Sociedad

El paro en Tucumán

Una jornada con movimiento, pero poco productiva. Así podría resumirse este martes de paro nacional en Tucumán. Muchos tucumanos se sorprendieron por la actividad que exhibió, hasta el mediodía, el centro de la ciudad.

Algunos comercios optaron por abrir sus puertas teniendo en cuenta que el último día laborar había sido el sábado, pero se dieron con que los tucumanos que recorrían las calles no lo hacían en “plan de compras”. “Fue al vicio, los pocos que entraron al local fue más que nada para mirar”, admitió Gastón, empleado de una blanquería céntrica.

Cerca de este negocio, Cristina revisaba mensajes en su teléfono celular a la espera de que algún cliente la sorprendiera. “Abrimos más que nada por la necesidad de trabajar y de dar un mensaje, una señal, pero estuvo mucho más tranquilo que en cualquier otro día normal”, rezongó. Ante el paro del transporte público, sus patrones le costearon la movilidad para que pudiera abrir el drugstore, ubicado en el corazón de la city bancaria.

CALLES VACÍAS. El paro de colectivos impidió el normal funcionamiento de la ciudad. LA GACETA / FOTO DE FERNANDO STANICH VÍA MÓVIL

Justo enfrente, una fila de taxis permanecía inmóvil. Los choferes conversaban entre ellos a la espera de que algún pasajero se acercara. “La verdad es que hoy no sacamos ni para salvar el día; pensé que el paro de colectivos nos iba a favorecer, pero ni siquiera eso. Los que vinieron al centro lo hicieron en sus vehículos”, contó Oscar Correa, peón de taxi.

LOS CORTES. Manifestantes de ATE se apostaron en diferentes puntos de la capital, Yerba Buena y el interior de la provincia. FOTO GENTILEZA DE ATE

El rubro que parece haber sorteado con menos daño el paro de la CGT es el gastronómico. Muchos de los bares abrieron sus puertas y lograron capitalizar la clientela que pululaba por las calles. “Igual no es lo mismo que un día con todo en funcionamiento, pero al menos se trabajó”, relató Agustín, encargado de un local sobre calle San Martín que reunió desde las 9 a muchos funcionarios públicos.

“Hasta las 11 estuvimos en la Casa de Gobierno, después nos dijeron que nos vayamos”, admitió un trabajador del Poder Ejecutivo que cafeteaba con sus compañeros tras haberse “liberado”.

Los empleados que fueron a trabajar a la Casa de Gobierno fueron autorizados a retirarse a sus hogares a las 11, hora que llegó la marcha a la plaza, por una resolución de la Secretaría de la Gobernación. En el palacio gubernamental sólo permanecieron el fiscal de Estado, Daniel Leiva, la secretaria general de la Gobernación, Silvia Pérez, y el ministro de Gobierno y Justicia, Regino Amado.

En otra mesa, el legislador Marcelo Caponio departía con el abogado Matías Sanjuán, hijo del camarista federal Ricardo Sanjuán. En la Legislatura, el vicegobernador Osvaldo Jaldo dio instrucciones de que las puertas permanecieran abiertas, para que los legisladores que quisieran pudieran trabajar en sus oficinas.

CALLES VACÍAS. El paro de colectivos impidió el normal funcionamiento de la ciudad. LA GACETA / FOTO DE FERNANDO STANICH VÍA MÓVIL

Con la mayoría de los locales comerciales cerrados y con el poco movimiento de clientes, algunos negocios optaron por ordenar la mercadería y hasta para redecorar las vidrieras. Afuera, en la plaza Independencia y en algunos puntos de acceso a la ciudad, como en el puente Lucas Córdoba, dirigentes sindicales y organizaciones sociales cortaron el tránsito y quemaron cubiertas para repudiar la política económica nacional.

 

 

Fuente: La Gaceta

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