Sociedad

Motos esquivan los escombros y pasan por el otro puente de Canal Sur

Parece una pista de motocross. Sin embargo, los vecinos de los barrios que rodean a los puentes de avenida Colón y Canal Sur no buscan adrenalina. Sólo cruzar a salvo. Y por ahora -y por tiempo indeterminado- el temor y la desconfianza invaden a quienes transitan ese sector de la Capital.

Desde el jueves pasado, la carpeta asfáltica de uno de los cruces (el que estaba situado hacia el este) descansa sobre el fondo del canal, destruida, entre el agua y los basurales. Se desplomó cuando un camión terminaba de atravesarlo. Los tensores quedaron sujetando el aire. El puente que está hacia el oeste quedó en pie. Pero su evidente mal estado, sumado a la caída de su “compañero” de hormigón, llevó a que se decida restringir el paso. No hay señalización notoria ni se observan logos de reparticiones del Estado, pero un montículo de tierra de un lado y un cúmulo de escombros del otro sólo permiten la circulación de motos, de bicicletas y de peatones. Allí, por un espacio de unos dos metros de extensión, coinciden quienes van de norte a sur y de sur a norte. Sí: el estrecho cruce es doble mano.

“La verdad que genera temor. Ya se ha caído uno, y este está en riesgo también”, relató Noelia Landívar, de 31 años, quien iba en moto con sus dos hijos pequeños. Aseguró que para llegar a los pasos alternativos debe ir hasta avenida Alem o hasta el barrio ATE. “Los dos son peligrosos. Este era muy importante para nosotros. Y lo que pasó causa temor, porque una pasa con sus hijos por acá. Nunca nos imaginamos que ese puente podía caerse. Pensé que la obra era segura, porque era una construcción grande”, relató Landívar. Afligida, agregó que el sector es peligroso: “puede haber un accidente en cualquier momento”.

Martín Herrera, de 42 años y vecino del barrio Néstor Kirchner, también debe utilizar ese acceso a diario. “La verdad que hoy en día, después de lo que ha pasado, sí genera desconfianza cruzar el puente. Y eso que en un primer momento el que estaba realmente mal era este, porque en las uniones se ve que está partido”, señaló Herrera, poco después de haber superado el montículo de tierra con su moto. Aseveró que “urge” la habilitación de un paso vehicular en condiciones. “Somos muchas familias las que vivimos por acá y no tenemos otro lugar (para cruzar a la Capital). Si vamos por el de avenida Alem también lo vamos a congestionar y va a terminar pasando lo mismo que aquí. Después vamos a quedar a la deriva, esperando que resuelvan esto de una vez”, lamentó. Dos vecinos de Herrera, Marcos y Esteban (ambos de 29 años) pasaron también por el puente en pie y expresaron las mismas sensaciones. “Genera desconfianza, porque el otro puente no aguantó ni cinco años. Y es algo que se usa mucho, porque acá hay una gran cantidad de barrios”, indicó Marcos. Añadió que semanas atrás, en una charla con amigos, se había conversado sobre el mal estado en el que estaba la edificación. “Te dabas cuenta sólo con verlo, y más si pasaba algún vehículo pesado. Soportó dos lluvias fuertes, en las que el agua subió mucho, y ya se desgastó”, detalló el vecino de barrio Néstor Kirchner.

Luego de atravesar el puente en su moto, Francisco González también expresó la palabra “desconfianza”. “Ojalá que lo arreglen lo antes posible, porque es un drama para los que vivimos acá. Le gente va, viene, está constantemente pasando. Y uno también tiene miedo por su familia”, señaló.

Dos policías de la Unidad Regional Capital están afectados de manera permanente a vigilar ese tramo. “Es constante el movimiento de motociclistas y de peatones; la gente usa mucho el puente”, describió el cabo primero Pablo Campero. Aunque algunos vecinos pasaban y manifestaban a gritos su enojo por la situación, el suboficial aclaró que “la zona está tranquila”. “En lo que llevamos del turno no se registraron novedades”, indicó. De todas formas, advirtió que las motos suelen pasar “muy cargadas”. “Los barrios de este sector son populosos, y utilizan la motocicleta como medio de transporte familiar. Van tres o cuatro personas arriba, con bolsas y otras cosas. Hay que tener cuidado con los accidentes”, indicó el cabo primero Campero.

Enrique Díaz, de 54 años y vecino del barrio Ejército Argentino, recordó que hace unas cuatro décadas, para cruzar el canal, sólo contaban con un tronco de palmera, que iba de lado a lado. “Yo era chico. Había que caminarlo con mucho cuidado”, narró el obrero de la construcción. Luego, observando la caótica escena, dijo que “evidentemente” el puente estuvo mal hecho”. “Tendrán que hacer uno nuevo. ¿Cuándo? No lo sé. Pero que lo hagan bien”, reclamó.

Fuente La Gaceta