Policiales

El comerciante de San José tuvo que dejar las armas por pedido de la Policía

Foto de diario La Gaceta

“Me dicen que ya no puedo ocupar armas para protegerme y que ellos se van a hacer cargo de la seguridad”, señaló Rodolfo Monetti, el comerciante de San José que mostró sin tapujos que, para proteger a su distribuidora de gaseosas de San José, en Yerba Buena, contaba con un custodio que porta una escopeta y que él atendía con una pistola en su cintura y otra en el cajón del escritorio.

El caso tuvo repercusión nacional. Medios digitales, gráficos televisivos y radiales hablaron sobre la imagen donde aparecía él y Roberto Palacio, que cumple funciones de custodio en el local ubicado en Camino del Perú al 1.800. Pero el sistema de seguridad que había ideado desapareció horas después de que se conociera.

“La Policía llegó apenas abrimos la distribuidora. Estaban molestos por la nota. Me pedían los papeles de las armas. Primero, la Justicia ordenó que me retuvieran las armas, pero como todo estaba en orden, luego se dispuso que no se realizaran actuaciones. Todo fue muy raro. Tuve que firmar una constancia de lo ocurrido”, explicó el comerciante.

“Volvemos a la misma historia. Dicen que cualquier cosa que pase los llame. No los voy a llamar después que me maten. Ahora estamos totalmente desarmados y a la deriva de que nos pase cualquier cosa nuevamente”, destacó.

El comerciante señaló que los uniformados que concurrieron en la mañana de ayer a su establecimiento le pidieron que ya no utilice las armas y se comprometieron a reforzar los recorridos por ese sector de San José y que mandarían un policía para que permanezca en ese lugar.

Consultado sobre el tema, el fiscal Washigton Navarro Dávila, que subroga la Fiscalía IX, negó que él haya ordenado a la Policía que realice alguna medida por este caso. También señaló que esperaba que, en caso de que hayan realizado alguna actuación, hasta ayer a la tarde no le habían remitido ningún informe.

Preocupación

Monetti contó que ahora tiene miedo de volver a ser víctima de un hecho de violencia como el que vivió en 2013, cuando fue baleado por delincuentes que lo asaltaron. “Estoy esperando que otra vez me roben y me peguen un tiro. Tengo que elegir: o me meto en problemas con la Justicia o dejo que me roben”, señaló.

“No sé cuánto tiempo me va a durar la custodia policial sin que me pase nada”, agregó el comerciante, quien había contado el martes que su custodio llevaba una escopeta y que él guardaba dos armas de puño. “Me han limitado y me impiden que me cuide. Lo que quiero es vivir. Y si me muero que sea enfrentándome a un ladrón y no que me asalten y me metan un tiro”, expresó.

“Está todo mal. A mí me remontaron dos veces una pistola en la cabeza y no les salieron los tiros. Realmente me quisieron matar. Esa es la verdad. No tengo problemas de que me saquen las armas, pero no sé cuánto va a durar la custodia policial. Me pregunto quién va a responder si me sucede algo”, concluyó.

Polémica

Luis Ibáñez, secretario de Seguridad, explicó que actuaron por la ostentación que hacía el comerciante con las armas. “Un ciudadano está en todo su derecho de portar armas si cumplen con todas las normas legales. Pero exhibirlas así es otra cuestión. Se está instruyendo una causa judicial por este tema”, indicó el funcionario .

“La desesperación de los comerciantes por la inseguridad lleva a que tomen esta medida extrema. Lo más grave es que incita a que otros hagan lo mismo por lo que la provincia se transformará en una especie de lejano oeste”, opinó el abogado penalista José Molina.

Su colega, Julieta Jorrat, se mostró sorprendida por lo que está sucediendo en la provincia por la inseguridad. “Es ilógico lo que pasó con este caso. Resulta que la Policía se presenta ante un comerciante pidiéndole que se desarme para protegerlo. Muchos harán ahora lo mismo para tener protección. La excepción se terminará transformando en regla”, concluyó.

Fuente La Gaceta