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El papa Francisco se emocionó por la presencia de 2 obispos chinos en el sínodo sobre los jóvenes

El Vaticano, 03.10.18. Papa Francisco celebra la Misa de apertura del Sínodo de los Jóvenes en la plaza San Pedro Foto: Víctor Sokolowicz

En la misa solemne en la plaza de San Pedro que reunió este miércoles por la mañana a los 266 padres sinodales y una gran multitud por el sínodo sobre los jóvenes, al Papa argentino se le quebró la voz y conmovido anunció: “Por primera vez están también aquí con nosotros dos hermanos obispos de China continental”.

Francisco tuvo que interrumpir durante algunos segundos su homilía de inauguración de la asamblea mundial de obispos, un hecho excepcional que dio el carácter merecido de gran acontecimiento en la historia de la Iglesia a la incorporación de los monseñores Yan Xaoting y Guo Jincal como invitados al sínodo, que se extenderá hasta el 28 de octubre.

Luego de treinta años de negociaciones, China y la Santa Sede firmaron un acuerdo para el nombramiento de los obispos en el país más populoso del mundo, de 1.400 millones de habitantes.

Banderas argentinas en la plaza de San Pedro. (Víctor Sokolowicz)

Banderas argentinas en la plaza de San Pedro. (Víctor Sokolowicz)

La comunidad católica tiene ahí unas 12 millones de personas y estaba dividida entre la Iglesia clandestina, leal al obispo de Roma, y la Iglesia “patriota”, creada en 1957 por el régimen comunista, que nombraba a sus obispos sin acuerdo con el pontífice.

La anécdota del anuncio y la emoción del Papa debe ser indirectamente asociada a la grave crisis que vive la Iglesia por los ataques concentrados que recibe Jorge Bergoglio, parte de una conspiración de ultraconservadores y nacionalistas que quiere desmontarlo de la cátedra de San Pedro y hasta amenaza con un cisma.

La victoria de Francisco se concretó este miércoles en la inauguración del sínodo, lo que refuerza su posición en la interna de la Iglesia.

El Papa, vestido con ornamentos verdes como los padres sinodales presentes en la plaza de San Pedro, expresó que la asamblea “sea memoria evangélica” y que “no se deje sofocar ni aplastar por lo profetas de calamidades y de desgracias ni por nuestros límites, errores y pecados”.

“Los jóvenes nos llaman a hacernos cargo de un mayor compromiso ─añadió Francisco─ y a luchar en contra de lo que de diferentes maneras impide que sus vidas se desarrollen con dignidad.” También, dijo, “exigen una dedicación creativa” y “que no los abandonemos en las manos de tantos mercaderes de muerte que oprimen sus vidas y oscurecen su visión”.

Entre los padres sinodales estuvieron los cuatro delegados argentinos: monseñores Eduardo Horacio García (San Justo), Carlos José Tissera (Quilmes), Ricardo Orlando Seirutti (obispo auxiliar de Córdoba) y Dante Gustavo Braida (auxiliar de Mendoza).

Los representantes de la Argentina: Seirutti, Tissera, García y Braida. (Víctor Sokolowicz)

Los representantes de la Argentina: Seirutti, Tissera, García y Braida. (Víctor Sokolowicz)

Del sínodo participan también en calidad de auditores Carina Iris Rossa (miembro de la Fundación Pontificia Scholas Ocurrentes) y Mariano Germán García (Pastoral Juventud de la Conferencia Episcopal Argentina).

El Papa pidió en la homilía a los padres sinodales “que ninguno busque el propio interés sino el de los demás, como describía San Pablo”.

Vista general de la misa de apertura del sínodo. (Víctor Sokolowicz)

Vista general de la misa de apertura del sínodo. (Víctor Sokolowicz)

“Nos dejaremos interpelar por las inquietudes de los jóvenes, también cuando cuestionan la praxis de la Iglesia o se refieren a cuestiones complejas como la afectividad y la sexualidad.” Sérgio da Rocha, arzobispo de Brasilia y relator general del sínodo

“Con este espíritu trataremos de escucharnos los unos a los otros para discernir juntos lo que el Señor le está pidiendo a la Iglesia ─dijo Francisco─. Estemos atentos para que no prevalezca la lógica de la autopreservación y la autorreferencialidad, que acaba por hacer que sea más importante lo que es secundario y secundario lo que es más importante.”

Los padres sinodales, en la plaza de San Pedro. (Víctor Sokolowicz)

Los padres sinodales, en la plaza de San Pedro. (Víctor Sokolowicz)

En las conclusiones, el pontífice recordó a los jóvenes que la “impresionante reforma de vida” que fue el Concilio Vaticano II “se dirige a ustedes en el final: el Concilio acaba de encender una luz”.

“Padres sinodales, la Iglesia los mira con confianza y amor.” A los jóvenes les recomendó: “Luchen contra todo egoísmo, rechacen dar libre cauce a los instintos de la violencia y el odio, que generan las guerras. Sean generosos, puros, sinceros, y construyan en el entusiasmo un mundo mejor que el actual.”

 

 

Fuente: Clarín