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El cura preso por abusar de novicios pasó un largo tiempo en Tucumán

El Comisariado Pontificio a cargo del Instituto Discípulos de Jesús de San Juan Bautista aseguró hoy que dispuso “severas medidas restrictivas” contra el sacerdote detenido Nicolás Parma por los abusos a novicios.

El organismo reveló que el Vaticano seguía un proceso contra el religioso que oficiaba en la localidad de Puerto Santa Cruz. El prelado fue detenido la semana pasada en Tucumán.

El órgano a cargo del obispo emérito de 9 de Julio, Martín de Elizalde, declaró que al conocerse “el presunto comportamiento gravemente inapropiado” del sacerdote con menores de edad y “ante los indicios de verosimilitud del contenido de esas denuncias” que datan de diciembre de 2016 dispuso que “regresara de inmediato a la Argentina desde su destino en la diócesis de Vic (España), lo que se hizo efectivo en el término de 96 horas”.

Traslado

El sacerdote de 40 años fue denunciado en Salta por un joven que hizo el postulado en Puerto Santa Cruz, donde se instruye la causa. Cuando los abusos salieron a la luz, el padre “Felipe” fue sugestivamente trasladado de apuro a un destino no revelado.

Durante todo este tiempo jamás se puso a disposición de la Justicia, el Vaticano lo mandó primero a Italia, anduvo por España y la semana pasada la jueza lo encontró en Tucumán, desde donde fue trasladado a la Patagonia.

Así, Parma quedó detenido el viernes 5 de octubre en una comisaría de la ciudad costera ubicada a 250 kilómetros al norte de Río Gallegos, tras declarar ante la jueza Noelia Ursino, quien debe resolver su situación procesal.

Excarcelación denegada

Fuentes judiciales informaron que la defensoría oficial interpuso una excarcelación que fue denegada y el Juzgado de Recursos de Río Gallegos debe resolver sobre la apelación, que en caso de dictarse antes el procesamiento y prisión preventiva quedará como abstracto.

La declaración del Comisariado Pontificio fechada el 8 de octubre y difundida por la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA) detalló que a su regreso de Europa a Parma se le prohibió el ejercicio público del ministerio sacerdotal, el uso del hábito religioso y se dispuso su residencia obligatoria en Tucumán.

Asimismo, señaló que “se dispuso una investigación canónica preliminar” cuyas actuaciones “fueron elevadas pocos meses más tarde a la Congregación para la Doctrina de la Fe, organismo vaticano que tiene competencia originaria en estos casos”, donde en la actualidad se encuentra radicado el proceso.

Parma estuvo al frente de la Iglesia Exaltación de la Santa Cruz entre agosto de 2007 y septiembre de 2012 y se fue con un reconocimiento del Concejo Deliberante por su designación para fundar en Europa la primera casa del Instituto Religioso Clerical Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista.

Esta orden religiosa también está denunciada por abuso de novicios, además de enriquecerse con los fondos de la congregación, recordaron las fuentes.

 

FUENTE: La Gaceta

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