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Sin aerosillas en El Cadillal: cansado de los robos su concesionario se va de Tucumán

Dejó dos horas su casa vacía y cuando regresó se encontró con las rejas y las puertas violentadas. Adentro todo estaba revuelto, casi como sus sensaciones después de sufrir el segundo robo en seis meses. Mario Conti siente alivio. Su familia no estaba. “Uno lo ve por televisión y lo vive como ‘al que le toca, le toca’”, se lamentó el empresario que explota el catamarán Arquímedes y las aerosillas y, ante los reiterados casos de inseguridad y vandalismo que sufrió en El Cadillal, analiza la posibilidad de abandonar la provincia.

Radicado hace 12 años en Villa Jardín, a pocos metros del dique de esa villa turística, Conti contó que esta vez le robaron dinero, celulares, una computadora y hasta los documentos de identidad.

“¿Quién me asegura el bienestar de mi familia?”, se pregunta el hombre que nació en Pergamino pero que llegó a Tucumán después de explotar el catamarán en el lago San Roque, en Villa Carlos Paz.

Hacia esa villa cordobesa planea llevarse, en unas semanas, el Arquímedes. “Se decidió hacerle reparaciones. La idea es sacarlo y trasladarlo hacia Córdoba. Lo único que tuvimos fue vandalismo. Uno está jugado. Parece una persecución”, explicó Conti, que comparte sus días junto a su esposa y su hijo de dos años.

“Te va ganando la inseguridad. Tenemos que ser prudentes y pacientes, para que las cosas se vayan dando. Tenemos contrato con el Ente de Turismo. Ya se verá la parte legal y qué hay que hacer. Lamentablemente no nos queda otra”, comentó en una charla con LA GACETA.

“Sabemos que Sebastián Giobellina (presidente del Ente Tucumán Turismo) está entusiasmado con el Cadillal, pero él solo no puede. Necesita apoyo de otra gente”, expresó el empresario, que trazó algunos paralelismos con los principales centros turísticos de Córdoba.

“Si lo comparás con Carlos Paz, en el Cadillal estamos carentes de muchas cosas. Se hicieron muchas casas, pero nada tiene que ver con el turismo. Uno no ve que haya un futuro”, renegó Conti, que de la mano del Arquímedes llegó a Tucumán en 2006.

“Vine con 39 años y tengo 51. Mira sino se me fue la vida. Pero desde que vine, todo está igual”, sintetizó el pergaminense, que junto a su familia planea emigrar de la provincia.

 

Fuente La Gaceta