País

La devaluación del peso favorece a los comerciantes argentinos de frontera

Crecen las expectativas en la frontera por el giro de lo que conviene a la hora de comprar.

La devaluación nos afecta a todos los argentinos por igual; pero nuestro trabajo como comerciantes de frontera nos abre buenas expectativas teniendo en frente a un mercado tan importante como es la república plurinacional de Bolivia”, dijo Luis Coronel, presidente de la Cámara de Comercio de Salvador Mazza.

Explicó que los comerciantes y exportadores de la localidad fronteriza de Salvador Mazza, luego de años de postergación podrían ser los proveedores de la gran demanda de productos argentinos que consume Bolivia, sobre todo de alimentos.

Basta ver que la moneda boliviana cotiza 5,5 veces más que la argentina ya que 100 pesos equivalen a unos 18 bolivianos.

Pero en la frontera los negocios no son blanco o negro; por el contrario, predominan los grises. En ese sinnúmero de matices que involucran el quehacer del exportador local, de las grandes empresas radicadas en Córdoba, Buenos Aires o Rosario que le venden a la vecina Nación, y el accionar de las fuerzas de seguridad, se mueve este negocio millonario que es la frontera Salvador Mazza – Pocitos.

El despertar del comercio

Luis Coronel presidente de una de las cámaras de comerciantes de la localidad fronteriza considera que “la situación de Salvador Mazza es particular, sin escapar a la generalidad de la situación económica que vive la Argentina. En esta parte de nuestro país la única actividad que existe es el comercio entre las fronteras de Argentina y Bolivia. Hoy tenemos una marcada expectativa y esperamos con los brazos abiertos a los compradores que vienen de Bolivia; con la devaluación que se produjo en nuestro país el comercio de frontera debe despertar; más allá de que la inflación está matando a la pequeña y mediana empresa y a los trabajadores, en la frontera tenemos la expectativa de que cambie la suerte del comercio y que Salvador Mazza, Aguas Blancas y La Quiaca puedan ponerse en movimiento y generar fuentes de trabajo”.

Coronel explicó: “Llegamos a este momento después de que un 30 o un 40% de comerciantes cerraron sus negocios porque perdían plata, tiempo y capital. La voracidad tributaria y el estancamiento que padecimos por años hizo que muchos decidieran irse y hoy algunos analizan la posibilidad de volver; y otros quieren venir a probar suerte. Nos parece perfecto porque todos tenemos el mismo derecho de trabajar, pero a la vez le hemos pedido al intendente Rubén Méndez con quien tuvimos una reunión semanas atrás, que tenga en cuenta a los que aguantamos años de parate”.

“En la frontera, cuando el viento está a favor tenemos golondrinas que vienen a aprovechar la coyuntura y después se van; los que nos quedamos somos los mismos”, consideró el experimentado comerciante.

Otro punto de vista

Conrado Nieto es otro exportador de frontera y propietario de unidades de transporte pero a diferencia de Luis Coronel no tiene tanto optimismo.

“Cuando el dólar pasó de 20 a 40 pesos muchos dijimos ‘este es el momento de vender y vender’ pero no es tan sencillo. El comprador boliviano negocia directamente con las grandes fábricas o los molinos de Argentina y lo vemos con el viajante sentado en una plaza o en una confitería negociando las compras y a nosotros nos puentean”, sintetizó Nieto.

La operatoria a la que Nieto hace referencia consiste en que tres o cuatro grandes comerciantes del sur boliviano o de la propia Santa Cruz de la Sierra se juntan para adquirir directamente de fábrica en nuestro país, equipos completos de mercadería.

De esa manera las cargas salen mediante el régimen de exportación general directamente a las manos de esos grandes importadores bolivianos. Tanto los vendedores argentinos de frontera como los compradores minoristas bolivianos quedan al margen de ese negocio millonario y monopólico en cierto sentido (sigue).

Pero esa operatoria no es nueva, ni vino como consecuencia de la devaluación del peso argentino. Con un dólar a $20, a $40 o a $50, el comercio de frontera sigue siendo afectado por esta avalancha de exportaciones a cargo de las grandes fábricas argentinas y los grandes compradores del otro lado de la frontera. Coronel, al respecto, agrega que “el vecino de San José de Pocitos, de Yacuiba o de Villamontes está viniendo a Salvador Mazza a comprar comestibles, carnes, lácteos y dependiendo de si le conviene o no, algunos electrodomésticos. También están comprando muchos productos de ferretería y de construcción aunque mucho de ese rubro es adquirido en Brasil donde tienen buenos precios y una calidad excelente en materiales de construcción”.

Aumenta la ilegalidad

Tanto el comercio internacional previsto bajo el régimen de exportación general, como el de menor cuantía o el TVF (tráfico vecinal fronterizo), registra desde la devaluación del peso argentino un aumento notable.

Pero en materia de exportación, al mismo ritmo de las ventas, aumentó el contrabando a Bolivia utilizando los pasos no habilitados. Pero no se trata de una actividad solapada, que se oculta y que recurre a todo tipo de estrategias para evitar a las fuerzas de seguridad nacionales y la provincial que deben actuar en la frontera reprimiendo el delito como son la Policía Federal Argentina, La Gendarmería Nacional, la Policía de Salta y la Dirección Nacional de Aduanas. Como lo describe otro comerciante de frontera que pide estricta reserva de su nombre “acá los camiones pasan por lugares no habilitados y nadie le pone el cascabel al gato; nosotros como comerciantes no podemos hacerlo porque los encargados de los controles que por cierto ganan muy buenos sueldos con plus por zona desfavorable, no dicen nada. La ambición no tiene límites”, reflexiona.

Tanto es el contrabando en la frontera Salvador Mazza- Pocitos que en la última reunión del Comité de Frontera, confió el mismo empresario, “se estableció que las fuerzas de seguridad nacionales y provinciales ante un delito flagrante como puede ser sorprender a un camión pasando por un paso no habilitado y sin importar la competencia, deben actuar, proceder y aprehender. Después de actuar recién debe evaluarse el tema de la competencia. No hace falta traer más policías, aduaneros o gendarmes; hay que aplicar la ley pero no se aplica porque ese negocio ilegal de mirar para otro lado mueve mucha plata. Acá ningún policía raso anda caminando, todos se mueven en vehículos de alta gama, dejemos de hacernos los distraídos”, sugirió el comerciante.

Si bien la venta hacia Bolivia aumenta cada día con un promedio de 300 camiones que cruzan el paso internacional, resulta difícil cuantificarla con alguna certeza, precisamente porque mucho de lo que sale de nuestro país e ingresa a Bolivia lo hace en calidad de contrabando. Los camiones llegan a la frontera y en lugar de cruzar el puente internacional se dirigen hacia cualquier otro paso donde la mercadería que se descarga en cuestión de minutos, es pasada a otro camión que espera del otro lado de la quebrada para seguir viaje al interior de Bolivia.

Un accidente fatal reflejó esa operatoria al margen de la ley que lleva años: el 4 de agosto de 2016 un bagayero de 29 años identificado como Sergio Cruz falleció trágicamente cuando empujaba un ómnibus modificado para cargas de granos que había quedado atascado. Pasados más de dos años no se conoció que la Justicia haya imputado a alguien por la muerte del infortunado bagayero.

 

Fuente: El Tribuno