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Luego de la suspensión: San Lorenzo-Atlético, ¿cuándo se juega?

La imagen no salió en ninguna pantalla de televisión ni de redes sociales: Guillermo Acosta se subió al colectivo que debía transportar al plantel de Atlético al Nuevo Gasómetro, y que poco antes de las 11 ya estaba estacionado sobre Diagonal Norte al 700, enfrente del hotel en el que se alojó el plantel en Buenos Aires. El mediocampista de La Banda del Río Salí esperó unos minutos dentro del interno 9060 del Flecha Bus pero seguía solo hasta que le avisaron: “Bajate que parece que se suspende”.

A esa hora, la crónica de una mañana pasada por agua ya tenía múltiples contratiempos en simultáneo.

Después de la fuertísima tormenta que sacudió Buenos Aires entre las 8.30 y las 9, el suministro de electricidad se interrumpió en diferentes barrios de la ciudad, también en el hotel de Atlético, el “725 Continental”, a 150 metros de la Plaza de Mayo, por lo que los jugadores debieron bajar por las escaleras desde sus habitaciones al lobby. Mauro Matos con su equipo de mate, Favio ÁlvarezBruno Bianchi y Tomás Cuello, entre otros, esperando la resolución oficial era una postal más dentro de una ciudad afectada, con líneas de subte interrumpidas, calles anegadas y árboles caídos.

A esa hora, la utilería de Atlético a cargo de Marcelo Albrecht había llegado al Nuevo Gasómetro después de una pequeña odisea: le había costado muchísimo completar el trayecto. El barrio que rodea al estadio de San Lorenzo estaba anegado, en especial la avenida Perito Moreno, la que separa al Pedro Bidegain de la villa de emergencia 1.11.14.

“Ya a 10 cuadras de la cancha, la camioneta de utilería no podía avanzar y estuvo parada más de 10 minutos. Al final llegó pero la zona estaba muy difícil”, reconstruyó Rubén Gultemirian, jefe de la delegación de Atlético. Fotos que circularon en redes sociales capturadas desde la platea del estadio mostraban autos estacionados a cuyas ruedas las había tapado el agua.

El campo de juego mostraba varios charcos pero el pronóstico del tiempo jugaba a favor: apenas garuaba y se suponía que lo peor de la lluvia había pasado, por lo que el césped podría drenar en las dos horas que faltaban para las 13.15, la hora programada de inicio. El árbitro Ariel Penel tenía dudas pero estaba dispuesto a esperar, aunque más le preocupaba la posibilidad del regreso de la tormenta eléctrica. Sin embargo los clubes y la Superliga, a través de su presidente, Mariano Elizondo, se adelantaron y acordaron la suspensión.

“Debido a las malas condiciones climáticas y a los problemas que causó la tormenta para el traslado de todos los actores (fuerzas de seguridad, árbitros, planteles, público, etcétera), se posterga el partido entre San Lorenzo y Atlético Tucumán”, publicó la cuenta de la Superliga en Twitter, @argsaf.

Y aunque efectivamente había causas reales para la suspensión, también es cierto que los dos equipos apuraron esos motivos y se aliviaron con el aplazo.

¿Convenía la suspensión?

¿Atlético ganó o perdió con la suspensión? Se supone más lo primero, partiendo de la base que ayer iba a presentar un equipo alternativo. Es cierto que San Lorenzo venía con poco descanso después de su partido del martes pasado, en Montevideo ante Nacional, por la Copa Libertadores, pero todas las miradas de Atlético apuntan al partido de pasado mañana, en Porto Alegre, contra Gremio, por la revancha de los cuartos de final de la Copa Libertadores.

“No nos sobra recambio en el plantel. De los 25 jugadores, tenemos disponibles 18 si contamos las suspensiones de Gervasio Núñez y de Bianchi, y la lesión de Franco Sbuttoni, por ejemplo. ¿Qué pasaba si encima se nos golpeaba alguien?”, interpretó un integrante de la delegación.

“Se suspendió por razones ajenas… Nosotros vinimos a jugar”, le dijo a LG Deportiva Ricardo Zielinski al salir del hotel, al mediodía. A esa altura, los auxiliares de Atlético ya habían retirado del colectivo que estaba en la puerta del hotel una bolsa con manzanas y paquetes con botellas de agua que debían viajar al Nuevo Gasómetro junto el plantel. “¿Si vamos a entrenar a la tarde? No. No tenemos la ropa adecuada, sería un problema”, explicó el entrenador.

Con la tarde repentinamente libre, algunos jugadores dejaron rápido el hotel -el primero fue Alejandro Sánchez-, mientras que los dirigentes fueron hasta Aeroparque para tratar de adelantar el vuelo a Tucumán. ¿Cuándo se va a jugar el partido?, se le preguntó a Mario Leito. “Es temprano para saberlo. Por lo pronto nosotros jugamos el próximo domingo contra Lanús, en el Monumental”, respondió el presidente sobre el duelo que empezará a las 13.15.

Alguien dijo entonces que podría ser el fin de semana siguiente, el del domingo 14, cuando hay receso de la Superliga por fecha FIFA, pero suena difícil porque los Juegos Olímpicos de la Juventud se realizarán a un par de kilómetros del estadio de San Lorenzo.

Por si le faltaba algo al cierre de un sábado sin fútbol, el regreso a Tucumán estaba pautado para las 20.30 pero por la tormenta el vuelo fue reprogramado para las 22.30. Por cierto, a las 15, la hora en que debía terminar el partido, ya había sol en Buenos Aires.

 

 

Fuente: La Gaceta