Política

La UNT estudia un posible desalojo en Las Pirámides

La comisión para tratar la regularización del patrimonio de tierras de la Universidad Nacional de Tucumán ha comenzado ayer su tarea con el caso “Las Pirámides”. La idea es empezar a organizar los papeles -explicó Gustavo Vitulli, secretario de Bienestar Universitario- y cuando esté listo “no tendremos problemas en iniciar una demanda como querellante, pidiendo el desalojo de todas las personas que estén allí”.

Se trata del barrio privado ubicado al sur de San Javier, sobre la ruta 338, que la UNT ubica dentro de la cola sur del parque Sierra de San Javier. El barrio está siendo ofrecido a través de internet por Próspero Marcelo Sosa, quien afirma que su familia es poseedora del predio desde hace 100 años y que dice haber “ganado” el proceso que la UNT le inició en 1998, cuando lo denunció por usurpación. En 2008 la Justicia Federal determinó el sobreseimiento de Sosa por prescripción de la acción penal, y un año después él comenzó -dice- su plan del barrio privado.

Preparando papeles

Ayer se constituyó la comisión con el rector, José García, el vicerrector, Sergio Pagani, integrantes de Asuntos Jurídicos, de Bienestar Estudiantil, de Guardaparques, algunos decanos que se integraron, representantes de los no docentes, el secretario general de la UNT, José Hugo Saab y el ex fiscal anticorrupción y ex senador Esteban Jerez, que ha sido invitado para asesorar en este asunto. “Hemos estado viendo caso por caso. El parque Sierra de San Javier, de 14.000 hectáreas, es el que tiene el problema de las usurpaciones”, explicó Vitulli. “Se comienza con el caso de Sosa. Van a ver ahora los papeles. Tenemos escritura y figura además en el Registro Inmobiliario de la Provincia ese padrón. Se ha pedido al Instituto de Geodesia que dibujen en el plano del parque donde está ubicado el emprendimiento. El martes estará listo”, agregó.

Mientras tanto, las construcciones en “las Pirámides” siguen. Vitulli dijo que se espera que haya una acción rápida. ¿Y qué va a pasar con la gente que ya está viviendo? “Habrá que ver. En principio, no parece muy habitado. La mayoría de las casas son de madera y parecen más bien de fin de semana. De todos modos, lo que dicen los abogados es que no se compra de buena fe si los papeles no están en orden”.

El que la UNT había colocado hace 10 días (que decía que era propiedad de la universidad) fue sacado. Hay una treintena de casas, la mayoría de madera, y un galpón grande que oficia de taller. Tanto el acceso como el camino serpenteante que sube hacia el oeste parecen hechos hace poco, y el crecimiento del barrio parece caótico. En la entrada había obreros trabajando en dos casas -se oía música de radio en la lejanía- y el resto parecía deshabitado, o bien como si los dueños estuvieran durmiendo la siesta. Había autos junto a casas de puertas entreabiertas y perros vigilando. A 150 metros de la entrada, junto a unos cobertizos que ofician de garaje para dos autos, una familia accedió a comentar algo de la vida del barrio. Diego dijo ser ingeniero electrónico con tareas en todo el NOA. No le gusta la publicidad que ha tenido el caso y no quiso dar a conocer su apellido. “Hemos comprado el terreno de buena fe hace dos años. Hemos montado nuestra casa de madera y vivimos con gran sacrificio”, explicó. Su esposa, Celeste, dijo que ella misma hizo el piso alisado de su casa y reclamó que “hay cosas más importantes para informar que esto. En el mismo San Javier hay problemas sociales serios que no son tratados por la prensa. Hay violaciones y robos, por ejemplo”.

Precariedad

Diego -que tiene un improvisado almacén con el que venden gaseosas- explicó que aún carecen de agua potable y de luz en condiciones. “Recolectamos en tanques agua de lluvia y en cuanto a la luz tenemos un 60% de paneles solares”.

La precariedad se nota en los caminos y en las construcciones. Sólo una, que parece de fin de semana, se destaca por estar bien concluida y consta incluso de una antena de DirecTV. “Creo que hay muchos problemas en este país para que nos compliquen las cosas a nosotros. Todo esto nos genera inquietud y preocupación por nuestra situación. Sabemos del reclamo de la Universidad, pero a nosotros Sosa nos dijo que se iba a escriturar, porque le había ganado un juicio a la UNT”. Insistió: “somos gente trabajadora, que con mucho sacrificio y de buena fe compramos ese terreno y levantamos nuestra casa”.

Y con respecto al argumento de que el emprendimiento está en una zona roja, protegida ambientalmente, según la ley de Bosques, Celeste reclamó que a unos dos kilómetros al sur, en dirección a Villa Nougués, hay un country ubicado en la misma zona roja, “incluso mucho más alto. Y ya tiene cerca perimetral”. En efecto, cerca de la antena de Villa Nougués, en un terreno privado, ya se está levantando un futuro country, a 1.350 metros de altura.

Fuente La Gaceta