Policiales

Decenas de personas se movilizaron para recrear la muerte de Javier Chocobar

Un enorme operativo policial, del que participaron el Grupo Cero, personal de Infantería y el Equipo Científico de Investigaciones Fiscales, se movilizó ayer para la reconstrucción del crimen de Javier Chocobar, ocurrido hace casi nueve años en el paraje El Chorro, una de las bases territoriales de la comunidad originaria Los Chuschagasta. Los miembros del tribunal, de la Fiscalía, los acusados y los abogados de ambas partes completaron la comitiva.

Los imputados Darío Amín, Luis Humberto Gómez y Eduardo Valdivieso, con sus defensores, participaron de la medida, recrearon lo que hicieron la tarde del 12 de octubre de 2009 y se sacaron fotos en el lugar donde cayó Chocobar, con la arteria femoral atravesada por una bala.

En ese sitio -en medio de la cantera de laja, ahora está señalizado como un lugar de memoria- también resultaron heridos Emilio Mamaní y su primo Andrés Mamaní, que recibió un disparo en el abdomen. Por esa herida sufre secuelas hasta ahora.

La casa de Chocobar, que era una de las autoridades de la comunidad, está a unos 60 metros de la cantera, en una loma que mira hacia del lugar donde fue asesinado.

Al dar su versión, los imputados dijeron que fueron atacados con piedras por miembros de la comunidad y que por eso los tres decidieron sacar las armas que llevaban cargadas y disparar. “Me estaban rodeando”, dijo Gómez. “Creí que lo estaban matando a Luis y disparé al piso”, dijo Amín. “Corrí a ver qué pasaba cuando escuché los tiros”, expresó Valdivieso.

Emilio Mamaní, Lucrecia Cata Delfín Cata relataron que los imputados llegaron hasta un portón (que ahora ya no está) y, al no poder entrar, subieron por otro lado.

La discusión entre Emilio Mamaní y Gómez se inició en el centro de la cantera, ubicada entre un pequeño curso de agua, un camino de tierra y lomas de las que se baja a pie.

Delfín Cata relató que se abalanzó sobre Gómez para sacarle la pistola cuando éste hizo un tiro, y que se sumaron Eduardo Mamaní, Sebastián Cata y Genaro Chocobarpara desarmar a Amín y Valdivieso, que les estaban disparando, mientras Chocobar y Mamaní yacían heridos en el piso.

Orlando Mamaní, que tenía 13 años en el momento de los hechos, volvió -como hace nueve años- a bajar corriendo desde el camino hacia donde estaban sus parientes, y mostró su posición cuando arrojó lejos el arma de Valdivieso.

Los abogados de la querella, Carlos Garmendia, Belén Leguizamón Pablo Gargiulo, dijeron que estaban muy conformes con el resultado de la medida. “Nosotros fuimos a contar la verdad”, dijo Emilio Mamaní. Delfín Cata añadió que es muy positivo que los jueces hayan conocido el lugar y hayan podido ver cómo es el relieve de la zona, difícil de poner en palabras.

Fuente La Gaceta