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El prófugo del asalto viral en la estación de servicio cayó por un tatuaje

La adrenalina de tener a un ladrón arrinconado contra el piso y al cómplice apuntándole desde una moto con un arma le impidió sentir que había recibido un tiro en la pierna.

En cambio, por esos misterios del cerebro, le permitió reparar en pequeños detalles clave: “El que se escapó tenía una estrella tatuada sobre el tobillo derecho”, declaró la víctima. Y fue justamente eso lo que selló el destino de cárcel del único prófugo que tenía el caso.

El primer ladrón había sido arrestado el mismo día del robo, en el atardecer del sábado 17 de febrero, cuando la víctima, un empelado de 28 años, se defendió del asalto y lo dejó nocaut sobre la playa de una estación de servicio Axion Energy de San Antonio de Padua, partido de Merlo.

Paliza

La paliza que le dio fue captada por las cámaras de seguridad: mientras con la zurda le tiró el arma al ladrón, con la derecha le puso una piña que lo desplomó sobre el piso, sin reacción. Y lo siguió golpeando. Las imágenes se viralizaron. Fuentes judiciales explicaron que “la actitud del empleado está dentro del marco legal de la legítima defensa”.

Mientras esto sucedía y la novia de la víctima entraba en shock, el cómplice del ladrón golpeado, el que manejaba la moto y llevaba casco, disparó un tiro que le dio en la pierna al empleado y le siguió apuntando con el arma hasta que se puso de frente a él. Ahí, dejó la impronta de su tatuaje a la vista antes de emprender la huida.

Siete días después lo detuvieron. Cayó en su casa del barrio San Alberto de Isidro Casanova, en el Oeste del Conurbano Bonaerense. ¿Cómo dieron con él si llevaba un casco que impedía identificarlo?

Tuvo la desgracia de que las víctimas no sólo sabían mucho de motos, y dieron datos precisos de la Honda Falcon en la que escapó, sino que además les llamó la atención el tatuaje que tenía sobre el tobillo derecho: una estrella peculiar y una inscripción sobre el costado de esa pierna.

Y, entonces, resultó que Juan Domingo Romero (21) no era desconocido para la policía de la zona; como tampoco que se juntaba con el ya detenido Pablo Aguirre, de 26 años y dos condenas por robos previas en la Justicia, según explicaron fuentes con acceso al expediente.

Pero también resultó que cuando los investigadores hicieron un seguimiento del Facebook del sospechoso prófugo “encontraron una foto con la misma remera amarilla del día del robo, una moto similar y un tatuaje por encima del tobillo derecho que coincidía con el descripto por las víctimas”, detallaron.

Con todos esos elemento, el fiscal de la UFI N°6 de Morón, Sergio Dileo, ordenó la detención de Romero y lo sometió a una rueda de reconocimiento el martes pasado: las víctimas identificaron al cómplice que había huido aquel 17 de febrero de la estación de servicio de Padua y quien también había herido a la víctima del robo de un balazo en una pierna.

El robo por TV

La historia del arresto de Romero -quien tiene una causa abierta en Ituzaingó del año pasado por un robo- se comenzó a escribir el mismo día que se subió a la moto con Aguirre y en la esquina de Alem y avenida Rivadavia, en San Antonio de Padua, intentaron robarle la moto a un empleado y a su novia.

La pareja iba a bordo de una Honda CG Titán y el conductor aceleró a fondo cuando se dio cuenta del asalto. Tras esquivar las balas de los delincuentes por un par de cuadras, entró en una estación de servicio creyendo que ahí no lo iban a seguir. Pero lo siguieron.

Los motochorros, ambos armados, se pusieron a la par de la moto de la pareja no bien el empleado frenó cerca del surtidor. El delincuente de atrás se bajó para llevarse la Honda CG Titán y como respuesta recibió una piña.

Todavía el empleado de 28 años no puede creer como reaccionó. Es más, le confió a los investigadores que “después de observar las imágenes se dio cuenta de que lo podían haber matado”. “No sé si volvería a reaccionar de la misma manera”, les dijo.

Es que mientras le pegaba y le pegaba al ladrón que había tirado al piso de una piña, el cómplice le disparó desde la moto: la bala apenas le rozó la pierna izquierda, pero lo podría haber matado. Finalmente, desistió y huyó. Ahora duerme en una dependencia de la policía junto a Aguirre.

Ambos están acusados de robo agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa y tenencia ilegal de arma de fuego, pero a Romero se le suma el delito de “disparo de arma de fuego criminis causa” que, de confirmarse que tuvo intención de matar al empleado, podría transformarse en homicidio en grado de tentativa.

FUENTE: Clarín

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