factura”.

Si a mediados de 2016 se contaban 270.000 medidores en hogares, en febrero de 2017 ya eran 313.000 y a fin de año se llegó a 357.000, según datos de AySA. Por lo que, según estiman en el Gobierno, el 20% del consumo residencial, en volumen, ya está medido. Pero se apunta a más: llegar al 25% este año y llegar a 2021 con la mitad de las familias cubiertas.

En AySA contaron que planean, de julio pasado a julio de 2020, sumar al régimen medido a 351.000 usuarios, de los cuales 252.000 viven en 50.000 edificios. Para eso previó instalar unos “55.000 medidores por año”, a razón de 150 por día o casi 6 por hora, mayormente para usuarios residenciales. Aunque podrían ser todavía más.

“Actualmente vamos en línea con lo programado y prevemos una revisión del plan, elevando un nuevo programa de medición a fin del corriente año con una aceleración importante de la cantidad de usuarios a incorporar al régimen medido”, ampliaron fuentes de la compañía. Entre clientes residenciales y no residenciales, los medidores ya son 451.000.

En paralelo, desde noviembre, una resolución de la Subsecretaría de Recursos Hídricos cambió la forma de calcular la factura de los usuarios medidos, dándole mucho más peso que antes al “cargo variable” en en el monto final. Y sacando de la ecuación lo grande o pequeño de la vivienda. Ahora, casi todo se juega según cuánta agua corra.

Instalan un medidor de agua cada 10 minutos y el derroche ya impacta en la factura

Instalación de medidores de agua. (Foto: AySA)

Así, se abre una nueva época donde, para cada vez más familias, todo desperdicio se castigará con un golpe al bolsillo, forzando un fuerte cambio de hábitos.

Tras la suba de tarifas del 26% prevista para mayo, sólo tener una canilla que gotea -derrochando 46 litros por día- le sumará a la factura bimestral de un hogar medido unos $ 62 en las zonas de nivel más bajo, $ 94 en barrios de nivel medio y $ 117 en las manzanas de mayor poder adquisitivo.

Y eso puede ser lo más leve. Para usuarios medidos de agua y cloacas en zonas de nivel medio, no arreglar un inodoro que pierde por una falla en el flotante o una cañería picada dentro de la pared costará unos $ 2.450 por bimestre, al perderse 1.200 litros diarios. Mientras que una canilla que chorrea, con 2.000 litros diarios de desperdicio, puede costar casi $ 4.100.

Como contracara, el cobro por “metro cúbico” consumido y no según los “metros cuadrados” beneficia especialmente a los que usan poca agua en viviendas amplias, los históricos perjudicados por la tarifa plana. Por eso, en los últimos dos años se multiplicó por siete la cantidad de clientes que piden tener medidor, opción que será gratuita hasta 2022, por decisión oficial.

“En 2017, de los 37 mil nuevos usuarios medidos, el 9% solicitaron el medidor. Entre 2010 y 2015 habían sido 500 casos anuales, pero en 2016 y 2017 se pasó a 3.400 por año”, explicaron en AySA. Lo que no se podrá es rechazar el medidor, cuando la empresa avisa que va a instalarlo.

A diferencia de los que tienen tarifa plana, los usuarios medidos tienen la chance de reducir el uso de agua para pagar menos o aliviar los aumentos. Para un usuario promedio de agua y cloacas, calculan en la empresa, bajar 10% el consumo genera un ahorro de $ 200 en la factura bimestral, y bajarlo un 20% tiene un beneficio de $ 400. Si en vez de 20 minutos, la ducha diaria dura 10, sólo eso puede bajar el total de la factura un 11%.

“No hay ciudades en el mundo como Buenos Aires con tan pocos medidores. Sólo está Londres, que también empezó a solucionarlo. Y en materia de uso racional, tenemos mucho por mejorar. Hoy producimos demasiada agua porque gran parte se derrocha. Nos propusimos cambiar eso para poder seguir extendiendo el servicio a la población que aún no lo tiene”, destacó Pablo Bereciartúa, el subsecretario de Recursos Hídricos de la Nación.

Con el nuevo sistema, ante cada uso del agua, los vecinos deberán pensar en los costos. Clarín calculó que, para usuarios de zonas de nivel medio, desde mayo, tirar la cadena costará 55 centavos y lavar los platos, cerca de $ 1. Cada lavado de ropa sumará $ 3,40 a la factura, igual que una ducha de 10 minutos. Un baño de inmersión valdrá $ 5,10, lavar el auto más de $ 12 y regar la plantas con manguera, $ 17 por vez. Lo que ya pasa con la luz y el gas llega de a poco a las canillas.

Fuente: Clarín