Policiales

Pidieron la detención de una mujer por la muerte de Priscila Paz

La fiscal María del Carmen Reuter sospecha que fue responsable de haberla cuidado mientras estuvo cautiva.

La investigación por el crimen de Priscila Paz se sigue desarrollando a paso firme.  Reuter pidió la detención de una mujer porque sospecha que fue responsable de haberla cuidado mientras estuvo cautiva.

La víctima, de 21 años, salió de su trabajo para regresar a su casa en San Pablo, el 22 de julio pasado. Mientras esperaba el colectivo, por razones que aún no están claras, fue trasladada hasta el barrio Ampliación Elena White donde, supuestamente, estuvo cautiva durante varios días. Finalmente, fue encontrada sin vida nueve días después en un cañaveral de esa localidad, a muy pocas cuadras de su casa.

Por el hecho, ya se encuentran detenidos con prisión preventiva, Juan José Dante “Salteño” Gómez -quien habría conocido a Priscila, Facundo Damián “Can-Can” y Walter Patricio “Borolo” Miranda, y Héctor Jesús “Pocho” LedesmaFranco Emanuel Ogaz y Yanina Paola “Kingkona” Rojas, por tener algún tipo de participación en el hecho.

En las últimas semanas, una mujer se presentó ante la Justicia para contar que otra mujer estaría involucrada. Relató que una tal Verónica había participado en el hecho, que ella y “Kingkona” fueron las encargadas de cuidar a Priscila antes de que fuera asesinada. Ambas jóvenes habríann sido las encargadas de darle de comer y de vigilarla todo el día. “Lo hacían a cambio de drogas. Porque todos los que están implicados en el caso, fueron las que la mueven en el barrio”, indicó la testigo, cuya identidad está en reserva por cuestiones de seguridad.

La nueva persona señalada era la empleada doméstica de “Borolo” y había ingresado a trabajar en su casa días antes de que la víctima fuera secuestrada. Reuter, con este dato, la citó a declarar imputada por encubrimiento. La sospechosa rechazó la acusación en su contra y se negó a declarar.

La fiscala encontró una pieza más para seguir armando el rompecabezas del caso. Ese testimonio fue clave para tratar de probar que la joven fue mantenida con vida, al menos, seis días. Los estudios preliminares sostuvieron que fue asesinada entre 48 y 72 horas antes de que se encontrara el cuerpo en San Pablo, supuestamente, arrojada por un tal “Pocho”.

Priscila, durante esos días, fue torturada, según revelaron los informes parciales de la autopsia. En un principio se especuló que la podrían haber ocultado en un “fumadero” -lugar donde los transas preparan para que los adictos consuman a escondidas-, pero, por el último testimonio, habría estado oculta en un lugar donde se comercializaba droga.

La fiscal aún espera el resultado de pericias. Los análisis toxicológicos pueden determinar si la mantuvieron drogada cuando estuvo cautiva; la confirmación o la desmentida de que fue víctima de abuso sexual; y si los peritos pudieron recuperar muestras genéticas para realizar pericias de ADN.

Todavía se ignora cuáles fueron los móviles del crimen. Todas las pistas indican que la figura del “Salteño” Gómez es decisiva. “Para nosotros, le robaron el celular cuando estaba en la parada. Ella lo reconoció a ese señor y la golpearon hasta dejarla inconsciente. Luego la trasladaron hasta una casa y, como no sabían qué hacer con ella, la terminaron manteniendo cautiva. Después, al darse cuenta de cómo la buscaban, decidieron matarla”, explicó Javier Lobo Aragón, representante legal de la familia Paz.

La fiscalía, por el momento, cree que Gómez, mediante engaños, trasladó hasta el barrio Ampliación Elena White a Priscila. Allí podría haber descubierto que había sido llevada a una casa donde se comercializaba droga y, al intentar escapar por temor, fue privada de su libertad.

Fuente La Gaceta